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El sello ‘riojano’ de Paraguay, la selección revelación del Mundial

Paraguay ha dado uno de esos campanazos que obligan a mirar dos veces el marcador. Y en La Rioja, además, con un motivo añadido para levantar la ceja: la gran revelación del Mundial tiene un curioso sello riojano. La Albirroja eliminó a Alemania en los dieciseisavos de final tras empatar 1-1 y llevarse la tanda de penaltis por 4-3, una hazaña histórica que ha colocado al equipo sudamericano en octavos y a medio planeta futbolístico buscando explicaciones.

Y aunque los riojanos tienen clarísimo que en este Mundial van con la España del jarrero Luis de la Fuente, miran de reojo el DNI sentimental de la gesta paraguaya. Porque al frente del combinado latinoamericano está Gustavo Alfaro, apellido que en La Rioja no necesita demasiadas presentaciones. Y sobre el césped aparecen tres futbolistas cuyos nombres en la camiseta conducen, sin mucho rodeo, hasta la comunidad más pequeña de España: Damián Bobadilla, Julio Enciso y Gabriel Ávalos.

Alfaro, Bobadilla, Enciso y Ávalos, los ‘riojanos’ de la selección paraguaya.

Son apellidos que suenan a carretera secundaria, a las mejores truchas de España, a tierra de dinosaurios, a bodegas y a calados. El caso de Ávalos, además, llega con esa pequeña mudanza ortográfica que concede el paso de los siglos: donde en La Rioja luce la ‘B’, en la camiseta paraguaya manda la ‘V’.

El caso es que la Paraguay más ‘riojana’ del Mundial ya está en octavos. Y lo hizo gracias al gol de Enciso, uno de los ‘riojanos’ del equipo, que forzó la tanda de penaltis, en la que José Canale (no tenemos confirmado que su apellido aluda a Canales de la Sierra) anotó la pena máxima decisiva. Su rival será el vencedor de la eliminatoria que disputan Francia y Suecia en la madrugada de este miércoles. Si la Albirroja supera ese nuevo obstáculo y España hace también sus deberes, el Mundial podría regalar en cuartos de final un cruce con mucho morbo: Paraguay contra España. O dicho desde este lado del Ebro, un derbi con bastante más riojanismo del que nadie habría imaginado al arrancar el torneo.

Los jugadores paraguayos celebran un gol en la tanda de penaltis contra Alemania. FOTO: FIFA.

No sería, además, la primera vez que ambos caminos se cruzan en un Mundial. España y Paraguay se vieron las caras en los cuartos de final de Sudáfrica 2010, en aquel partido de tensión máxima que acabó empujando a la selección española hacia el título. Entonces no se habló de derbi riojano, aunque quizá porque nadie se había puesto todavía a repasar con lupa el santoral de apellidos de la Albirroja. Antes lo habían hecho en 2002 (3-1 para España) y en 1998 (0-0), ambas en roda de grupos.

Tierra de acogida

Los riojanismos en la plantilla paraguaya no son sino el resultado de los vínculos históricos que unen a ambas tierras desde hace siglos. El libro ‘Riojanos Pioneros en Indias (1492-1599)‘ documenta el paso de casi 500 riojanos hacia el continente americano durante el siglo XVI en busca de fortuna.. Aquellos caminos hacia las Indias explican, en parte, que tantos apellidos y ecos de la vieja Rioja hayan terminado apareciendo a miles de kilómetros del Ebro.

La huella continuó después con la gran emigración económica hacia América entre finales del siglo XIX y el primer tercio del XX, empujada por la falta de oportunidades, la guerra civil y la crisis agraria y el peso de una tierra eminentemente agrícola. Muchos riojanos miraron entonces al Río de la Plata como destino posible. Y Paraguay también conserva alguna pista visible de esa memoria: en Asunción, la tienda ‘La Riojana’, fundada en 1950 por el comerciante Lázaro Morga (de origen riojano), se convirtió durante más de seis décadas en uno de los establecimientos más reconocidos de la capital paraguaya.

Los otros ‘riojanos’ del Mundial

Y por si el radar riojano no estaba ya suficientemente activado, el Mundial todavía deja algún guiño más para quienes sepan leer el mapa en los dorsales.

En México defiende la portería un tal Raúl Rangel Aguilar, tal vez como ‘herencia’ de Aguilar del Río Alhama, aunque en su camiseta apuesta por su primer apellido.

En Panamá, a falta de uno, hay hasta dos Murillo que evocan ineludiblemente a la localidad del valle del Leza (o en su defecto a Calahorra) y en la eliminada Uruguay juega como delantero Rodrigo Aguirre Soto, de hipotéticas raíces cameranas. La pena es que en Paraguay juega también Mauricio, un brasileño nacionalizado que lleva por apellidos Magalhaes Prado. El problema es que es demasiado grande (mide 1,75 metros) para que el bueno de Mauricio nos pudiera evocara a Pradillo.

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