Deportes

La Rioja E-bike Ride: ayuda necesaria para disfrutar sin dejar de hacer deporte

Las bicicletas eléctricas son unas grandes desconocidas. Se puede pensar fácilmente que es algo antideportivo, injusto o incluso, ‘hacer trampas’, pero nada más lejos de la realidad. Se trata de una forma dinámica de aventurarse por terrenos y cuestas empinadas muy difíciles de subir sin ayuda.

Cada montura consta de un motor y diferentes opciones de uso: ‘Off’ (sin efecto), ‘Eco’ (ayuda pequeña), ‘Trail’ (mayor ayuda) y los grados superiores, culminando en ‘Turbo’. A esa altura, la bici vuela libre al mínimo toque de pedal.

NueveCuatroUno ha tenido ocasión de vivir la primera etapa de La Rioja eBike Ride, paralela a La Rioja Bike Race. De hecho, ambas pruebas han compartido algunos tramos de terreno. Sin embargo, nada tenía que ver una con la otra. Mientras en la élite solo primaba la competición, la Ebike no es cronometrada. Evento reducido a tan solo dieciséis personas de todos los niveles, pero con una mínima preparación física. 45 kilómetros de recorrido con una pequeña incursión por los montes de Nalda y con comienzo y fin en la capital riojana. En torno a los mil metros de desnivel positivo, con el acompañamiento del ‘biker’ de élite Jose Antonio Hermida.

Todo se ha puesto en marcha a las once de la mañana, desde el Palacio de los Deportes. Tras una salida en calma, se ha remontado el Río Iregua hasta Alberite. Una vez allí, senda en dirección hacia el castillo de Clavijo. Primeras rampas y una vista agradable sobre el valle, mientras se ganaban metros. Cerca de la mole rocosa, primeros ‘escalones’ y dificultades técnicas. Ya en el pueblo, primer avituallamiento. Merecida cerveza, bocadillo y suplemento energético. El ‘rush’ final ha sido ciertamente exigente. Deportistas procedentes de País Vasco, Cataluña, La Rioja, Asturias o Madrid han compartido impresiones y cargado fuerzas para lo que venía.

Ha habido tiempo para las pausas, las explicaciones sosegadas y las conversaciones entre todos los participantes. Con la presencia de dos guías y asistencia médica y mecánica, nunca se ha perdido el control. Pero eso no quiere decir que no haya sido exigente. Por mucho que tengas ayuda mecánica, no es fácil subir rampas del 30%. Lo bueno de esta disciplina es que permite regular el grado de potencia del motor. ‘Watios’ adicionales que palian, pero no acaban con un sufrimiento necesario sobre las dos ruedas.

Travesía ya muy clara hacia la sierra camerana. Senda técnica, con peligroso terraplén. De pronto, accidente. El médico de la carrera se ha deslizado unos metros hacia abajo. Tras una necesaria parada, todo ha quedado en un susto. Reunión en un bosque cercano y disyuntiva. Los más técnicos, a ‘gozar’ cual cabras por trialeras, escalones y bajadas muy pronunciadas. Los que menos claro lo hemos visto, a la pista. Bajada cómoda, curvada y por un ancho firme. Encuentro conjunto en la plaza de Nalda, para encarar el descenso final por la Vía Romana. Pero antes, ha habido que solucionar varios ‘pinchazos’.

Casi cinco horas después de salir, el día ha tocado a su fin. Todos los corredores han podido saciar su apetito en la explanada del Palacio, lugar de encuentro también para todos los participantes de la prueba ‘grande’. Cientos de corredores han disfrutado de la comida y podrán callejear esta tarde por la ciudad. Deporte, turismo, gastronomía y diversión, todo cabe en esta EBike Race. Y mañana más. Punto final con una ruta que unirá Logroño con Santo Domingo de La Calzada, a través del Camino de Santiago. Territorio de viñedos, iglesias y catedrales que serán visitados por los participantes. ¡A disfrutar!

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