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La dimisión preventiva: una pena por la comedia

Veintisiete días son un mundo. Más ahora que el propio mundo ha decidido volverse loco. Quizás ya lo estaba y sólo ahora hemos sido conscientes, pero lo cierto es que no paramos de asombrarnos. Si el 2020 tuvo emociones fuertes, el 2021 no se queda atrás. Para unir ambos años, un coche empotrado en un árbol que hace saltar por los aires la habitual tranquilidad de una región en la que nunca pasa (casi) nada.

En veintisiete días da tiempo a bajar la Castellana en un trineo tirado por perros sobre medio metro de nieve, asaltar el Capitolio de Estados Unidos, cambiar de ministro de Sanidad, recibir las dos dosis de la vacuna de Pfizer, cambiar de presidente de Estados Unidos, escuchar a Iñaki Gabilondo su última colaboración en la Cadena SER, vivir terremotos en Granada, ver volar por los aires un edificio en el centro de Madrid, quedarte sin tu bar de siempre para frenar una pandemia y escuchar a todos los partidos políticos pedir lo mismo: la dimisión de Mario Herrera.

Y en el último día, después de haber flipado cada vez que ponías el telediario, terminar de flipar al escuchar por la radio que el director general de Participación del Gobierno de La Rioja ha decidido dimitir. Pero no por por su falta de explicaciones respecto al accidente (su versión ahora señala que se quedó en «shock» y que por eso no llamó a los servicios de emergencia) sino por haber recibido amenazas por parte de la extrema derecha.

Peligroso precedente el que sienta nuestro ya dimitido director general si consiente que el acoso y las amenazas de grupos radicales (totalmente condenables y perseguibles judicialmente) puedan forzar la marcha de un alto cargo. Al ruido y la presión se les combate con un discurso coherente, la defensa de las instituciones democráticas y las acciones legales oportunas.

El problema llega cuando las explicaciones nacen erradas porque intentan tapar un error con otro aún más grande, esperando que el tiempo solucione la situación por sí sola. Veamos el desarrollo de los hechos.

– Madrugada del día 31 de diciembre al 1 de enero (hora indeterminada). Accidente en Sojuela. Mario Herrera abandona su coche, dando lugar a todo tipo de especulaciones.
– 1 de enero (alrededor de las tres de la tarde). Mario Herrera publica un escueto tuit sobre lo sucedido. En él, atribuye a la «mala suerte» el accidente, que según su versión se produjo cuando auxiliaba a un amigo, herido al jugar con sus perros en su vivienda. «Al llevarle al hospital tuvimos un pequeño golpe con el coche. Estamos bien, solo ha sido un susto. Feliz 2021 a todos y todas», dijo, dando origen al bautizado como ‘Sojuela Gate’.
– 27 de enero (nueve de la mañana). Mario Herrera anuncia su dimisión por «acoso» y «amenazas» de la extrema derecha.

¿Qué ha pasado en este tiempo para tomar esta decisión? Un día antes del debate de presupuestos en el Parlamento (recordemos que el voto de Podemos es decisivo) y con un ruido mediático inaguantable desde el suceso, Mario Herrera anuncia su salida. Desde un despacho del Gobierno de La Rioja, el dirigente morado argumenta que ha sido atacado tan duramente que no puede hacer otra cosa que dejar el cargo, pero que «no pasarán». A la vez que les deja pasar, les dice que no pasarán.

Y es por eso que unos cuantos dudamos tanto de la versión que lanzó en su momento del accidente como de esta historieta que ahora se ha montado. Sorprende el silencio en las redes sociales durante todo el día de la consejera Raquel Romero o sus compañeros de la Consejería de Igualdad como Sara Carreño o Fran Casamayor. El día de Año Nuevo salieron en su defensa. Hoy, cri cri cri. No hay nada más ensordecedor que el silencio.

Así finaliza un caso que nunca debería haberse producido en el seno del Gobierno de La Rioja. Si Mario Herrera no había cometido ninguna irregularidad, bastaba con haber realizado una comparecencia al día siguiente para despejarnos las dudas a los más escépticos. Y si la había cometido, bastaba con haber dimitido. Fácil y sin campaña de presión mediática para una Consejería que los más osados creen que tiene secuestrado al Ejecutivo presidido por Concha Andreu.

Los aún más osados pueden pensar que su dimisión es una decisión obligada para dejar el camino libre a que Raquel Romero continúe como indudable apoyo del Gobierno de La Rioja y este no explore otros caminos después de aprobar los presupuestos. ¿Te imaginas que Podemos hubiera dado su «sí» este jueves y Concha Andreu hubiera decidido el viernes mandar a todos los miembros de la Consejería de Igualdad a su casa para no seguir salpicada por el Sojuela Gate? Una pena por la comedia, ya que de política vamos este año bastante escasos.

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