La Rioja

Emilio Barco: “La cultura campesina se pierde y no hacemos nada”

Emilio Barco es un autor diferente. Muy apegado al campo y la vida rural, lamenta la pérdida de la cultura tradicional y que la sociedad no haga nada por remediarlo. Por ello ha escrito ‘Donde viven los caracoles’, que trata de recopilar y dar luz sobre una forma de vida en declive. Sin pelos en la lengua, ataca duramente a la PAC (Política Agraria Común) y pide mayor conciencia social para no tirar por tierra la forma de vida que ha mantenido nuestra sociedad por siglos.

– ¿En qué temas ha querido centrar su libro ‘Donde viven los caracoles’?

– ‘Donde viven los caracoles’ es una recopilación de artículos que la editorial ‘Pepitas de calabaza’ ha seleccionado desde finales de los años 80 hasta ahora. Son artículos escritos en los últimos treinta años, todos de temática agraria, rural y con personas del campo. Está estructurado en seis partes, por darle un orden temático. El primer bloque se denomina ‘Puerca tierra’, en homenaje a John Berger, un escritor que me gusta mucho. Los restantes son: ‘Entresetas’, ‘En su nombre o con nombre propio’, ‘A la PAC, PAC ; y al café con carajillo, carajillo’, ‘De Andar por Casa’ y el último es ‘Entre col y col’, dedicado íntegramente al mundo de la huerta.

– ¿Qué relato le ha llamado más la atención del libro?

– Yo no soy el que tiene que decir eso, sino el lector. Hay unos artículos que me gustan más y otros que me gustan menos, pero mi opinión es que el lector tiene que opinar si le ha divertido o le ha aburrido.

– ¿El ámbito de recopilación se sitúa en torno al ámbito riojano o coge otras comunidades? Resulta curioso el artículo sobre Jacinto Sagarna, ‘El pastor del Gorbea’…

– La sorpresa de esa artículo es que su protagonista también era riojano, de Tudelilla, y murió el año pasado. Queremos reivindicar una forma de vida que apenas queda, que se ha llevado por delante todo el proceso de modernización. Hemos perdido gran parte de la cultura campesina y nadie ha hecho nada por evitar que esto ocurra. Se abandonan los pueblos y es algo que parece que ha empezado ahora pero llevamos muchos años. Hoy en día hay cosas que no tienen marcha atrás. Cuando uno analiza los cambios que se han dado en el paisaje en esta región, se da cuenta de que ha habido una pérdida enorme de biodiversidad. El monocultivo de viñedo ha arrinconado el resto de las plantaciones productivas. Todos lo hemos vivido, pero parece que nos da exactamente igual.

– ¿Quién cree que tiene la culpa de este abandono: las administraciones, la PAC europea (Política Agraria Común)?

– A ver, esto es problema de todos. De ti, como ciudadano, que no dices nada; del agricultor “dame PAC y llámame tonto”. Claro, las administraciones son una parte del problema. Si nosotros preferimos un modelo que esquilma el territorio y el paisaje, mientras tengamos el supermercado abastecido, me da exactamente igual. Mientras perciba ayudas, me da igual. Todos somos responsables de lo que está pasando. Es evidente que desde la Unión Europea se podría haber seguido otra política agraria distinta y los ciudadanos haber pedido otra cosa. A los ciudadanos se nos utiliza en falso, dicen en Europa que los ciudadanos están muy a gusto con las medidas actuales. A mí nunca me lo han preguntado. Hemos estado demasiado callado.

– Según comenta, La Rioja es una tierra demasiado masificada hacia el vino. ¿Cree que esto supone un abandono del resto de posibilidades?

– Claro, si yo lo que persigo es tener saneada mi cuenta corriente y lo que me la sanea es un monocultivo de viñedo de la variedad tempranillo, ¿para qué quiero una huerta, frutales o una ganadería extensiva? Sí eso sólo da trabajo. Eso es una visión absolutamente economicista y cortoplacista. Puedo entender que el beneficiario de eso lo sienta así y tienda por ese camino. Pero el resto de la sociedad deberíamos alzar la voz. Los consumidores aceptamos este modelo y no nos preocupa nada más. El tema de poder autobastecerme con una parte o simplemente saber de dónde viene lo que como, parece ser que no es lo habitual.

– A estas alturas de la situación, ¿hay un remedio?

– Nunca es tarde, la sociedad puede tener información de lo que está pasando y puede saber que la PAC es una máquina de repartir dinero. Hay información pública y asequible. En el libro, nosotros incorporamos algunas reflexiones/reivindicaciones al final de cada bloque. “Anímate, haz una huerta o una alianza, una complicidad con un hortelano”. Puedes hacer muchas cosas.

– Relaciona usted directamente PAC y despoblación…

– La PAC es una máquina de distribuir dinero. La mayor parte de sus ayudas no están vinculadas a inversiones de tipo finalista, sino que se dan porque en algún momento alguien tuvo tierras (derecho de pago básico). No resuelve el problema porque son pagos en concepto de derecho adquirido por una serie de receptores que, en mi opinión, no son precisamente pobres. Ese el el problema, se reparten casi 6.000 millones de euros en España al año y 44 millones en La Rioja. Y en la gran mayoría obedecen a unos derechos muy mal diseñados, desde mi punto de vista.

– Iniciativas como el aceite de oliva ‘Agora Lunch’ y ‘Alameda de Pipaona’, los champiñones de Pradejón o las peras ‘D.O.C Rincón de Soto’ intentan diversificar el mercado alimenticio riojano…

– Por ejemplo, la iniciativa de la pera conferencia, pues logra salvarla. No se ha logrado salvar el melocotón, por otro lado la manzana, la cereza o la ciruela se intenta en Nalda o el Valle del Iregua. Bienvenido sean este tipo de medidas, que buscan defender algo diferente al monocultivo y alabo los esfuerzos que chicos jóvenes están haciendo por mantener una huerta en el Iregua, en Calahorra o dónde sean.

 ¿Existen facilidades y ayudas para estos jóvenes agricultores emprendedores?

– No, están las típicas ayudas de incorporación a jóvenes. En el total riojano, las perciben 338 chicos de menos de 40 años. El problema es muy evidente: no hay jóvenes en el mundo agrario. Ahora se quiere rejuvenecer, ¡a buenas horas, mangas verdes! Podemos contar con los dedos de las manos los jóvenes que se incorporan al sector, esa es la realidad.

– Una nube negra se cierne en el horizonte. De construirse la línea de AVE Logroño – Miranda en territorio regional, el daño podría ser incalculable…

– Bueno, seguro que hay gente que está a favor. Yo no, estoy a favor de la mejora y refuerzo del trazado ferroviario tradicional. Desde mi punto de vista, es un disparate y provocaría una agresión terrible al territorio en comparación con lo que se quiere obtener.

– A nivel autonómico, ¿le consta la existencia de iniciativas para mantener y preservar la cultura rural?

– En todos los municipios hay algo. Normalmente se hacen actividades, en unos se muestra la trashumancia, en otro plantas aromáticas, otras veces el trujal de aceite y la pringada, las huertas abiertas…  Sí que existen eventos que buscan mantener ese dinamismo. El problema es si todos ellos van a ser capaces de frenar por sí solos el deterioro. En mi opinión, el mundo rural necesita políticas activas muy fuertes y coordinadas. La sanidad, la educación, la incorporación de jóvenes, la agricultura, la ganadería o los servicios sociales. No es algo tan sencillo que se soluciona con la llegada de la banda ancha, ni mucho menos.

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