La Rioja cerró 2025 con 215.389 viviendas, pero no todas sirven para explicar de la misma manera el acceso a la vivienda ni la vida real de los municipios. De ese total, 141.007 son viviendas principales, es decir, residencia habitual, mientras que otras 74.382 figuran como no principales, según los datos publicados por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana. Así, aproximadamente una de cada tres viviendas riojanas no se usa como hogar habitual.
El dato permite mirar el mercado residencial desde otra perspectiva. En una comunidad donde el debate sobre la vivienda suele centrarse en precios, oferta disponible o construcción nueva, el peso de las viviendas no principales introduce otra pregunta: cuántas casas existen pero también cuántas están realmente habitadas de forma estable. La Rioja cuenta con más de 74.000 inmuebles que no funcionan como residencia habitual, una bolsa muy relevante para un territorio de su tamaño.
La evolución, eso sí, muestra un ligero cambio de tendencia. En 2024 había en La Rioja 76.176 viviendas no principales, frente a las 74.382 de 2025. Son 1.794 menos en un año. Al mismo tiempo, las viviendas principales han aumentado de 138.768 a 141.007, lo que supone 2.239 más. La fotografía deja una lectura interesante: el parque total crece poco, apenas 475 viviendas más, pero dentro de ese parque gana peso el uso residencial habitual.
Aun así, el volumen de viviendas no principales sigue siendo elevado. Bajo esa categoría entran segundas residencias, viviendas vacías y otros inmuebles que no se destinan a residencia permanente. Y ahí aparece una de las claves riojanas: en muchos municipios, especialmente en zonas rurales o de montaña, buena parte del parque residencial no responde a una ocupación diaria, sino estacional, familiar, turística o simplemente intermitente. Casas que se abren en verano o algunos fines de semana, pero que no sostienen población durante todo el año.
Este fenómeno convive, además, con otro dato llamativo: La Rioja contabilizó 8.971 viviendas nuevas sin vender al cierre de 2025, frente a las 9.222 del año anterior. Aunque el ‘stock’ se reduce, todavía representa el 4,17 por ciento del parque residencial riojano. La paradoja está servida. Hay viviendas sin vender y muchas casas que no son residencia habitual, pero eso no significa necesariamente que estén disponibles, ubicadas donde se necesitan o a precios asumibles para quienes buscan un hogar.
En el conjunto de España, las viviendas principales representan más del 72 por ciento del parque, con 19,57 millones sobre un total de 27,09 millones. En La Rioja, en cambio, las viviendas principales suponen alrededor del 65,5 por ciento del total, lo que deja un peso de las no principales claramente significativo. La comunidad no tiene el volumen absoluto de grandes territorios, pero sí una estructura residencial donde la segunda residencia, la vivienda de uso ocasional y la falta de ocupación permanente tienen un papel importante.


