La Rioja

La Rioja conserva una treintena de vestigios franquistas en su callejero

Mucho se ha hablado estos días sobre Memoria Histórica en España. No solo por las desafortunadas declaraciones de la senadora que dijo que se van a invertir 15 millones de euros «para que se desentierren unos huesos«, sino porque, además el Ministerio de Justicia ha requerido a diez ayuntamientos riojanos que retiren los vestigios franquistas que aún pueblan sus calles.

Esos municipios son los de Albelda de Iregua, Baños de Río Tobía, Cárdenas, Ojacastro, Tricio, El Villar de Arnedo, Alfaro, Pradejón, Logroño y Hervías, a los que Justicia -con la Ley de Memoria Histórica en la mano- invita a retirar «escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de  exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura».

En dicho requerimiento no se hace alusión expresa a los elementos a retirar, que no tienen por qué estar necesariamente relacionados con los nombres de sus calles, si bien el INE estima que 1.171 topónimos de 637 municipios todavía rinden homenaje a personajes o eventos relacionados con la Guerra Civil y el franquismo.

De ellos, una treintena se mantienen en el callejero de localidades riojanas. Y no pertenecen a los diez municipios señalados por el Estado en su última solicitud, sino a un total de quince (hay que añadir Mansilla, San Vicente de la Sonsierra, Haro, Bobadilla y Fonzaleche).

En algunas de las calles las alusiones son tan evidentes como en los casos de la Plaza del Generalísimo de Tricio o las calle General Franco de Mansilla, pero las denominaciones más frecuentes son las de General Mola (tiene calles en San Vicente de la Sonsierra, Bobadilla y Tricio) y Calvo Sotelo (presente en Albelda, Baños de Río Tobía, Cárdenas, Ojacastro, Tricio, El Villar de Arnedo y San Vicente).

Los ‘extraños’ casos de El Villar de Arnedo y Pradejón

En este cruce de requerimientos entre administraciones a cuenta del callejero hay un par de casos curiosos, en El Villar de Arnedo y Pradejón, donde el Instituto Nacional de Estadística urge a sus ayuntamientos a retirar calles de las que los ayuntamientos no tienen constancia.

La primera de estas instituciones llegó a registrar a finales de junio una consulta al Senado para certificar que la calle Calvo Sotelo no figuraba en el callejero de El Villar de Arnedo y que el requerimiento del INE «puede tratarse de un error interno de su propia base de datos». En el caso de Pradejón, el topónimo ‘fantasma’ es la Plaza José Antonio, que figura en los registros del INE pero no así en el muncipio.

Respecto a la capital riojana, a pesar de que el pleno municipal aprobó renombrar diecisiete calles, todavía quedan ocho con su denominación franquista: General Sanjurjo, General Yagüe, Víctor Pradera, García Morato, Antonio Sagastuy, Milicias, Jorge Vigón y la Plaza Alférez Provisional.

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