CARTA AL DIRECTOR

Carta al director: ‘Empatía con los chicos autistas’

Me he quedado perpleja ante el comportamiento que tuvo el conductor hacia los monitores y chicos autistas que viajaban la pasada semana en el autobús urbano de Logroño. Un empleado del Ayuntamiento, intolerante con personas de capacidades diferentes y sin empatía hacia los cuidadores.

Afortunadamente son casos aislados. Las instituciones educativas dan respuesta a las personas que tienen autismo en aulas TEA y los profesionales se forman para atenderles y dar respuesta a sus necesidades educativas. Por otra parte, nuestra sociedad ha cambiado en aceptación, cariño, comprensión y respeto para los autistas. Somos una sociedad plural, abierta y diversa. Aceptamos personas autistas en nuestras vidas como lo que son y sentir empatía por sus progenitores, monitores, cuidadores…Nos enriquece como personas. Imagino la desazón de esos monitores y supongo que ellos sufrirían por los chicos.

En mi caso, sucedió algo parecido que viene a cuento. Vean: domingo lluvioso en Logroño, finales de invierno. Martín, autista de 5 años, me agarró de la mano en la Plaza San Agustín porque decidimos visitar el Museo de La Rioja y estar en él diez minutos.

Las visitas breves las aguantan mejor. Accedimos a la sala de la romanización, curioso que es él. El museo estaba vacío. Fuimos los primeros. Martín leía las descripciones de los objetos perfectamente y en voz alta. Pasado un ratito entró un padre con su hijo de 8 años, aproximadamente. Aquel chico miraba la vitrina con mucho interés en silencio. El padre rechistó a Martin para que se callara porque su hijo tal vez no podría concentrarse en su vitrina. Intenté explicar al padre que Martín era diferente y leía en voz alta… Inútiles mis intentos.

El padre solo nos dio dos opciones: silencio absoluto o abandonar la sala. Con sigilo, bajamos en el ascensor y salimos. Recuerdo con ternura que Martín sonrió a los conserjes y les agradeció haberle dejado entrar al museo. Los conserjes correspondieron a la simpática y cariñosa de un niño autista, de Martín.

Si me estás leyendo, padre del niño de 8 años, te digo: perdiste una oportunidad única, enseñar a su hijo a aceptar y respetar a las personas con diferentes capacidades. Posiblemente tu hijo aprenda más rápido y visite tantos museos contigo que se haga un experto. No aprendió esa mañana una enseñanza, la de aceptar al diferente para ser comprensivo con los demás y, en definitiva, más humano. Más feliz.

Y tú, padre, orgulloso de tu hijo, perdiste que hay padres también orgullosos aman a sus hijos y luchan para que sus hijos autistas sean respetados. Ambos perdisteis la mejor lección. Yo no puedo ni quiero aceptar a personas intolerantes.

*Puedes enviar tu ‘Carta al director’ a través del correo electrónico o al WhatsApp 600830812.

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