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Dos cargas de profundidad

Fue a por el liderato a Lezama y se volvió encogido de hombros, arrugado en su autobús. El equipo regresó de Bilbao herido en su orgullo, pero con un claro compromiso: que dentro de 19 partidos, en Las Gaunas, la evolución del equipo riojano sea la adecuada para darle la vuelta a un partido donde sensaciones y resultado fueron de la mano.

El Bilbao Athletic ganó a la Unión Deportiva Logroñés en Lezama porque sencillamente en estos momentos (tan solo jornada once) es mejor equipo que el riojano, cuya máxima tras una derrota ocho jornadas después es recuperar cuanto antes la senda del triunfo en un mes de noviembre complicado que arranca con una derrota… y sin Errasti. Un noviembre donde habitualmente los equipos comienzan a enseñar cuáles serán sus verdaderos objetivos. Y la Unión Deportiva Logroñés acaba de toparse de lleno con la necesidad de seguir creciendo como equipo para en un futuro poder competir con más opciones ante el Bilbao Athletic en Las Gaunas. Es más, lo ha apuntado en sala de prensa el propio Sergio Rodríguez: “Son tres puntos. La temporada es larga. Es verdad que ellos a día de hoy están un peldaño por encima de los rivales… en casa. Y debemos seguir trabajando para estar a su nivel en un futuro”.

Porque nadie, ni tan siquiera Sergio Rodríguez por sus palabras, parece imaginarse ni tan siquiera la posibilidad de que este Bilbao Athletic de Joseba Etxeberria baje sus prestaciones, al menos como local, mientras que desde el primer equipo no reclamen la presencia de lo que para todos es evidente y que ha verbalizado Sergio Rodríguez en sala prensa: “Tienen cuatro o cinco futbolistas de superior categoría, que están muy por encima del resto”. Así que el reto es evolucionar para alcanzar el nivel en el que ahora mismo se encuentra, al menos en Lezama, este Bilbao Athletic.

Y acostumbrados como estamos, tras siete victorias seguidas, a que los pequeños (grandes) detalles suban al luminoso la diferencia riojana ante sus rivales: en Lezama, los pequeños (grandes) detalles del fútbol fueron del lado del equipo local. Es decir, Ezkieta paró una a Rubén Martínez y otra a Iñaki, el tribote del Bilbao Athletic (Vencedor, Zárraga y Sancet) fue mejor que el doble pivote riojano (sin Errasti por lesión), y Sancet ganó el partido cómo y cuándo quiso. Un 3-0 maquillado por el gol de Andy Rodríguez a pase de Ñoño. Un resultado final tras un partido que activa dos cargas de profundidad bajo los pies de Sergio Rodríguez y su staff técnico.

Foto: Eduardo del Campo

Que Rayco no es Sancet, ni Miño es Ezkieta… o no lo parecieron. Ni el 10 blanquirrojo es a día de hoy el 8 rojiblanco, ni el meta visitante se mostró tan solvente como el local en este duelo de colíderes. Y toda comparación es odiosa, pero en esto del fútbol es inevitable, más cuando desde el pitido final el objetivo que se ha marcado el equipo perdedor es trabajar para alcanzar o superar el nivel de su rival. Dos cargas de profundidad que va a tener que saber desactivar a tiempo, con precisión y buen pulso, Sergio Rodríguez.

Rayco no está siendo desde hace ya muchos meses el jugador decisivo que fue durante su primera temporada en la Unión Deportiva Logroñés. Rayco apunta al típico caso de futbolista afectado por la falta de continuidad por culpa de las lesiones, por la falta de confianza de cara a puerta con goles cantados que no supo resolver en su momento (fue máximo goleador del equipo hace dos temporadas), y que todo esto ha ido afectando más profundamente a lo que mejor hacía este jugador: ser preciso en los metros finales para que el equipo resolviera partidos tan apretados como los que habitualmente se dan en el Grupo 2 de Segunda B. El equipo con Rayco pierde equilibrio y no gana desborde.

Y la segunda carga de profundidad en la línea de flotación del técnico es el eterno debate de la portería blanquirroja. Es una discusión histórica de esta entidad, que ni tan siquiera, Miguel Martínez de Corta, tras más de 200 partidos con la entidad riojana, ha logrado eliminar de entre la opinión pública blanquirroja. Es el extraño caso del seguidor blanquirrojo que tiende a dudar siempre de su portero… titular.

Jugaba Miguel y debió hacerlo Marc Martínez. Jugaba Miguel, y debía hacerlo Fermín. Jugaba Miguel, y tenía que haberlo hecho Jon Ander Felipe. Jugaba Miguel, y el portero titular debería haber sido claramente Buigués… que tres partidos de titular después debía ser suplente en favor de Unai Etxeberria (ahora en Segunda). Y la historia se repite, la discusión, claro: Miño es el portero titular, y debería serlo Pablo Fid por su buen partido en El Helmántico y por los errores de Miño ante la Cultural Leonesa en Las Gaunas y este domingo en Lezama ante el Bilbao Athletic. Sale de la discusión el buen partido del meta en Amorebieta. La desconfianza en su portero titular es un aspecto identitario en este club. En la Unión Deportiva Logroñés el portero titular siempre estará discutido.

Para indagar en esta habitual carga de profundidad blanquirroja activada por los dos supuestos errores de Miño en Lezama vaya por delante que Miño en el primero da la sensación de que debió despejar ese córner con más precisión y potencia. Cuando se sale de puños la contundencia y la convicción deben darse la mano. Y en el segundo, da la sensación de que el disparo de Morcillo sin demasiado ángulo pilla a Miño algo desprotegido y sobre todo blando de manos en su primer palo.

Pero en estos debates es saludable ampliar los diversos puntos de mira, para distanciarnos del profundo debate que siempre se genera en Logroño con sus porteros titulares. Sergio Rodríguez en su primera valoración del partido ha hablado en estos términos de los tres goles: “Sí me preocupa que nos hayan hecho tres goles. Llegan en acciones muy puntuales. Sabíamos que eran muy peligrosos a balón parado y nos han hecho el primero en un córner, el segundo es un acierto de ellos…”. Fin de la cita. Aleja de todo debate que Miño haya fallado en alguno de los goles. Es su portero titular, claro.

Más opiniones, en este caso de la prensa vizcaína presente en el partido: “Hombre, el primer gol no es culpa de Miño, Urain es nuestro goleador y estaba solo en el segundo palo”. Y más percepciones de asistentes al partido de Lezama, en este caso de un aficionado con acento gallego que interpela a este redactor camino de la sala de prensa: “¿Eres de la SER de Logroño?”. Iba con el micrófono en la mano. “Ya podéis cambiar de portero, así no vais a ningún lado”.

El debate sobre la portería riojana ya está aquí. Es un habitual, y en este caso nos permite erradicar definitivamente un elemento que creíamos esencial a la hora de fijar postura en esta discusión: el DNI no tiene nada que ver. Las mofas hacia Miguel Martínez de Corta no tenían que ver con que hubiera nacido en el Hospital San Millán. En Lezama, Miño ha sufrido las mofas y burlas de sus aficionados en los minutos finales del encuentro. Fea costumbre adquirida tras muchas temporadas de continuo debate bajo la portería riojana.

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