La Rioja

El Recuenco empieza a sacudirse más dos décadas de espera

Hablar de El Recuenco en Calahorra ha sido durante años hablar de una promesa aplazada. Un polígono industrial pensado para convertirse en uno de los grandes motores económicos de La Rioja Baja, pero condenado durante más de dos décadas a mirar pasar los años entre parcelas sin ocupar y una sensación de oportunidad perdida. Ahora, más de dos décadas después de su impulso inicial, las primeras obras empiezan a cambiar el paisaje y, sobre todo, el relato de una zona industrial que por fin comienza a enseñar algo parecido a un futuro.

El origen de El Recuenco se remonta a 2003, cuando SEPES y el Ayuntamiento de Calahorra firmaron el convenio para desarrollar esta gran actuación industrial al norte de la ciudad. El proyecto nació con ambición: más de un millón de metros cuadrados de suelo bruto, cerca de 650.000 metros cuadrados de suelo neto y 184 parcelas, la mayoría de uso industrial. Sobre el papel, aquello era una apuesta de gran escala para atraer empresas, generar empleo y reforzar la posición estratégica de Calahorra como cabecera económica de La Rioja Baja.

Las obras de urbanización interior finalizaron en 2012, pero el polígono no terminó de despegar. Durante años, El Recuenco se ha quedado atrapado en una especie de tierra de nadie: urbanizado, sí, pero sin el impulso empresarial necesario y con problemas pendientes que complicaban su desarrollo. Uno de los principales fue el de los accesos, una cuestión clave para cualquier área industrial que aspire a ser competitiva. A ello se sumó el deterioro de algunos servicios e infraestructuras por el simple paso del tiempo, lo que obligó después a acometer reparaciones en instalación eléctrica, alumbrado, aceras, viales y redes de saneamiento y abastecimiento.

Formatt Building: la impresionante nave

La situación empezó a cambiar con la recepción de la primera fase por parte del Ayuntamiento y, especialmente, con la llegada de los primeros proyectos empresariales. La empresa que más superficie ocupa es Formatt Building Products Spain, una compañía vinculada a la fabricación de placas de yeso laminado y soluciones constructivas que lleva meses trabajando en una inmensa nave.

 

Su implantación en El Recuenco alcanza los 120.397 metros cuadrados de suelo, una dimensión que da idea del peso que tendrá dentro del polígono. El proyecto fue declarado de Interés Estratégico Regional y contempla una inversión de 68,3 millones de euros, además de la creación de empleo estable. Las obras comenzaron en junio de 2025 y, aunque no se ha difundido una fecha exacta de finalización de los trabajos, los compromisos fijan la ejecución de la inversión antes del 31 de marzo de 2027 y la creación de 100 empleos indefinidos antes de que termine ese mismo año.

Embalajes Algar: actividad industrial

La segunda empresa en instalarse en El Recuenco está siendo Embalajes Riojanos Algar, dedicada al montaje de embalajes de cartón. Su proyecto tiene una escala más contenida, pero también un significado importante: confirma que el polígono no dependerá únicamente de una gran implantación, sino que empieza a atraer actividad industrial diversa.

La firma ocupará 2.997 metros cuadrados de suelo y recibió en enero de 2026 la licencia conjunta ambiental y de obras para levantar su nueva planta. En este caso tampoco se ha publicado una fecha concreta de finalización de la obra, aunque la licencia concede un plazo de dos años para ejecutar la implantación, lo que sitúa el horizonte administrativo en enero de 2028.

El CENTIDE: tecnología en el entorno

El tercer proyecto es el Centro Nacional de Tecnologías del Envase, el CENTIDE, llamado a convertirse en una de las piezas más simbólicas de esta nueva etapa. No es una empresa privada al uso, sino un centro impulsado a través de la Fundación para la Transformación de La Rioja, pero su llegada refuerza la vocación industrial y tecnológica del entorno.

El CENTIDE ocupará 12.152 metros cuadrados de suelo y contará con 6.131 metros cuadrados construidos, distribuidos entre laboratorios, zona de industrialización, espacios de prototipado, almacenes, oficinas, salas de reuniones, auditorio y servicios complementarios. En su caso, el calendario está más definido: las obras han comenzado hace unos días y cuentan con un plazo de ejecución de 16 meses, por lo que su finalización se sitúa en torno a agosto de 2027.

Tres proyectos, tres escalas distintas y una misma lectura: El Recuenco empieza a moverse. Formatt aporta volumen industrial e inversión; Algar suma actividad empresarial local y productiva; y el CENTIDE introduce el componente tecnológico vinculado al envase y el embalaje, un sector que La Rioja quiere convertir en seña de identidad económica.

Después de tantos años de espera, el reto será que este arranque no se quede en una excepción. El Recuenco fue concebido para ser mucho más que tres implantaciones y su verdadero éxito dependerá de que estas obras actúen como efecto llamada para nuevas empresas ahora que más del 20 por ciento del suelo ya está ocupado.

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