El Rioja

El nuevo ‘hijo’ de Ortega Ezquerro lleva nombre de garnacha «muy singular»

Como un niño con zapatos nuevos. Así se siente David Bastida tras cerrar una compra que va a sumar pasión e ilusión a su labor como enólogo en Bodegas Ortega Ezquerro. Su nuevo ‘hijo’ lleva nombre de garnacha, pero no una cualquiera, sino «una muy singular por su orientación, por asentarse en una zona histórica de garnachas y, sobre todo por su suelo, el componente que vamos a explotar al cien por cien». Aunque el futuro vino no pueda gozar de descender de un ‘Viñedo Singular’ por no cumplir el requisito de la edad (la viña fue plantada en 1991), Bastida lo tiene claro: «Estas cepas tienen mucho potencial».

Los cantos rodados acompañan la filosofía de esta bodega de Tudelilla en cada una de sus botellas, pero los de esta parcela son diferentes, «de menor tamaño y cubriendo un suelo arcillo arenoso», y diferentes serán los vinos que salgan de sus uvas. De ese suelo surge la diferenciación que va a permitir a este nuevo monovarietal de Ortega Ezquerro ensalzar, más si cabe, las raíces de su pueblo. A diferencia del Garnacha cien por cien que ya luce en el botellero de la bodega, donde la altitud juega un papel muy relevante en el resultado final del vino (uvas procedentes de una viña a 680 metros), este va a trabajar sobre la base de una zona más fresca (a 568 metros) y diferente orografía que plasmará en boca y nariz.

«La teoría enológica apunta a que el nuevo monovarietal de garnacha será más delicado que su antecesor. Habrá que verlo en la práctica pero la idea es esa, que se muestren diferencias entre ambos a la hora de catarlo», apunta el enólogo. Lo que no variará mucho será el método de elaboración. Barricas de 400 litros, fermentación maloláctica en madera y seguido, a hormigón. «La idea es que a nivel de vinificación ambos vinos sean lo más parecidos posibles porque la distinción va a estar en la materia prima. No quiero que las diferencias las marque la madera», remarca.

Cinco años tras la pista de este viñedo y al fin la tozudez de Bastida con el viticultor ha tenido sus frutos. «Es que aquí existe una cultura riojana de no querer vender», señala entre risas . Con la máxima de buscar parcelas que posean pequeñas características que permitan hacer, en este caso, otro monovarietal pero único en sí mismo nacerá el próximo proyecto. «El objetivo es crecer en este tipo de vinos siempre con base de garnacha y buscando tipicidades y cosas que nos permitan diferenciar claramente un vino de otro», destaca.

En cuanto al diseño, la etiqueta apenas llevará una especificación de la geolocalización de la viña, con otro texto característico, «pero la idea ahora no es hacer muchas florituras», reconoce Bastida. «Ahora basta con sacar adelante otra rama más de Ortega Ezquerro con las ideas claras y el único fin de aprender en el mundo de los monovarietales».

La vendimia 2021 será la primera de esta viña bajo la dirección de Ortega Ezquerro, pero su enólogo no ha podido esperar más y este mismo miércoles, apenas unas horas después de cerrar el trato con el antiguo propietario, se ha acercado a la parcela para decidir su primera intervención que afectará a la próxima uva: «Este año esta viña no será abonada porque no lo necesita». Y así, David va apreciando cuánto le queda por hacer hasta que llegue el momento de recoger lo sembrado. Próximo paso: la poda, «buscando el equilibrio en el número de racimos y pensando en ello cepa a cepa».

Pero las mentes de esta bodega que se erige en la cuna de las garnachas de Rioja Oriental no se contentan y ya miran hacia nuevos horizontes que se adapten a los nuevos tiempos. «Y en viticultura y vinificación, el futuro es lo ecológico». Así que Bastida ya tiene en marcha el proyecto de reconversión de sus viñedos de convencional a ecológico, un proceso «lento y costoso», pero en el que confía a ciegas para poder otorgar a sus vinos de pueblo otro distintivo más. «Por el momento tenemos unas viñas en transformación, pero hay que tener claro que el vino, además de ser ecológico, se tiene que comportar bien enológicamente sin que el cambio afecte a su calidad».

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