El Rioja

La venta ‘online’, un salvocunducto para las bodegas de Rioja frente a la crisis

Es época de trasegar barricas, llenarlas con vinos de la última añada y embotellar vino destinado a crianza. Las ventas, sin embargo, tendrán que esperar para estar en su mejor momento. El futuro de las bodegas se percibe incierto, pero son muchas las que, dentro de esta gran crisis, buscan nuevas salidas de negocio para evitar una hecatombe generalizada en el sector. Ha llegado el momento de fidelizar a los clientes asiduos a través de la venta directa a domicilio vía ‘online’ o de forma telemática como principal canal de comercialización.

Así lo consideran bodegas como Paco García y Gómez Cruzado. «Con el mercado nacional de la restauración completamente parado lo que funciona ahora son las ventas a domicilio, a destinos familiares, nosotros estamos yendo mucho a Logroño a vender por las casas. Ahora mismo es un negocio que se debe explotar para captar a clientes para siempre», apunta la directora de exportación de Paco García, Ana Fernández.

«Nuestra bodega se dedica principalmente a la distribución para hostelería, así que no nos ha quedado otra que reinventarnos. Gracias a la gran actividad enoturística que desarrollamos contamos con una buena base de datos de amigos y clientes a los que acudir ahora. Hemos realizado una campaña ofreciéndoles un pequeño descuento para favorecer la venta directa y potenciar el consumo», explica el enólogo de Gómez Cruzado, David González.

Las ventas, sin embargo, no van a dejar de notar una caída drástica. Aunque algunas marcas como Montecillo consideran que las pequeñas y medianas bodegas van a ser las grandes perjudicadas, «porque muchas no tienen colchón de tesorería y viven de las ventas mensuales», otras difieren de esta opinión y no creen que el tamaño sea un factor determinante. «Aquí lo que influye es el nivel de ventas de la propia bodega, sea grande o pequeña, es decir, cómo esté establecida», señala Fernández, mientras que González alude a la distribución de esas ventas: «Si están más especializadas en alimentación tal vez no tengan tanto problema porque pueden dar salida en supermercados».

Este es el caso de Bodegas Faustino, la cual destina gran parte de su volumen de negocio a la distribución en canales de alimentación, donde su directora de marketing, Elena Larrea, indica que se mantienen «más o menos estables». Aunque tienen la tienda ‘online’ desde hace varios años, este nunca ha sido un canal de negocio con mucho peso.

Ahora, sin embargo, están viendo crecer sus ventas notablemente: «Nos estamos centrando en promover estrategias en redes sociales y de comercio digital para fomentar esas compras por Internet y pedidos a domicilio a través, también, de acuerdos con nuestros distribuidores porque estamos seguros que esta nueva tendencia de consumo del vino ha venido para quedarse».

La exportación es lo único que ya comienza a aflorar, aunque a un paso muy lento. En Paco García han comenzado esta semana con nuevos movimientos, eso sí, con los clientes ya fijos porque los nuevos todavía prefieren aguardar más tiempo en pausa: «Nuestra bodega exporta mucho a China y este mercado se ha visto profundamente afectado. La situación nos deja con contenedores a la espera de poder salir y con pagos por recibir, lo que ya se refleja en una pérdida de ventas. Esperemos que la actividad se retome pronto». Ahora toca ver cómo se van a comportar el resto de países conforme vaya evolucionando la pandemia.

El enoturismo, “más allá de bajo cero”

Uno de los principales motores económicos de La Rioja pende de un hilo. “El enoturismo está en una posición más allá de bajo cero», sentencia la responsable de enoturismo de bodegas Montecillo, mientras que la directora de exportación de Paco García asegura que «está muerto y hasta septiembre tal vez no comience a recuperarse en la región». Una situación de pérdidas que, según San Román, «perjudicará sobre todo a las pequeñas agencias enoturísticas más que a las propias bodegas en sí porque estas, ante la ausencia de ingresos, pueden verse obligadas a prescindir de servicios como la actividad turística».

Tiempos, por tanto, de incertidumbre que también obligan a mirar a largo plazo, concretamente a la época de vendimias. «Por el momento está siendo un buen año para el viñedo, con abundantes lluvias para su desarrollo, aunque si se comenta una posible bajada en el rendimiento. Lo preocupa, sin embargo, es la falta de mano de obra para septiembre y octubre, lo cual puede alargar el periodo de vendimia», apuntan desde Paco García.

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