La Rioja

Un mapa ‘activo’ de La Rioja rural como foco de recursos

A las puertas de un fin de semana, los pueblos ya no son los que eran. Ni multitud de coches aparcados en la plaza ni excursionistas con los bastones de senderismo bordeando sus montes. La vida sigue como si de un lunes cualquiera se tratase, con sus compras habituales, sus consultas rutinarias y paseos matutinos, con su núcleo familiar particular creado a raíz de la pandemia. En Villoslada de Cameros solo se escuchan las aguas de los ríos Mayor e Iregua que se dan la mano bajo uno de sus puentes.

Los bancos del Espolón, lo que era el centro neurálgico del pueblo hace apenas un año, aguardan vacíos que algún vecino transeúnte se siente a descansar. Bordeando la corriente, se encuentra el consultorio médico del pueblo. En el portal aguarda su turno una pareja. Pocos metros más allá, la carnicería Embutidos Sierra de Cameros sirve también como tienda de alimentos ya que es el único comercio abierto. De 360 vecinos censados en el municipio solo la mitad reside de forma habitual, el resto son vecinos de fin de semana que ahora llevan meses sin venir.

Ismael y Yolanda, vecinos de Villoslada de Cameros, en el consultorio médico.

«Aquí hay varias casas vacías durante todo el año que podrían adquirir otro uso si se decidiera rehabilitarlas. Hay mucha gente interesada en irse a vivir a un pueblo y nosotros queremos que lo hagan, y en eso trabajamos, pero lo primero es cuidar de los que viven aquí a diario. Trabajar para que sus hijos quieran permanecer también en el pueblo», recalca Virginia Muela, técnico del Comité de Cameros y Calahorra y vecina de la localidad desde hace más de veinte años.

En voz de los habitantes de Villoslada, asegura que el proyecto de ‘La Rioja Próxima’ es «una herramienta que por fin va a mirar lo rural desde lo rural». Apostando por ese desarrollo local partiendo de la opinión de quienes hacen el pueblo, pero también de su participación: «Eso es lo importante de la iniciativa, que la ciudadanía va a ser partícipe activa del desarrollo de su pueblo para que no se lleven a cabo medidas que no satisfacen sus intereses, porque no siempre se necesitan grandes proyectos para cambiar las cosas, sino que se necesitan unos que realmente funcionen y que la gente se los crea para que los haga suyos».

Virginia Muela.

Lo que crea La Rioja Próxima también es una estructura social y dinámica única para cada pueblo y sus gentes y lo que está por venir pretende facilitar la toma de contacto de vecinos y futuros residentes con los recursos más activos del municipio. Una guía telefónica personalizada que ofrezca «un diagnóstico real y a tiempo real». Contactos con los centros médicos y farmacias, con miembros de asociaciones o negocios de la localidad o con vecinos que pueden prestar una ayuda de cualquier tipo, horarios de atención al público y localizaciones de lugares de interés.

«Los activos son todos los recursos disponibles que puedan ser positivos y saludables para la comunidad. Por ejemplo, un parque donde se reúne habitualmente la gente, el médico, las tiendas, una residencia, el patrimonio histórico y cultural.. San Vicente de la Sonsierra y Calahorra fueron pioneros en esta labor creando unas hojas con los recursos de los municipios y estas buenas prácticas que ayudan a la comunidad queremos trasladarlas a La Rioja entera de forma inmediata», tal como explica la coordinadora técnica del proyecto regional, Leyre San Martín.

Leyre San Martín.

La idea se plasma en un mapa interactivo virtual (aunque también se emitirá en formato impreso) donde cualquiera, de forma sencilla y muy accesible, pueda consultar cuáles son los activos de un determinando municipio. «Eso también atraerá a gente a los pueblos porque será una forma de decir que están vivos y trabajan por mantenerse», destaca Virginia, «porque no podemos estar todo el rato diciendo qué necesidades tenemos, sino también mostrando nuestras potencialidades y ese es el desarrollo local puro», añade Maribel García, técnico de los Comités de Alberite, Haro y Navarrete.

«Los mapeos urbanos siempre se han hecho en medios urbanos porque en los pueblos tendemos a pensar que esto lo tenemos incorporado, pero hay cosas que tú no ves porque forman parte del paisaje de tu pueblo y están ahí. El ponerlo en un mapa hace que se reconozcan más y lo bueno de que se trate de un proceso participativo de creación es que se tejen lazos y es el propio vecino quien decide cuál es el activo más importante de su pueblo. Un técnico puede hacer un mapa de recursos, pero si los vecinos no reconocen esos recursos hay que olvidarse porque no es importante», remarca.

Maribel García.

Uno de los mayores retos

Maribel no es natural de La Rioja pero, como buena geógrafa, conoce bien todas las peculiaridades de cada territorio. Sus cuatro años en San Vicente de la Sonsierra le han hecho incluso añorar ese “olor a vendimia” durante la época de cosecha que este año se evaporó por el COVID-19. “Todo se vivió de puertas para adentro”. Pero antes de la uva, llegó la pera y con ella también los trabajadores temporales. «Conseguimos crear una pequeña estructura humana compuesta del médico, la enfermera, un responsable de la Guardia Civil y trabajadores sociales que ejercieron como una especie de gabinete de crisis por si la situación se complicaba”, recuerda entre risas. Una labor de «colaboración total que salió muchísimo mejor de lo esperado».

De esta gestión también tiene amplia experiencia María Jesús Calvo. Ella es enfermera en la zona básica de Salud de Calahorra. Su trabajo se divide entre Pradejón y Calahorra y fue una de las primeras sanitarias riojanas que se sumó a los comités de desarrollo rurales. Una «gran oportunidad» para ella donde participó con diferentes compañeras en tareas de formación a diferentes agentes políticos, asociaciones y tejido económico más importante de la zona: «La idea era que conociesen el problema, se responsabilizasen con él y así actuasen con lo que se había aprendido. Al fin y al cabo así se cambian los estilos de vida».

María Jesús Calvo.

Habla de «éxito» al referirse a la organización de las campañas agrícolas: «Sabíamos lo que había pasado en Aragón y se puso mucho esfuerzo en ello. Había que contactar con la ciudadanía, con la gente del champiñón, con la de las bodegas y con la de las asociaciones agrarias. Participó también Policía Local y Guardia Civil. Todos juntos viendo los problemas que podíamos tener y las soluciones que se podían dar conseguimos tomar las medidas que había que tomar para tener el menor número de casos posibles».

Y ese éxito se extrapola a cómo ve María Jesús La Rioja Próxima: «Es una oportunidad de promoción y desarrollo de la salud comunitaria intersectorial, dirigida a promover la salud, incrementar la calidad de vida y el bienestar de la población potenciando la capacidad de las personas para abordar sus propios problemas, demandas y necesidades. ¿Qué es lo que tenemos, cuáles son nuestros recursos, dónde hay que priorizar nuestro trabajo y cómo podemos solucionar nuestros problemas?».

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