La temporada 2025-26 ya forma parte de la historia de la UD Logroñés. Apenas un mes después del ascenso conseguido en Matapiñonera y a las puertas del inicio oficial de un nuevo curso en Primera Federación, el gerente deportivo del club, Sergio Rodríguez, analiza el camino recorrido durante los últimos cinco años, marcados por el crecimiento institucional de la entidad, la construcción de la Ciudad Deportiva y el regreso del primer equipo a la tercera categoría del fútbol español.
En esta entrevista con Gol de Las Gaunas (iWoox, Spotify y Apple Podcast), Rodríguez repasa los momentos más emotivos del ascenso, reivindica el trabajo realizado lejos del foco mediático, recuerda el papel fundamental de Félix Revuelta y de la afición durante los años más difíciles y explica las claves del nuevo proyecto deportivo que lideran Juanan Pérez y Unai Mendia para afrontar el regreso a Primera Federación.
-El 30 de junio es una de esas fechas que suelen marcar un antes y un después en cualquier club de fútbol. Finaliza oficialmente una temporada y este 1 de julio arranca otra, además con la UD Logroñés de vuelta a Primera Federación. ¿Es un buen momento para hacer balance?
-Sí, es un buen momento. Aunque la verdad es que nosotros llevamos prácticamente un mes trabajando en la próxima temporada.
-Pero antes de hacer balance; una duda: ¿cuando se ha despertado esta mañana se ha acordado de que hace justo un mes estaban celebrando el ascenso en Matapiñonera?
-La verdad que no. ¡Ha pasado ya un mes! ¡Qué rápido! Andamos con tanto lío, tan ocupados, que no lo he tenido en cuenta. Lo disfrutamos un día, ese mismo domingo, y luego ya empiezas con el nuevo año. La verdad es que ni me acordaba. Tienes un día para disfrutarlo, pero enseguida tienes que afrontar diferentes temas de todo el club, ya no solo del primer equipo, sino de toda la estructura, de la infraestructura… Hay que ponerse manos a la obra.
-Aunque fuera una celebración corta, ¿ha merecido la pena?
-Sí, mereció mucho la pena porque el club está muy bien en muchos aspectos, pero sí que es cierto que la categoría en la que estaba el primer equipo hacía que no estuviésemos satisfechos. Este paso nos ayuda a seguir creciendo.

Sergio, Quique y Juanjo celebran el ascenso en San Sebastián de los Reyes. / FOTO: Fernando Díaz
-Si cierra los ojos, ¿con qué imagen se queda del 30 de mayo?
-Tengo muchos recuerdos. Justo antes de que marcase Cabetas estábamos sufriendo mucho porque, después de todo el año remando y de que el equipo fuese de menos a más, creíamos que esta plantilla merecía ascender. Todo indicaba en esos últimos minutos que se iba a complicar la cosa y que nos podíamos quedar en la orilla. Esa sensación de frustración, de pensar «otro año más»… y, de repente, llega el gol.
Luego recuerdo a Félix, lo emocionado que estaba. Y después, a todo el cuerpo técnico, los jugadores, celebrándolo con la afición. Me quedo con esa imagen de todos juntos celebrándolo con la gente porque saben la repercusión que tiene, saben lo difícil que ha sido el año y saben que este ascenso puede cambiar al club.
-Da la sensación de que ese día por fin se quitaron una espina tiempo atrás clavada bien profundo, desde el ascenso de Málaga, porque entonces no pudieron celebrarlo con la afición.
-Sí. Todos los que vivimos el ascenso de Málaga nos la hemos sacado. Fue un ascenso muy bonito, muy histórico, pero quedó un poco descafeinado porque no pudimos celebrarlo con la gente. Esta vez lo hemos vivido de otra manera, mucho más en familia, en comunión con la afición, que al final es lo importante.
-Y así, por fin, las imágenes de Matapiñonera, de la afición en la Ciudad Deportiva, en Murrieta o en el Ayuntamiento ya forman parte de la historia del club.
-Necesitábamos que los aficionados experimentasen este tipo de éxitos porque últimamente no los estábamos teniendo. Tuvimos el ascenso a Segunda, pero no lo pudimos celebrar. Luego hemos vivido unos años en los que deportivamente no nos han ido bien las cosas. Cuando consigues momentos así haces club. Son imágenes que se quedan en la retina y, sobre todo, para las generaciones jóvenes que nunca habían vivido un ascenso del equipo de su ciudad son muy importantes.

