Educación

Optimismo en las aulas: «Hemos superado el temor e incertidumbre iniciales»

«Hemos superado el temor e incertidumbre iniciales»

Han sido considerados unos de los lugares «más seguros» durante la pandemia a pesar de las desconfianzas expresadas inicialmente. Los primeros que cerraron en marzo y los que regresaron después de verano con más fuerza y protocolos de seguridad para corroborar que las aulas no eran focos de contagio.

Los datos de la situación epidemiológica en los centros educativos riojanos evidencian que se ha superado con buena nota el primer trimestre del presente curso. Ya el servicio de Inspección Médica Educativa notificó el pasado 23 de diciembre un total de 85 casos activos registrados en los colegios de la comunidad a las puertas de la Navidad, 79 de los cuales correspondían con el sector del alumnado, lo que equivale a un 0,15 por ciento de la población escolar de la región.

Por otro lado, el número de positivos por COVID-19 en las aulas ha alcanzado los 1.627 desde el comienzo del curso, lo que supone el tres por ciento de la población escolar. En el caso de los profesionales, se han notificado 149 casos positivos en total (125 docentes y 25 en personal no docente). El consejero de Educación, Pedro Uruñuela, ha vuelto a manifestar su «moderado optimismo» porque «la incidencia de la pandemia en el ámbito de la educación riojana se sigue manteniendo en parámetros muy bajos».

Desde el Gobierno regional han remarcado en numerosas ocasiones que «prácticamente la totalidad de los positivos registrados se ha producido fuera del ámbito de la escuela, principalmente en el ámbito familiar y de ocio», por lo que hablan de una «gestión de éxito» y un «desarrollo contenido del virus». El balance que hacen desde los propios centros riojanos también es positivo, aunque durante las primeras semanas de curso el sentimiento más extendido era el de «incertidumbre».

Los meses de verano fueron una carrera a contrarreloj donde la comunidad educativa se volcó para adaptarse a las condiciones y conseguir que los centros fueran realmente entornos seguros. «Ahora, cuatro meses después, podemos decir que hemos vencido el temor e incertidumbre iniciales gracias al esfuerzo de todas las partes incluida el alumnado, que desde el primer día ha acudido a clase con la lección bien aprendida, mostrando disposición y formalidad ante esta situación excepcional», aplaude el director del IES Comercio, Alfonso Ruiz.

El número de alumnos contagiados que se han localizado en el centro son 40 desde el inicio del curso de los 1.600 matriculados, «unos datos con los que se puede estar razonablemente satisfechos y que se han producido mayormente en el ámbito social y familiar, pero no en las aulas». Asimismo, el director del instituto hace una valoración sobre el trabajo de la Unidad Covid de Educación y manifiesta una falta de «mayor asesoramiento médico especializado con, por ejemplo, la presencia de un enfermero en los centros, a pesar de haber recibido materiales y tener mucho contacto con el Inspector Médico de Educación».

Una recopilación de datos ofrecida por el consejero Uruñuela plasma el trabajo de esta unidad durante tres meses que deja un total de 6.522 pruebas realizadas en 129 centros, de las cuales se obtuvieron 115 resultados positivos, lo que equivale a un 1,79 por ciento de positividad. Sin duda, la mayor incidencia se registró a mediados de octubre en el centro San Andrés de Calahorra, donde se contabilizaron una veintena de positivos tras realizar 209 pruebas al alumnado y el personal del colegio.

«Ahora no tenemos miedo porque ya no puede ir peor que aquellos días. Se sintió mucha tensión y agotamiento entre toda la comunidad educativa, pero la valoración general que hace el profesorado de aquella semana que permanecimos cerrados, manteniendo una formación ‘online’, es muy positiva», asegura el director del San Andrés, Agustín Bazo. Unos días en los que la brecha digital en los hogares también se hizo notar, «sobre todo en lo referido a la conexión a Internet, por lo que las llamadas telefónicas de los docentes fueron constantes».

Desde el colegio Salesianos Los Boscos, Jesús Esteban da su opinión acerca de las interpretaciones de los protocolos establecidos por dicha Unidad Covid: «En ellos se determinaba que si un alumno asintomático estaba esperando los resultados de la prueba, debía acudir al centro de todas formas, pero en algunos casos por prudencia y valorando cada situación en función del tipo de materia y clase alterada, ordenábamos que se quedasen en casa a la espera de tener una respuesta».

En el centro han tenido casos aislados de COVID-19, pero en ningún momento se han visto obligados a confinar ningún aula, «tan solo se han ofrecido clases ‘online’ y en directo, incluidos exámenes, a quienes debían guardar la cuarentena». Es más, la presencialidad se ha extendido por el cien por cien de los cursos y «el primer trimestre se ha desarrollado mucho mejor de lo esperado», aunque Jesús lamenta que «no siempre se cumplen las medidas fuera del aula, donde el riesgo de contagio se incrementa notablemente, con todo el esfuerzo realizado hasta ahora».

Tan solo un caso de COVID-19 se ha registrado en el Centro de Educación Especial Marqués de Vallejo en lo que va de curso. Aunque los protocolos de actuación estuvieron sobre la mesa desde un principio, la preocupación también se sintió entre las familias y los propios docentes a pesar de saber que la vuelta al centro era algo necesario. Sin embargo, el balance, en términos generales, es «positivo».

«En nuestro caso es más complicado seguir un modelo no presencial porque la educación aquí es mucho más individualizada y requiere de más contacto. Durante el confinamiento se apreció una involución a nivel físico y motor en los alumnos que, desde que volvieron a las aulas, ha ido a mejor», señala el especialista en Educación Física del centro, Daniel Cruz.

Este lunes comienza la segunda etapa del curso con dos trimestres todavía por delante y muchos retos en la comunidad educativa para mantener o mejorar los datos de contagios hasta ahora alcanzados. Con la vista puesta en la vacuna y el fin de los días festivos del periodo navideño, los profesores confían en el buen desarrollo de un año académico que esperan finalice mejor que el anterior, pero no bajan la guardia ante un mes de enero que se prevé complicado.

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