Firmas

Las puertas automáticas del Parlamento

En el Parlamento de La Rioja se han propuesto tanto abrir la institución al ciudadano que han acabado instalando un dispositivo en la puerta para que se abra cuando pasas por delante como si fuera el supermercado. Da igual que seas político, periodista, peregrino, policía, de izquierdas, de derechas, de los de arriba o de los de abajo. El único requisito para que la puerta se abra es tener alma para que ésta te detecte y no te pase como a Bart Simpson cuando se la vende a Milhouse.

Las puertas de la Cámara riojana son tortuosas, pesadas y traicioneras. La ex diputada socialista Inmaculada Ortega reconocía en la pasada legislatura (como si ésta hubiera tenido lugar hace lustros) que todavía no había aprendido para qué lado se abrían. Llevaba dieciocho años en el Parlamento. Quizás ese fuera el problema y en un abrir y cerrar de pactos se ha dado con la solución para evitar que los políticos permanezcan décadas en el mismo sillón. Un simple sensor de movimiento como adalid de la regeneración democrática.

Sólo falta saber quién se apunta el tanto de tan inusitada innovación parlamentaria. Esperemos que ésta haya sido decidida por consenso, a través del diálogo entre todas las fuerzas, debatida en una Comisión y aprobada posteriormente en un referéndum ciudadano. Su único problema (el de la puerta, no el de la nueva política) es que además de dejar salir, también permite entrar a todo el que pasa por allí aunque haya bajado a comprar tabaco. La alerta en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado debe ser máxima en todo momento si no quieren encontrarse cualquier día un botellón que contenga más ideas y debates que los plenos.

Porque para ser el primer día, sólo ha tenido la palabra el candidato a la Presidencia, José Ignacio Ceniceros. Que nadie se alarme, que mañana le toca a la oposición. Es parte del show llamado Pleno de Investidura y el hombre tiene que contar todas sus propuestas para los próximos cuatro años. Una hora le ha llevado explicar el tema, donde ha destacado que «todos somos necesarios» y que «todos somos La Rioja». Le ha dado la vuelta al «alcalde, todos somos contingentes pero sólo tú eres necesario», de ‘Amanece que no es poco’.

Ceniceros ha dicho que se considera «un ciudadano normal, nada extraordinario, pero sí un buen servidor público, un buen político». Nada que ver con ese Víctor Manuel que reconocía que «era un hombre del sur, polvo, sol, fátiga y hambre», porque el futuro presidente ha señalado que sus orígenes están en el mundo rural y que por eso tiene un compromiso claro con la agricultura y la ganadería. «El sector del champiñón, el de frutas y hortalizas, la remolacha, la patata y otros cultivos extensivos, así como el del aceite contarán con una atención especial por parte del Gobierno», ha rematado. Huelga decir que también el vino.

El cambio ha comenzado. Entre los objetivos del nuevo Ejecutivo está una reforma del Estatuto de Autonomía para adaptarse «a una sociedad dinámica, cambiante y muy diferente a la de 1982». «El Estatuto del siglo XXI», al fin y al cabo. Y también la creación de la Marca Rioja. Ya no sólo tendremos la Marca España. La comunidad dispone, ha indicado Ceniceros, «de la potencialidad y de los elementos suficientes para desarrollarla». El primer paso puede que haya sido el sensor de las puertas del Parlamento. Sólo con la de veces que se han abierto esta mañana, se ha renovado el aire para un año. A ver si los políticos se aplican igual.

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