La Rioja

Una salida a hombros por la puerta grande del Revellín

Pedro Sánchez es un torero desde hace mucho tiempo. No se sabe muy bien ni dónde ni cuándo ni cómo ni por qué tomó la alternativa. El misterio quizás se haya desvelado en ‘Manual de resistencia’ y yo estoy aquí escribiendo paridas, pero prefiero vivir en la ignorancia para dejar volar mi imaginación. Sólo le falta ir por la calle en traje de luces para que parezca que acude a una corrida de toros y no a un mitin. Este jueves, en Logroño, ha salido a hombros por la puerta grande del frontón del Revellín.

No hace falta ser taurino para cerrar los ojos y recordar a un torero a hombros cuando el tendido le engulle camino de la puerta grande. Terminada la vuelta al ruedo, el diestro es conducido por un oscuro callejón donde decenas de móviles buscan una instantánea y centenares de manos intentan llevarse una borla del triunfador de la tarde. Algo parecido le ha ocurrido a Pedro Sánchez en la capital riojana. El mencionado frontón tiene una puerta en un lateral que bien podría ser la Puerta del Príncipe de La Maestranza.

Pedro Sánchez no necesita capitalistas -en el argot taurino, dícese de los encargados de sacar a hombros a los toreros- que le lleven en volandas hasta el coche. Él solo se basta y se sobra desde su 1,90 metros de altura viendo el mundo en un eterno plano picado. Un selfi por aquí, un beso por allá, otra sonrisa por acullá… y así pasa sus tardes de gloria abriéndose paso entre la multitud como los matadores con sus dos orejas en el zurrón.

En la cuesta para salir del frontón logroñés, centenares de personas aguardaban su momento para convertir el regreso de Sánchez en un dulce suplicio camino de La Moncloa después de haber dado el último empujón electoral a sus bravos chicos de La Rioja -veinticuatro años sin gobernar-. El actual presidente del Gobierno de España en funciones le dijo a uno de ellos que la zona le sonaba. Había estado allí antes.

«Lo que hemos trabajado», suspiró, tras aterrizar en Logroño como líder de la primera fuerza política de España y La Rioja después de la cita con las urnas del 28 de abril. Un torero. Un hombre. Un socialista. «¡Con Rivera no! ¡Con Rivera no!», le gritaron desde el público. Y la frasecita va camino de convertirse en chascarrillo recurrente. «Aquí en La Rioja qué vais a decir», respondió irónico. Jejejeje. Canallita Sánchez. Guiño regional. Y en mitad de un mayo florido y Hermoso, entre las pelusas de los chopos de la ribera del Ebro, una salida a hombros del torero del puño y la rosa.

Hace un par de meses, llenó en Riojaforum cinco años más tarde de haber tomado allí la alternativa riojana. Está de moda. La última vez que estuvo en el frontón del Revellín también llenó, pero su salida no fue tan mediática. «Se nota que hay ganas de todo», sentenciaba un candidato socialista. Y las hay. Ya han llenado una vez las urnas. ¿Serán capaces de hacerlo una segunda?

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