El Rioja

La poda se generaliza en La Rioja «con el mejor abonado para el campo»

Hace apenas un mes que la poda dio comienzo en La Rioja a la espera de generalizarse pasado el Día de Reyes. El paso de ‘Filomena’ por la región, además de dejar paisajes de postal durante varios días con las cepas cubiertas del espeso manto blanco, ha entorpecido la labor obligando a los viticultores a dejar las tijeras aparcadas durante unos días.

Sin embargo, el sector ha recibido con los brazos abiertos este temporal de nevadas y frío que no suponen otra cosa que un beneficio para la planta en todos los sentidos. Por un lado, «se trata de una precipitación producida en plena parada vegetativa con la que no se pierde nada porque no hay escorrentía ni evaporación, además de que una vez descongelada la nieve esa humedad penetra en el suelo», apunta el técnico agrícola de la empresa de fitosanitarios Martínez Carra, José Antonio Pérez.

Por otro lado, la planta acumula así horas de frío que son fundamentales para la fisiología de la planta, mejorando el momento de floración y el cuajado y aumentando la cosecha con un mejor  tamaño de los racimos. Las bajas temperaturas también suponen una «medida sanitaria gratuita favoreciendo una limpieza de la planta al eliminar restos criptogránicos e insectos y otorgar una capacidad aislante en el suelo para que la temperatura del suelo no baje».

«Como dicen las voces más expertas del campo, ‘con la nieve las cepas cogen sangre de invierno y luego en primavera, con dos tormentas, ya está la cosecha asegurada'», recuerda José Luis Pisón. El vocal de la UAGR en la Interprofesional y el Consejo Regulador asegura que ‘Filomena’ ha traído consigo «el mejor abonado para el campo» que también beneficia a cultivos como el cereal que ya verdea desde hace semanas.

Como viticultor, Pisón echa la vista atrás y considera que «este va a ser un año que cumpla sus tiempos, porque el invierno pasado transcurrió con temperaturas altas y la brotación fue más tardía, por lo que para esta cosecha se espera una brotación en su tiempo habitual». Asimismo, incide en los riesgos que tiene practicar una poda muy temprana: «Hubo quienes a finales de octubre ya comenzaron con la labor, pero eso hace que la planta mueva antes y aumente su posibilidad de infectarse y secarse. Siempre se ha dicho que lo mejor es comenzar después de Reyes».

El técnico Pérez, por su parte, insiste también en que se debe tener en cuenta que no se ha de retomar esta actividad vitícola hasta que la cepa esté seca o hasta que la temperatura supere los 0ºC: «No se ha de podar en días de heladas o humedad relativa alta porque se fomenta la infección de la planta, ya que el agua penetra en los cortes y, al congelarse, puede producir desgarros y cortes en la madera que propician la entrada de enfermedades».

Las enfermedades de la madera, «la nueva filoxera»

El ingeniero agrícola recuerda que durante la campaña anterior, a partir del envero, «se localizó una afección muy alta de enfermedades de la madera por el elevado metabolismo y la alta circulación de la sabia a consecuencia de la humedad que guardaban las viñas». Una incidencia que cada año es mayor, «por lo que es fundamental la concienciación sobre su prevención con unas prácticas culturales y químicas adecuadas».

Pérez considera a este tipo de enfermedades fúngicas «la nueva filoxera y, además, sin cura, porque tan solo existen métodos preventivos, no curativos». La yesca, junto con la eutipiosis o el brazo negro muerto, son algunos de los principales hongos que dañan la planta y que en algunos casos pueden tardar en evidenciar la contaminación dos o tres años desde el momentos de la infección.

El técnico hace especial hincapié en el empleo de unos tratamientos químicos basados en fungicidas y polímero plásticos justo después de podar que actúan como cicatrizantes, «sobre todo en viñedos jóvenes y sanos o en aquellos que hayan sufrido grandes cortes con el fin de rejuvenecer la vid». Unos métodos, sin embargo, que requieren de mayor coste de tiempo y, por ende, también de más mano de obra para aplicarlo.

En el tema físico, señala la importancia de dejar una madera de protección y no hacer rebajes o amputaciones en la cepa, respetar la corriente de la sabia, así como desinfectar las tijeras de poda incluso dentro de la misma parcela por si alguna planta estuviera infectada de yesca u otra enfermedad.

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