Educación

Vuelta al cole bajo cero: «La mejor opción es la ventilación»

La evolución epidemiológica en La Rioja no augura buenas sensaciones para las próximas semanas. Las consecuencias de los días festivos de Navidad han emergido con fuerza desembocando en repuntes en las principales localidades más afectadas por COVID-19 y, desafortunadamente, rompiendo el contador de positivos en las residencias riojanas que se mantenía a cero desde hace más de veinte días.

Las miradas ahora también se posan en los centros educativos a escasas horas de reabrir sus puertas y con el temporal ‘Filomena’ azotando fuerte mientras se apuran los últimos días de vacaciones entre nieve. Con temperaturas que dejarán los termómetros bajo cero en muchos rincones de la comunidad, los colegios deberán afrontar una vuelta al cole heladora. Sin embargo, las ventanas y puertas deberán continuar abiertas para que se ventilen bien las aulas, así que no faltarán los abrigos, bufandas, gorros y guantes.

La Consejería de Educación, por su parte, ya emitía este sábado una solicitud para encender la calefacción de todos los centros escolares de la región para alcanzar una temperatura óptima en el regreso a las aulas. La Rioja, sin embargo, no va a suspender sus clases a pesar del temporal como sí han hecho ya varias provincias, aunque se tendrán en cuenta las dificultades para desplazarse. La Consejería también recuerda las instrucciones sobre el proceso de ventilación de las aulas.

El colegio Agustinas ha sido uno de los que con la entrada en el nuevo año también ha incluido nuevas medidas para combatir la expansión del virus. Concretamente, 36 purificadores con filtros HEPA adquiridos ante la «preocupación de muchas familias que, con la llegada del invierno y las ventanas permanentemente abiertas, ven un problema añadido de salud para sus hijos». Una decisión que ha sido consensuada entre el colegio, la APA y las familias, las cuales se harán cargo de los costes de estos sistemas.

«Será necesario seguir ventilando, el uso de la mascarilla y respetar la distancia de seguridad, pero con los nuevos purificadores se reduce la frecuencia de ventilación, garantizando una óptima calidad del aire interior, con desinfección y/o reducción de la carga microbiológica del mismo para conseguir así una mayor seguridad en las aulas», señalan desde el centro.

Desde el Obispo Blanco Nájera, su director Rubén Garrido mantiene su defensa por la ventilación natural: «Siempre estamos con las ventanas abiertas, no solo en los cambios de clase o recreos, y la ciencia ya determina que la forma más efectiva para lograr una purificación del aire es abrir puertas y ventanas. Aunque soy consciente de que cada centro es un mundo; yo hablo en lo que al mío respecta».

El director afronta la vuelta con ganas y «sin miedo, a pesar de los últimos datos epidemiológicos en la comunidad y aunque este frío excepcional la hagan algo más difícil». Pero la solución está clara: abrigo y a seguir con la lección. «¿Que hay que estar con la chaqueta puesta durante la clase? Pues se tendrá que estar, pero hasta el momento no hemos recibido ninguna queja ni por parte de los alumnos ni de sus familias. Creo que no se está generando tanta polémica como se dice».

Sensaciones similares tienen desde el Instituto Hermanos Delhuyar. Sin purificadores de aire y sin intención de instalarlos. «Son unos equipos carísimos e inaccesibles para centros de estas dimensiones con sus numerosas aulas y salas», apunta su jefa de Estudios, Rebeca Fernández, quien se muestra escéptica respecto a su efectividad: «Son varias las denuncias que ha habido por aparatos que no cumplen con la labor que sus fabricantes prometen, por no hablar de su evidencia científica. Sin duda, lo mejor es la ventilación».

«La cierta relajación apreciada al final del trimestre, motivada mayormente por el cansancio acumulado y la pérdida del miedo que sí había al comienzo de curso, hará que esta semana, con los alumnos más receptivos y descansados, retomemos los protocolos de seguridad y les recordemos la importancia de no bajar la guardia», señala la jefa de Estudios, «aunque nunca nos ha costado concienciarles de la situación porque siempre han actuado para ser parte de la solución».

Con purificadores de aire o ventanas abiertas lo cierto es que esta semana, al menos, las aulas estarán más abrigadas que nunca. «Los que estén cerca de las ventanas tendrán que ponerse más prendas, gorros o mantas, mientras que nosotros, los profesores, tendremos que proteger nuestra garganta. Pero está claro que trabajaremos para que los centros sigan siendo lugares seguros».

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