Todo estaba dispuesto en Calahorra para disfrutar del partido de semifinales del Mundial entre España y Francia este martes en la plaza El Raso con una pantalla gigante. Lo que no se esperaban los aficionados es que esa pantalla sería un proyector que, aún con la luz del día cuando ha empezado el partido, no dejaba ver bien la imagen.

Así las cosas, ha tocado buscar un plan B para no perderse ninguna jugada ya con los dos equipos en plena acción. Los jóvenes han buscado la alternativa en los bares de Calahorra que habían colocado pantallas en sus terrazas, uniéndose así al resto de asistentes.

En cuestión de minutos, las mesas se han copado de cuadrillas ansiosas por ver este partido de la selección española con una misma pasión y, quienes no han tenido tanta suerte de ocupar una silla, disfrutan igualmente de pie.


