La Rioja

Un conductor de autobús abronca a tres chicos autistas en Logroño

Un conductor del autobús urbano abronca a tres jóvenes con autismo en Logroño

«No pudimos razonar con él; entró en un momento de enajenación que para nada venía a cuento». Así define Alejandro la situación desagradable que vivió en calidad de monitor  el pasado miércoles, cuando se subió a un autobús urbano de Logroño junto a otro compañero y tres jóvenes de la asociación ARPA Autismo Rioja.

Todo sucedió en torno a la una y cuarto de la tarde, cuando esta comitiva tomó el vehículo de la línea 1 en la parada más próxima a la iglesia de Lardero, donde los chicos habían disfrutado de la mañana en las piscinas. Accedieron al interior del autobús por la puerta trasera, algo que encolerizó al chófer sin previo aviso.

«Siempre entran por detrás para evitar que algún chico pueda tocar algún botón o provocar algún percance y un monitor accede por delante para pagar sus viajes», explica Alejandro, detallando que «el conductor abandonó su puesto y se dirigió a los chicos a voz en grito, diciéndoles que qué hacían, que ese era su autobús y que ahí se hacía lo que él decía».

De nada sirvieron las explicaciones ofrecidas por Alejandro: «Le intentamos explicar que éramos de ARPA y que todos sus compañeros nos permitían entrar por la puerta trasera por seguridad. Nos respondió que a él le daba igual lo que hicieran sus compañeros y que ‘por sus narices’ íbamos a bajar y a volver a subir». Y en efecto, los chicos tuvieron que bajar para volver a acceder por la puerta delantera al autobús.

«Fue una vergüenza»

Según explica el monitor de ARPA, «dos de los chicos no eran muy conscientes de lo que ocurría, pero el otro es más autónomo y no paraba de preguntarnos qué ocurría, qué había hecho mal para que el conductor nos hablara así, porque nunca nos había ocurrido algo similar». «A la mayoría de personas nos genera tensión que nos hablen a gritos, pero para los chicos con autismo es mucho peor porque no entienden lo que pasa y tienen necesidades especiales», indica el monitor.

Los pasajeros del autobús no daban crédito a la escena que estaban presenciando. Un mujer que viajaba en el vehículo corrobora a NueveCuatroUno que «el chófer empleó muy malas maneras; los monitores le explicaron que siempre se suben de la misma manera, pero él ‘erre que erre’ les hizo bajarse y subir, mientras los niños estaban nerviosos y gritando. Fue una vergüenza». «Adónde vamos a llegar, ya no hay modales en esta ciudad», señala esta pasajera, que destaca la «santa paciencia» de los monitores.

ARPA no ha dudado en presentar una queja formal ante el Ayuntamiento por esta mala experiencia, si bien destaca que se trata de un episodio aislado: «Realmente los conductores son muy agradables en su mayoría y, aunque algunos nos preguntan por qué entramos por detrás, cuando les explicamos los motivos no ponen ningún problema al respecto», explica Alejandro.

Desde el Consistorio, aunque «todavía no nos han comunicado en qué ha quedado la cosa, nos han instado a estar tranquilos porque van a tomar cartas en el asunto, ya que han desarrollado recientemente un curso para que los conductores sepan cómo tratar a las personas con discapacidad», indica el monitor, quien asegura que dos de los nuevos concejales del equipo de Gobierno «se han puesto en contacto conmigo para disculparse en nombre del Ayuntamiento y reiterar que van a tratar este asunto para que no se vuelva a repetir».

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