La Rioja

El Centro Paleontológico de Igea consolida su tirón turístico

El Centro de Interpretación Paleontológica de La Rioja, ubicado en Igea, cerró 2025 con un balance especialmente positivo al rozar los 6.000 visitantes. La cifra confirma el crecimiento de un recurso cultural y turístico que, pese a encontrarse en un municipio rural y alejado de los grandes circuitos nacionales, se ha consolidado como uno de los principales atractivos de La Rioja Baja. No es poca cosa: en 2024 recibió cerca de 3.500 visitas y en 2023 contabilizó 2.206, por lo que en apenas dos años ha incrementado su afluencia en más de un 128 por ciento.

El centro guarda un patrimonio paleontológico de enorme valor científico y divulgativo. Entre sus fondos destacan cinco holotipos, es decir, nuevas especies descritas para la ciencia con material depositado en el propio espacio. Sobresalen especialmente la tortuga de agua dulce Camerochelys vilanovai y el dinosaurio terópodo espinosáurido Riojavenatrix lacustris, dos piezas que sitúan a Igea en el mapa de la paleontología. A ellas se suma una importante colección de restos y materiales que convierten al centro en un lugar pequeño en tamaño, pero grande en contenido.

El aumento de visitantes confirma también el interés creciente por una oferta vinculada al turismo familiar, educativo y de naturaleza. Durante 2025, el segundo trimestre volvió a ser el principal motor de actividad, con un pico destacado en abril coincidiendo con la Semana Santa. Además, tuvieron un peso importante los grupos escolares durante la primavera, así como asociaciones y colectivos sénior en temporada media. El perfil del visitante sigue marcado por el turismo de proximidad, especialmente procedente de La Rioja, Navarra y País Vasco, aunque también llegaron personas desde Madrid, Cataluña o Aragón.

El impacto, además, va más allá del propio museo. El Centro Paleontológico de Igea funciona como puerta de entrada a toda una comarca rica en patrimonio histórico, paleontológico y cultural. Desde allí se promueven visitas guiadas a yacimientos como Los Cayos, en Cornago, o Las Navillas, en Rincón de Olivedo, y se recomienda completar la experiencia con enclaves como el Castillo de Cornago, Contrebia Leucade, el Castillo de Cervera del Río Alhama, el Castillo de Arnedo o el Centro Paleontológico de Enciso. La idea, en el fondo, es sencilla y poderosa: que quien llegue a Igea descubra también todo lo que la rodea.

Esa capacidad para alargar la estancia y generar consumo en el entorno se ha reforzado con la llamada “experiencia completa” en el municipio, gracias a la colaboración con negocios locales como el bar-restaurante y la bodega artesanal de miel e hidromiel. De este modo, las visitas no solo llenan salas, sino que también mueven la economía local, favorecen el empleo directo e indirecto y ayudan a fijar población en el medio rural. “Desde el Centro valoramos muy positivamente la experiencia de quienes nos visitan y es algo que nos enorgullece especialmente, porque no hay mejores embajadores que aquellas personas que disfrutan de la visita y después trasladan esa experiencia a familiares y amigos”, destacan desde la dirección.

De cara a los próximos meses, el Centro Paleontológico de Igea ya trabaja en nuevas actuaciones para mejorar la experiencia turística y divulgativa. Entre las iniciativas previstas figuran la renovación de contenidos expositivos, la incorporación de nuevos recursos didácticos e interpretativos y la mejora de espacios museográficos. Todo ello, señalan desde el centro, será posible gracias a la colaboración de las administraciones públicas, con el apoyo del Gobierno de La Rioja, a través de las consejerías de Cultura y Agricultura, y la implicación del Ayuntamiento de Igea. El objetivo es seguir fortaleciendo un proyecto que, desde su apertura en 2005, se ha convertido en un referente para la divulgación del patrimonio paleontológico riojano y en un motor de desarrollo para La Rioja Baja.

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