La Rioja

Los ‘relatores’ del proceso: así trabajan interventores y apoderados

Los interventores y apoderados de los partidos detallan sus funciones a lo largo de la jornada electoral

Ni verifican los billetes de los pasajeros del tren, ni gestionan las agendas y emolumentos de los toreros. Los distinguirás fácilmente en cada colegio electoral: mirada atenta a todo lo que se cuece en la mesa, acreditación con los colores corporativos de su partido y una carpeta llena hasta arriba de documentos y bolígrafos.

Los interventores y apoderados son los ojos de los partidos en los 255 colegios electorales y en cada una de las 501 mesas distribuidas por La Rioja este 28-A. Su jornada es kilométrica: poco después de las ocho de la mañana ya estaban en movimiento y su labor se prolongará hasta bien entrada la madrugada.

Pero ¿qué hacen estos señores que parecen salidos de un congreso médico? «Si no estuviéramos en los colegios, habría ciertos colapsos en las mesas, porque siempre surgen dudas que se resuelven más rápido si hay gente cerca con experiencia en este tipo de procesos», explica Pablo, que ejerce como apoderado del Partido Popular tras varios comicios ejecutando el rol de interventor.

¿En qué se diferencian?: «Los interventores están inscritos en la mesa y participan en sus decisiones, pudiendo solicitar las actas para controlar que la jornada transcurre correctamente. Los apoderados no están adscritos a ninguna mesa y apoyan a los vocales y presidentes», explica.

En su caso, las labores van a más, ya que «llevo las carpetas de todos los interventores y distribuyo su trabajo». En cambio, aunque los interventores tienen la potestad de presentar quejas e impugnaciones, Pablo asegura que «en más de 25 años que llevo participando en elecciones son escasísimos los casos».

También ‘peina canas’ electorales Luis Ángel, apoderado del Partido Socialista, quien incide en la labor de asesoramiento que realizan sobre aquellos miembros de las mesas que son novatos en sus funciones: «Aportas seguridad a la gente que le ha tocado formar parte de una mesa por primera vez cuando surgen dudas frecuentes».

Pánico al recuento

Entre los ‘terrores’ del cargo, hay uno que destaca sobre el resto: «Lo peor que puede pasar es que en el recuento no coincida el número de votos con el de votantes, porque te obliga a volver a sacar todas las papeletas y recontarlas; eso sí, siempre acaban por aparecer esos votos ‘perdidos'».

Cuando los números cuadran, Luis Ángel tiene una misión muy definida: «Tengo que recoger las actas de todas las mesas y llevarlas a la sede del partido lo antes posible». Y aunque su trabajo no termina hasta entrada la madrugada, «los resultados se transmiten al partido según se van produciendo».

No obstante, el asesoramiento de los apoderados se produce en ocasiones antes incluso de que el votante se plante ante la urna. Marina, Juan y Francisco lucen la credencial de Vox y revelan que entre sus funciones figura la de «ayudar a la gente mayor a buscarse en los paneles del colegio, aunque no podemos darles ninguna papeleta ni ningún sobre».

Claro que para aguantar el frenético ritmo de una jornada electoral hace falta cierto avituallamiento. En su caso, la máquina de café es su principal aliada, aunque otros partidos con mayor estructura exhiben músculo en este aspecto: «Tenemos catering; el partido nos trae bocadillos y un poco de fruta, aunque siempre intento aprovechar para escaparme a ver a la familia, porque la jornada se hace un poco larga», apunta Pablo (PP).

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