Sergio Rodríguez manteado en La Rosaleda por sus jugadores.
-Echando la vista atrás, desde aquel ascenso en La Rosaleda hasta este de Matapiñonera han pasado algo más de cinco años en los que, por un lado, el club ha crecido muchísimo en estructura e infraestructuras pero, por otro, el primer equipo no terminaba de conseguir los resultados. ¿Qué conclusión saca de este último lustro?
-Hemos aprendido que cualquier categoría es muy difícil. Cuando bajamos a Segunda Federación pensamos que iba a ser muy fácil volver a ascender y nos hemos dado cuenta de que todas las categorías tienen su dificultad. Nosotros hemos tenido durante estos años la sensación de que el club crecía muchísimo a nivel de estructura: el trabajo del fútbol base, la identidad del club, el crecimiento de departamentos… Hemos visto un crecimiento exponencial de la estructura y un crecimiento bestial de la infraestructura con la Ciudad Deportiva, que nos pone en el mapa.
Lo que ocurría es que no ser capaces de conseguir el éxito deportivo con el primer equipo hacía que todo ese trabajo muchas veces estuviese infravalorado, porque el escaparate es el primer equipo y es el que marca el éxito y el desarrollo del club.
Era frustrante porque veías la inversión que hay, cómo se trabaja en el día a día, pero los resultados del primer equipo no llegaban.
Ahora este ascenso nos ayuda a seguir creciendo y también a ser conscientes de que todo es muy difícil en el fútbol. Hay ciclos. Hemos pasado uno malo y ahora lo que deseamos es que venga uno bueno y podamos seguir creciendo.
-Da la sensación de que, pese a ese tapón que suponían los resultados del primer equipo, la UD Logroñés de hoy no tiene nada que ver con la de hace cinco años.
-El club ha crecido exponencialmente en estructura y en infraestructura. Incluso creo que estamos siendo un referente en esta zona dentro de las capacidades que tenemos, porque competimos en un contexto muy complicado con clubes periféricos como la Real Sociedad, el Athletic u Osasuna. Hemos conseguido hacernos nuestro hueco por el trabajo que se hace aquí cada día y porque la infraestructura nos da un potencial bestial.
Soy consciente de eso ahora que hemos ascendido, pero también lo era cuando las cosas iban mal. Sabíamos que la estructura y la infraestructura estaban creciendo. Lo que pasa es que cuando el primer equipo no da ese salto parece que todo ese trabajo desmerece.
Pero el primer equipo es el escaparate. Cuando no funciona, parece que todo lo demás también va mal.

Sergio, con Iñaki y Pablo Bobadilla, esta temporada en la Ciudad Deportiva.
-Tres temporadas en Segunda Federación en las que no se ha perdido de todo el tiempo.
-Para nada. Ahora estamos infinitamente más preparados como club que cuando ascendimos a Segunda División. No tiene nada que ver. Y eso también nos va a beneficiar a la hora de atraer jugadores porque antes nos costaba mucho más. Ahora el futbolista que viene encuentra unas condiciones de trabajo muy buenas, ve potencial y ve capacidad de crecimiento del club. Todo eso ha sido gracias a la inversión realizada en la Ciudad Deportiva.
-Ni Félix Revuelta ni la afición le han dado la espalda al club en Segunda Federación. ¿Hasta qué punto ambos han sido determinantes para llegar hasta aquí?
-Somos el club de referencia de La Rioja porque Félix ha sido capaz de apostar en los momentos difíciles y porque la afición también ha respondido en los momentos difíciles. El año del descenso fue un golpe muy duro para todos, para la ciudad, para el club y para todos los que formamos parte de él, pero estuvimos cerca de los 4.000 socios. Eso no es nada fácil.
Somos conscientes de que tenemos detrás una masa social muy importante. Cuando la gente responde en los momentos malos es cuando más te duele que las cosas no salgan, especialmente por ellos y también por Félix, porque ha seguido invirtiendo y apostando por el club incluso en los peores momentos.
Son los dos pilares fundamentales de este proyecto: una propiedad que nunca ha dejado de creer y una masa social que se ha ido afianzando. Ahora nos gustaría seguir creciendo, pero para eso también necesitamos seguir consiguiendo éxitos deportivos.
-¿Cómo de importante era que Félix Revuelta pudiera vivir un ascenso como el de Matapiñonera, acompañado por la afición, algo que no pudo ver en Málaga?
-Mucho. Félix vive el club intensamente. Estos años ha estado más presente, pero siempre lo ha pasado muy mal con los partidos. En Matapiñonera lo veía sufrir muchísimo. Hace tiempo incluso dejaba de ver los encuentros porque los nervios podían con él. Me alegró especialmente que pudiera vivir ese momento porque creo que también se lo merecía.

