La Rioja ha vuelto a teñirse de rojo para celebrar una noche histórica. Apenas unos minutos después del pitido final del espectacular triunfo de España ante Francia (0-2), las calles de numerosos municipios riojanos se han llenado de banderas, cánticos y abrazos para festejar el pase de la selección española a la final del Mundial.
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La alegría ha tenido, además, un significado especial en una comunidad que siente como propio el éxito del combinado nacional. Al frente de esta España se encuentra el jarrero Luis de la Fuente, que ha guiado al equipo hasta una final mundialista que el fútbol español solo había alcanzado una vez antes, en Sudáfrica 2010.

Familias, cuadrillas de amigos y aficionados de todas las edades, pero especialmente jóvenes, han prolongado en las calles una celebración que había comenzado frente a las pantallas gigantes, en los bares y en los hogares. Los cláxones, las camisetas de la selección y las banderas han protagonizado una madrugada marcada por la emoción y el orgullo de ver a España de nuevo a un solo partido de conquistar el título más importante del planeta.
Aunque la fiesta se ha desbordado por toda la comunidad, el epicentro de la celebración ha vuelto a situarse en la Fuente Murrieta de Logroño. El enclave, reservado para las grandes gestas deportivas, ha sido tomado una vez más por cientos de aficionados que han convertido la glorieta en un hervidero de cánticos y saltos.

Y no solo en Logroño se ha vivido la emoción tras el pitido final del partido. Calahorra ha salido también a la calle, a pie, en moto o en coche, para festejar a bocinazos el marcador de estas semifinales.

La victoria frente a Francia bien merecía la celebración. Sin embargo, la afición riojana todavía guarda fuerzas para una cita aún mayor. La esperanza está ahora depositada en volver a desbordar las calles y celebrar la segunda estrella de una España que, comandada por Luis de la Fuente, ya ha hecho historia y quiere culminarla en la gran final.


