El Rioja

El veganismo vinícola, una tendencia en Rioja que no entiende de modas

Richi Arambarri, director general de Hacienda López de Haro

El sello V-Label, que concede la Unión Vegetariana Europea, es la etiqueta de calidad reconocida a nivel internacional para todo alimento que no contiene ningún producto o procedimiento con origen animal. Si se extrapola al mundo del vino, se aprecia una tendencia creciente en el número de bodegas que ya portan en muchos de sus vinos este sello, el cual se consolida, principalmente, en el uso de proteínas vegetales para la clarificación del vino en lugar de emplear la tradicional clara de huevo.

En la DOCa Rioja se puede decir que algunas bodegas son ya totalmente veganas, como Hacienda López de Haro. Desde hace escasos cinco años todos los vinos de la familia portan el distintivo de calidad V-Label y su director general, Richi Arambarri, recalca que, «sin perder la filosofía familiar, toca acercar el vino al mayor público posible adaptándonos a las nuevas demandas». Y al igual que el veganismo, esto no es una moda pasajera, sino un estilo de vida «que ha venido para quedarse».

«Cambiar el modo de clarificación del vino es un proceso relativamente sencillo y poco costoso. Para nosotros, usar clara de huevo es prescindible porque con las proteínas de origen vegetal, principalmente provenientes del guisante o la patata, no se altera la calidad del vino ya que el clarificante no se queda en el producto. El vino de por sí ya es un producto vegano la ser natural y artesano, pero el consumidor cada vez es más exigente y quiere tener la garantía de que tu vino no lleva trazas de origen animal», señala el responsable de Hacienda López de Haro.

Richi Arambarri.

Richi incide en que no se puede hablar de forma aislada de la irrupción de la figura vegana en el mundo del vino: «Esta tendencia tiene también mucho que ver con esa viticultura ecológica, la filosofía de la biodinámica o la defensa de los vinos naturales, una tendencia que prima el respeto hacia el medio ambiente y en la que España va bastante avanzada».

Y aquí entra en juego el abanico de certificados o denominaciones que en más de uno puede generar confusión. Un vino vegano puede ser a su vez ecológico (sin emplear productos químicos y de síntesis en campo), biodinámico (siguiendo los ciclos de la naturaleza, con mayor riqueza en suelos) y natural (sin certificado y abierto a interpretaciones, pero respaldado sobre una mínima intervención en bodega, sin sulfitos añadidos y con un fiel reflejo del terruño). Pero no tiene por qué darse siempre esta combinación.

De hecho, Hacienda López de Haro no cuenta con el certificado de ecológico en todos y cada uno de sus vinos, aunque sí trabaje con prácticas ecológicas en campo y bodega, y tampoco tiene vinos biodinámicos. Un universo que merece sin duda un estudio previo para entender hacia dónde se encamina el mundo del vino. Aunque sus protagonistas, bodegueros y viticultores ya hacen sus apuestas: «Cada año la agricultura convencional da un paso más hacia la ecológica, con la prohibición de determinados productos o el fomento de otras prácticas sostenibles. Pero como en el vino, el campo tampoco entiende de prisas, así que esta transformación será a largo plazo».

En el caso de Rioja, el director general de la bodega considera que la Denominación, a pesar de su «dinamismo», va a la cola de otras regiones del panorama nacional: «A Rioja le acompaña el éxito en general, mientras que otras zonas en cambio tienen que ser más ávidas con estas tendencias para llegar a un mayor público. En Rioja hay bodegas que no necesitan apostar por nuevos cambios porque ya de por sí tienen éxito. Peor lo cierto es que nuestra región cada vez lanza más vinos veganos y más viñas en ecológico».

Desde Hacienda López de Haro apuestan por «abrazar el cambio» y experimentar en un campo vinculado al cuidado personal. «Tenemos convicción en los vinos veganos porque nuestros resultados son positivos tanto a nivel calidad como de percepción en el mercado, lo cual nos anima a seguir, pero reconozco que el campo de lo ecológico es más complicado, más cuando la meteorología todavía lo hace más difícil y arrasa con cosechas enteras».

En Cenicero, Bodegas Riojanas cuenta con toda su gama Monte Real bajo el sello V-Label. «Esta filosofía va pareja a la elaboración de nuestros vinos procedentes de una apuesta por la agricultura regenerativa, a la recuperación de formas tradicionales de producción de vino y a ayudar a mitigar los efectos del cambio climático», señala Natalia Olarte.

Asimismo, la Seguridad Alimentaria se sitúa como otro pilar fundamental, «ya que no se puede olvidar que los productos de origen vegetal nos permiten una reducción de alérgenos». La firma quiere crear una nueva fórmula que «convierta la ingesta de un Monte Real en una experiencia completa, con un equilibrio entre viñedos, bodega, hábitat, ecosistema, empleados y sociedad».

Emma Villajos, enóloga de Valdelacierva.

Una clarificación natural

Para Valdelacierva, el valor de un producto no lo da un sello, sino un trabajo y la forma de crear. «Es más, puede confundir al consumidor si son muchos los que ocupan la etiqueta de la botella y generar incluso desconfianza», considera la enóloga de esta bodega de Navarrete, Emma Villajos. En su caso, los vinos que elaboran portan la cualidad de veganos desde sus comienzos, aunque ahora también cuentan con el distintivo V-Label.

«Los vinos suelen utilizar gelatinas o productos de origen animal para esos desfangados del mosto, pero nosotros ni siquiera empleamos clarificantes de origen animal. La nuestra es una clarificación natural», apunta la enóloga. Para ella, esto del veganismo vinícola es más bien una «cuestión de filosofía e historia para defender una marca» y reconoce que está mucho más valorado en países de Europa y América que a nivel nacional, pero la bodega seguirá trabajando de la mano con el medio ambiente.

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