Estaba llamado a convertirse en uno de los mayores complejos enoturísticos exclusivos en el planeta, pero finalmente no llegará a levantarse sobre el paisaje urbano de Haro. Al menos, no por ahora. Manzanos Wines ya ha trasladado al Ayuntamiento jarrero su renuncia a construir su macroproyecto, que contaba con una inversión prevista de 15 millones de euros para aunar en la Capital del Rioja un hotel de superlujo con tres suits, un spa, un solarium, un restaurante comandado por un cocinero de renombre mundial y un ‘Porsche Studio’ para ofrecer al visitante experiencias con coches de alta gama.

Presentación del proyecto de Manzanos Wines en Haro.
En el Orden del Día de la Junta de Gobierno Local del Ayuntamiento jarrero, que se reúne este viernes de forma telemática, se tomará en consideración la renuncia de la firma vitivinícola a las licencias de obras para levantar su ‘Wine Park’ en las calles Prim, Laín Calvo y Eras de Santa Lucía, en un entorno privilegiado del casco antiguo de la ciudad, con el Palacio de Tejada como elemento arquitectónico de referencia.

En la segunda mitad de 2018 Manzanos Wines anunció su «vuelta de tuerca» al enoturismo a través de un «macroproyecto único» que levantaría en Haro para convertirla en «referencia a nivel europeo y mundial por sus dimensiones». La propuesta iba a representar «la unión de cinco edificios en una misma manzana e integra a Bodegas Berceo y nuestro edificio más singular, El Espiral». Siempre, en palabras de los responsables de la bodega, recalcando que «hasta ahora no existe nada igual».
Hace poco menos de un año la compañía vinícola presentó su proyecto definitivo, cuya primera fase debía estar finalizada en 2022 para desarrollar las dos siguientes antes de 2025. En cambio, la complejidad del entramado de edificios (contemplaba un tobogán para que los visitantes se deslizaran desde las dependencias más elevadas a las inferiores, salvando siete alturas) no ha superado los trámites administrativos necesarios (frente al Plan General de Haro y la LOTUR) para poner en marcha la maquinaria.
La directora general adjunta de la bodega señaló en septiembre del pasado año que la compañía seguía «a la espera de la aprobación del Gobierno de La Rioja que, tras tres años, aún no ha llegado». Laura Mateo subrayó entonces que «ahora más que nunca debemos hacer una apuesta decidida por aquello que genera valor a nuestra región y el enoturismo de calidad es, sin duda, una de sus principales ofertas para atraer visitantes».

«Ya no es sólo la bodega y el viñedo sino el enoturismo: queremos ser algo único que no hagan los demás», explicaba hace tres años el director de relaciones públicas de la firma, propietaria de una decena de bodegas en Rioja Alta, Navarra y Rioja Baja, quien también anunció uno de los platos fuertes para el proyecto jarrero: el Porsche Studio para «vivir experiencias con rutas Porsche». «Vienes, te das una vuelta con un Porsche y disfrutas», indicó entonces.
Ahora, tres años después del anuncio de la propuesta, los jarreros tendrán que esperar (en el mejor de los casos) para la transformación de su casco antiguo a través de un macroproyecto de superlujo vinculado al vino.


