La Rioja

«Habrá peatonalizaciones ‘experimentales’ de calles en Logroño»

El nuevo concejal de Desarrollo Urbano Sostenible de Logroño avanza que «podemos peatonalizar una calle de la noche a la mañana»

Jaime Caballero ha llegado al Ayuntamiento de Logroño con un propósito claro: cambiar los hábitos de los logroñeses para que, entre todos, la capital riojana se componga de espacios más amables y habitables. «No es una cuestión de partidos ni de programas», recalca, invitando a todos los grupos municipales a suscribir «un pacto social por la ciudad» que pivote sobre tres conceptos: «urbanismo táctico», «movilidad activa» y «menos coche».

«Queremos que las personas que sean más felices y las sociedades más felices son aquellas que tienen más sentimiento de comunidad», explica, detallando que su máxima es la de «configurar espacios de convivencia de calidad». Así afronta estos próximos cuatro años el nuevo concejal de Desarrollo Urbano Sostenible del Ayuntamiento de Logroño.

– ¿Qué tal lleva su periodo de adaptación al cargo?

– Está siendo un aterrizaje muy intenso, de conversaciones con mucha gente, pero a la vez muy positivo al haberme encontrado a profesionales con muchas ganas de que se les aporten unos objetivos para poder ponerse en marcha. Ahora hay que coordinar al equipo y a compartimentos que son estancos para que las cosas vayan saliendo con unos resultados alineados con la ciudad que queremos, con un reparto más justo del espacio público para mejorar la convivencia de los vecinos.

– El alcalde les ha dado orden de hablar con todos los funcionarios de la casa. Son ellos a los primeros que tienen que seducir con el nuevo modelo de ciudad.

– Creo que es una demanda generalizada de la ciudadanía y del funcionariado. Es el momento de transformar la ciudad, de volver a pensar en las personas y de recuperar los espacios públicos para ellas. Venimos de una época de desarrollo en la que el éxito se medía en función del coche en el que te desplazabas y el urbanismo de la ciudad fomentaba ese modelo.

– ¿El principal cambio que requiere la ciudad pasa por dejar el coche en casa?

– Más que dejarlo en casa pretendemos darle un uso racional. No queremos criminalizar al coche, que es una herramienta útil cuando hay que utilizarlo. Lo que queremos es que antes de utilizarlo el ciudadano piense cuál es la forma más eficiente para él y para el resto de la sociedad para desplazarse; aspiramos a inculcar una reflexión en los hábitos de los logroñeses y dotar a la ciudad de recursos para que el coche sea la solución más lejana posible. Eso pasa por fomentar los trayectos peatonales, la movilidad activa (el uso de la bicicleta) y el transporte público.

– Es un objetivo que ya consiguió al lograr que los empleados de su empresa acudieran al trabajo en bicicleta, ¿le costó mucho cambiarles el chip?

– Fue una medida que se implantó muy bien y me voy de la empresa con una foto del aparcabicis lleno como despedida. Empujamos para incentivar ese cambio de hábito dándole a los trabajadores que acudieran en bici más días de vacaciones. Tenemos trabajar por romper todos los ‘peros’ que evitan que la gente se mueva en bicicleta, fundamentalmente en la educación desde la infancia y, por ello, entiendo que no podemos tener una Ordenanza que castigue el uso de carritos en las bicicletas. Cuando uno se desplaza mediante un sistema de movilidad activa disfruta la ciudad, se preocupa de ella y llega a su puesto de trabajo más activo.

– ¿Es posible trasladar es modelo de incentivos (días de vacaciones) de la empresa privada a la Administración pública?¿Va a pagar menos impuestos quien acredite que deja el coche en casa?

– Es una pregunta que llevo tiempo haciéndome y no tengo una respuesta clara. De donde yo vengo el incentivo estaba basada en una relación de confianza, porque los trabajadores marcaban cómo habían llegado a la empresa a la hora de fichar cada día. En la Administración no tengo tan claro cómo se podría llevar a cabo ese sistema de control objetivo.

– Desde su experiencia como ciclista, ¿qué evaluación hace de BiciLog?

– En BiciLog se llevó a cabo recientemente una importante revisión para subsanar deficiencias, pero todavía le queda un salto para que sea un sistema operativo para la movilidad, que no es lo mismo que para el ocio.

– ¿Por dónde pasa ese salto de calidad?

– Hay que crear una red básica de estaciones que no estén separadas más de 300 metros las unas de las otras, para que realmente sea efectiva. Hay que fomentar la rotación con periodos máximos de uso de media hora, que es tiempo más que de sobra para realizar un tránsito en una ciudad como Logroño. Y también habría que revisar el horario de uso del servicio.

– ¿Y qué hacemos con los carriles bici?

– Nosotros hablamos de itinerarios ciclistas, no de carriles bici. La solución del carril bici es solo una de las soluciones apta para ciertos lugares, pero dentro de una red básica de vías ciclistas. Lo que hay ahora mismo son tramos desconectados entre sí, que no son operativos, pero no podemos tirar por tierra todo lo que hay. La pena es que en las nuevas urbanizaciones se han repetido soluciones que se había visto que no eran funcionales, como itinerarios imposibles de seguir y peligrosos. Tal vez se pueda mantener algunos trazados, pero con otros va a ser imposible. Tenemos que cohesionar nuestra visión urbanística con la de movilidad, ya que en muchos casos ha quedado en una mera función de planeamiento.

Fin del carril bici de la Avenida de Lobete.

«URBANISMO TÁCTICO»

– ¿Qué calles de Logroño son más susceptibles de ser peatonalizadas?

– Hay bastantes propuestas y trataremos de priorizarlas. Hay calles como San Antón, que han despertado demandas en este sentido, pero hay que ver cómo se ejecuta con una visión global. Este equipo de Gobierno quiere impulsar actuaciones rápidas desde un urbanismo táctico: una calle puede transformarse en peatonal poniendo jardineras en un tramo de vía que creemos que pueda ser peatonalizada y hacemos un experimento. Podemos peatonalizar una calle de un día para otro, solo con voluntad; sin necesidad de gastarnos un millón de euros. Luego, cuando veamos cómo ha aceptado la ciudad ese nuevo uso de la calle, lo iremos mejorando.

– Entiendo que es una práctica que veremos materializada en los próximos cuatro años.

– Sí, absolutamente. La recuperación del espacio público incluye peatonalizar calles y reforzar las calles de prioridad peatonal integrándolas en el concepto de ‘supermanzanas’ que ya recoge el PMUS. Queremos fomentar calles pensadas para estar, no solo para pasar. Nuestra apuesta es por el urbanismo táctico: llevar a cabo experimentos muy rápidos y muy baratos para ver qué funciona y qué no.

– En cuanto a obra nueva, ¿por dónde pasan sus planes?

– Hay que tener en cuenta que heredamos un montón de proyectos del anterior Gobierno que tenemos que finalizar. Eso ocupa muchas prioridades en el plano técnico y a nivel presupuestario. Tampoco hay que olvidar que el Presupuesto de este año viene prorrogado del ejercicio anterior, lo cual nos encorseta. Por eso nuestra apuesta es por el urbanismo táctico, porque con voluntad se puede hacer mucho.

– Uno de esos proyectos heredados es la Casa del Cuento, ¿cuál es su posición al respecto?

– Estamos revisando el proyecto a nivel de arquitectura, de usos y de presupuesto para ver qué decidimos.

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