Sergio, Mendia, Gonzalo Capellán y Félix Revuelta brindan por el ascenso.
-Un doble ascenso (con el del Promesas a Segunda Federación) que también supone un premio para mucha gente que trabaja cada día en la Ciudad Deportiva lejos del foco mediático.
-Siempre digo que esa gente es el corazón del club. Son personas que llevan muchísimos años con nosotros y cuyo compromiso es bestial porque, en muchos casos, ni siquiera se dedican profesionalmente a esto. El club todavía no puede profesionalizar todo el fútbol base y, aun así, ellos están aquí cada día tirando del carro.
Los jugadores y los entrenadores del primer equipo van y vienen, pero la gente del fútbol base lleva aquí muchísimos años y son el auténtico corazón del club. Me alegro muchísimo por ellos porque este ascenso también es suyo.
Lo que está por venir
-Este 1 de julio el club comienza oficialmente una nueva temporada en Primera Federación. Una categoría que ha cambiado muchísimo en los últimos años.
-A ver, cuando estuvimos en Primera Federación ya me sorprendieron mucho los presupuestos que se movían y el gasto que se hacía en las plantillas, porque además no se compensa para nada con los ingresos. Es una categoría bastante deficitaria en ese sentido. Tienes que hacer una inversión muy grande y luego, a nivel de ingresos, todavía no ha sido capaz de generar algo que compense de alguna manera ese esfuerzo económico.
Es una categoría muy difícil, pero también muy bonita. Los que la hemos seguido durante los últimos años hemos visto que, a falta de dos o tres jornadas para terminar la liga, entre el último equipo que entraba en el playoff y el primero que descendía apenas había cuatro o cinco puntos. Eso demuestra que es una competición súper igualada y cada vez se parece más a Segunda División por la competitividad y la dificultad que tiene ganar partidos.
Nosotros vamos a intentar hacer la mejor plantilla posible. Ahí están Juanan y Unai trabajando en ello y nosotros ayudándoles en todo lo que podemos. Nos espera una Primera Federación muy bonita y con un nivel muy alto.

Juanan Pérez y Sergio Rodríguez durante la presentación del nuevo director deportivo.
-Ha decidido que Juanan Pérez sea el nuevo director deportivo. ¿Por qué él? ¿Qué ha visto en Juanan y cómo cree que puede encajar con Unai Mendia?
-Nosotros teníamos muy claro que queríamos que Unai siguiera. Independientemente de que hubiésemos ascendido o no, la intención era renovarle porque tanto la propiedad como yo estábamos convencidos de que debía continuar.
A partir de ahí había que buscar un director deportivo que encajase con el entrenador que ya teníamos. Traer a alguien que no compartiera esa idea no tenía sentido. Juanan reúne varias cosas muy importantes. Tiene un conocimiento brutal de la categoría después de más de veinte años trabajando en el fútbol profesional y, además, vimos una motivación enorme por incorporarse a este proyecto.
-Hay quien se sorprendió de que un perfil como el suyo aceptara venir a la UD Logroñés.
-Eso también habla muy bien de cómo se ve el club desde fuera. Juanan ha tenido ofertas de categorías superiores, pero le atraía muchísimo este proyecto.
Cree que tenemos un contexto fantástico para seguir creciendo: la ciudad, el estadio, la afición, la Ciudad Deportiva, la estructura del club… También entiende que aquí se trabaja con tranquilidad, que nos gusta dar continuidad a los proyectos y que no somos un club de tomar decisiones precipitadas. Le gusta que habitualmente no hacemos cosas raras (ríe). Además, su manera de entender el fútbol va muy en la línea de la idea de club y de la idea de Unai. Por eso creemos que puede encajar muy bien.


