La UD Logroñés y sus aficionados vuelven a desplegar un mapa sobre sus respectivos escritorios. El primer equipo tendrá por delante 19 desplazamientos mientras que la afición va poniendo chinchetas en el mapa de sus deseos deportivos, con la posibilidad, a partir del 30 de junio -cuando se conozca todo el calendario- de lanzarse a la carretera para apoyar a su equipo de centenares de kilómetros de distancia. La composición del Grupo 1 de Primera Federación llevará a los riojanos a toda la cornisa atlántica peninsular. El regreso de la UD Logroñés a la tercera división del fútbol español no solo trae rivales más potentes, estadios más grandes y proyectos más profesionales. También trae kilómetros.
Después de tres temporadas en Segunda Federación, con desplazamientos relativamente cómodos por el norte peninsular, el ascenso devuelve a los blanquirrojos a una competición donde Galicia vuelve a estar al otro lado del calendario y Extremadura reaparece como una aventura de fin de semana para los aficionados más fieles.
No serán pocos los kilómetros. Sumando los desplazamientos a los 19 campos rivales del Grupo 1, la UD Logroñés afrontará poco más de 8.000 kilómetros de carretera únicamente en los trayectos de ida. Traducido a una temporada completa, el conjunto riojano superará los 16.000 kilómetros entre viajes de ida y vuelta en su regreso a Primera Federación, una cifra que refleja el salto competitivo y geográfico que supone jugar en la tercera categoría del fútbol español. Atrás quedan los recorridos relativamente cómodos de Segunda Federación para dar paso a una competición que vuelve a unir Galicia, Asturias, Castilla y León, Extremadura, País Vasco y La Rioja en un mismo mapa.
El viaje más corto será un lugar común. Apenas 66 kilómetros separan Logroño de Miranda de Ebro. El derbi del Ebro frente al Mirandés se convertirá en el desplazamiento más breve de la temporada y probablemente en uno de los más multitudinarios. Muy cerca aparecen también los campos vascos, viejos conocidos para el fútbol riojano. Lezama está a 136 kilómetros, Barakaldo a 142, el Arenas de Getxo a 153 e Irún a 180.

La afición de la UD Logroñés en Anduva en 2018. | Foto: Eduardo del Campo
Tampoco resultarán especialmente exigentes las visitas a Castilla y León. La Cultural Leonesa espera a 305 kilómetros de Logroño, mientras que Zamora aparece a 352 y Unionistas de Salamanca a 371. Algo más lejos queda Ponferrada, a 413 kilómetros, aunque el premio merece la pena: regresar a El Toralín, uno de los estadios más reconocibles de la categoría.
Pero la verdadera dimensión del Grupo 1 comienza a apreciarse cuando el calendario apunta hacia el Atlántico. El Real Avilés obligará a recorrer 422 kilómetros. Lugo aparece a 522. Ourense, a 582. El Fabril, filial del Deportivo de La Coruña, se encuentra a 614 kilómetros. Ferrol espera a 624 kilómetros. Y el desplazamiento más largo del curso será Pontevedra, situada a 696 kilómetros de Logroño.
La bella localidad gallega está más lejos incluso que la propia Extremadura. Coria está a 542. Cáceres a 576. Mérida a 646. Y Almendralejo, donde juega el Extremadura, obligará a cubrir 673 kilómetros.
Estadios míticos en ciudades deliciosas
Para muchos aficionados, sin embargo, el atractivo va mucho más allá de la distancia. Porque el nuevo grupo devuelve al club a escenarios que forman parte de la memoria reciente del fútbol riojano. Ahí están Amalata, en Ferrol; Pasarón, en Pontevedra; el Reino de León; El Toralín de Ponferrada; el Ruta de la Plata de Zamora o Anduva. Lugares en los que ya se ha desempeñado, con más o menos acierto, la UD Logroñés, durante sus muchas temporadas en la vieja Segunda B.

Partido entre el Lugo y la UD Logroñés en Segunda División. / LaLiga
Pero también aparecen estadios que muchos seguidores blanquirrojos todavía no han visitado. El Anxo Carro de Lugo al que no pudieron acudir durante la temporada en Segunda División por la pandemia, O Couto en Ourense o el Romano de Mérida se incorporan al mapa de una afición que llevaba años esperando regresar a una categoría de este nivel.
Ésta es una de las primeras diferencias respecto a la Segunda Federación. No solo aumentan los kilómetros. También aumenta el tamaño de las ciudades, la tradición de los clubes y el ambiente de los estadios. La UD Logroñés volverá a visitar capitales de provincia, campos con historia en Segunda División y plazas donde el fútbol sigue ocupando un lugar central en la vida de la ciudad.
Y eso tiene un precio. Más gasolina, más hoteles, más horas de autobús y más madrugones. Pero también más ilusión.


