Agricultura

Helena Soto: «Hay que hacer aceites muy particulares con los que diferenciarse»

Helena y Mikel Soto recogen el primer premio al mejor Aceite de La Rioja 2021 en la categoría de Cooperativas

El Trujal de Galilea repite como socio número uno en el ranking de cooperativas mejor elaboradoras dentro de la Denominación de Origen Protegida Aceite de La Rioja. Ya lo hizo en 2020 y ahora, en el V Concurso a la calidad del mejor Aceite de La Rioja, esta empresa de unos 150 socios del Valle de Ocón vuelve a llevarse el oro en esta categoría. Su gerente, Helena Soto, ha recogido el galardón reivindicando, una vez más, esta zona de producción.

– Se dice que no hay dos sin tres. ¿Qué se siente al tener ya un reconocimiento doble al esfuerzo?

– Es un orgullo enorme porque cada año intentamos hacerlo lo mejor posible y mejorar la calidad de nuestro aceite a la vez que mantenemos nuestra esencia. Ya son 23 los años los que llevamos al frente de este proyecto, elaborando aceite a la vez que revitalizando las diferentes zonas productoras de la comunidad.

– ¿Qué caracteriza al aceite del Trujal de Galilea?

– A la hora de elaborar nuestro producto siempre valoramos mucho las variedades autóctonas de La Rioja. A través de ellas queremos hacer una selección escogiendo los olivos centenarios y elaborando un ‘coupage’ de aceites. El resultado es un éxito, con unos aceites equilibrados y muy gustosos al paladar.

Mikel Soto, en su explotación de Galilea.

– ¿Qué matices ha de tener un aceite para triunfar en este sector donde cada vez hay más competencia?

– Lo más importante es hacer aceites muy particulares, unos que gusten a todos los clientes en general, pero con los que te diferencies del resto en el mercado. El siguiente paso es mantener esa diferenciación año tras año para que ese aceite sea reconocido, no que un año lo hagas super potente y al siguiente más bajo en sabores. Se trata de mantener la línea que caracteriza a una marca.

– ¿Cómo ha influido la pandemia en la manera de trabajar de la cooperativa?

– Antes trabajábamos muchos con la hostelería y la restauración, pero tras la caída de estos nos hemos centrado mucho a nivel particular y hay que decir que este tipo de público está respondiendo muy bien. Hacemos servicio a domicilio directamente del trujal a casa y, poco a poco, parece que el mercado va respondiendo. Ahora solo queda esperar a que nuestros clientes habituales recuperen su actividad económica.

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