Somos un grupo de aspirantes que nos hemos presentado a las oposiciones de Maestro/a de Educación Infantil en La Rioja y queremos hacer visible una situación que nos ha generado una enorme sensación de indefensión. No buscamos un trato de favor ni cuestionar la exigencia de una oposición. Lo único que pedimos es un proceso transparente, objetivo y justo.
En primer lugar, nos resulta incomprensible que hayan aparecido aspirantes como «no presentados» cuando sí realizaron el examen. Entendemos que cualquier procedimiento puede tener errores, pero este nos parece de una gravedad considerable, especialmente cuando las calificaciones se han revisado en varias ocasiones antes de hacerse públicas.
A esto se suman unas notas extraordinariamente bajas. Muchos opositores presentamos exámenes completos, con todos los apartados desarrollados, bien estructurados y fundamentados en la legislación vigente. Sabemos que no todos los exámenes merecen un sobresaliente, pero resulta muy difícil entender que trabajos elaborados durante horas obtengan calificaciones de 0, algo o apenas un 1. De hecho, hay personas que han obtenido prácticamente la misma nota que aspirantes que acudieron al examen sin apenas desarrollarlo. Esa diferencia de esfuerzo no parece verse reflejada en las calificaciones.
Después de un año entero de estudio, sacrificios y preparación, recibir una nota de este tipo no solo genera desconcierto, sino que también hace que muchos opositores pierdan la ilusión y las ganas de seguir intentándolo.
También nos preocupa que, según la información de la que disponemos, se haya utilizado documentación correspondiente a una solicitud que había sido anulada y posteriormente presentada de nuevo de forma correcta. Nos cuesta entender cómo puede haberse tenido en cuenta una documentación que ya no era válida cuando existía una nueva solicitud correctamente registrada.
También recalcar que hubo problemas en algunos tribunales, debido a las tildes en los apellidos, y esas personas fueron perjudicadas leyendo de las últimas, en vez de en su lugar correspondiente.
Pero, más allá de estos hechos, creemos que este proceso necesita cambios que garanticen la confianza de todos los aspirantes. Pedimos una corrección completamente anónima, en la que el tribunal valore únicamente el contenido del examen y no pueda identificar a la persona que lo ha realizado.
Durante el desarrollo de las pruebas, muchos opositores también percibimos una excesiva cercanía entre algunos miembros del tribunal y determinados aspirantes. Ver saludos afectuosos, abrazos y una familiaridad evidente generó una sensación de falta de imparcialidad. No afirmamos que eso haya influido en las calificaciones, pero sí creemos que un proceso tan importante no solo debe ser imparcial, sino también parecerlo. La igualdad de oportunidades exige evitar cualquier situación que pueda sembrar dudas sobre la objetividad del tribunal.
Lo único que pedimos es transparencia, objetividad e igualdad. Queremos confiar en que nuestro esfuerzo se valore únicamente por lo que escribimos en el examen y no por cualquier otra circunstancia.
Por todo ello, queremos que esta situación sea conocida. No hablamos solo de unas notas, sino de la confianza en un sistema del que depende el futuro profesional de muchas personas. Creemos que dar visibilidad a estas situaciones es el primer paso para que procesos tan importantes como unas oposiciones sean verdaderamente justos para todos.
*Puedes enviar tu ‘Carta al director’ a través del correo electrónico o al WhatsApp 602262881.


