Crisis del Coronavirus

«Gentes del 2070, así se vivió la pandemia del COVID-19»

Iñaki y Andrea Murillo Viteri

La imaginación de los más pequeños no tiene fronteras en tiempos de confinamiento y lluvias de dudas. Buena cuenta han dado de ello Itxaso e Ibai, hijos de Iñaki Murillo Viteri y sexta generación de la Bodega Murillo Viteri en Cenicero, en una de esas noches de preguntas. «Papá, ¿por qué no escribir todo lo que está pasando y guardarlo para que la gente del futuro lo lea?». Así surge la «cápsula del tiempo», que ya alcanza los casi 15.000 mensajes recibidos en apenas un mes.

«Más allá de reflejar los datos y los acontecimientos acontecidos durante estas semanas de confinamiento, labor que realizan rigurosamente los medios de comunicación, nosotros queríamos preservar esos sentimientos que han acompañado a esos hechos, las reflexiones individuales, los consejos que los jóvenes de hoy quieren dejar a sus futuros nietos, los recuerdos de los momentos más felices y también más tristes que ha dejado la primera pandemia mundial de la era moderna», apunta Murillo Viteri.

Muchos mensajes también sobre la importancia de concienciar a las futuras generaciones en el cuidado del medio ambiente y la búsqueda de otras formas de desarrollo, así como de agradecimiento a los protagonistas que vivieron la llegada del Covid-19 y respondieron con solidaridad y dedicación. «Es abrumadora la gran acogida que ha tenido la idea, nos llegan mensajes incluso desde América. Aunque hay que agradecer la labor del actor Félix Arkarazo, ‘speaker’ del Estadio San Mamés, cuya participación en la grabación del vídeo ha generado tal repercusión», resalta.

Un depósito de hormigón, ubicado en el calado familiar del siglo XVI a quince metros de profundidad, es el lugar escogido para almacenar este «tesoro» cuya encargada de desenterrarlo será Andrea, sexta generación de los Murillo Vitori, el 20 de abril de 2070. Además, «los más jóvenes se han comprometido a publicar dichos mensajes en los medios de comunicación que existan dentro de cinco décadas». Todo está perfectamente organizado dentro de este proyecto cuyo desarrollo se puede seguir a través de la web habilitada para enviar los mensajes.

La conservación de este material suscitó debate, y es que en un inicio se planteó el formato digital como la mejor opción «por su versatilidad y la posibilidad de guardar vídeos e imágenes, pero un ingeniero de telecomunicaciones lo consideró muy frágil», reconoce Murillo Viteri. El resultado, mensajes impresos en un papel especial con tinta especial y envasados al vacío en un depósito sellado con lacre. El mejor mantenimiento para dar cuenta de unos «documentos de un gran valor sentimental y testimonial».

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