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La gran aventura riojana en América tras la España de Luis: una caravana, miles de kilómetros y un móvil roto

La gran aventura riojana en América tras la España de Luis: una caravana, miles de kilómetros y un móvil roto

La cuadrilla, esforzándose en empaparse de la cultura americana.

La historia empieza como empiezan casi todas las buenas historias de amigos: con una excusa que se termina yendo de las manos. En este caso, el pretexto era ver a España en el Mundial. El resultado ha sido una caravana, cientos de kilómetros por el sur de Estados Unidos, una ruta entre ciudades míticas de la música, un móvil roto en el momento más inoportuno, apariciones en televisión… y, cómo no, vino de Rioja para endulzar los recuerdos. Una gran aventura americana con acento riojano, una pincelada burgalesa y, por encima de todo, mucho espíritu de grada.

El grupo de amigos, en el debut de España en el Mundial de Estados Unidos.

Los protagonistas son Pablo, de Lardero; Rubén, de Nalda; Alberto, de Logroño; y Arturo, de Burgos. Las cámaras les buscan en los estadios y los medios de comunicación se pelean por asomarse a su historia. «El plan inicial era sencillo: acudir al primer partido de España contra Cabo Verde en Atlanta y esperar allí hasta el segundo encuentro, ante Arabia», explican en plena kilometrada por las carreteras del sur de Estados Unidos.

Porque esta cuadrilla de amigos -que ya quemado varios pasaportes siguiendo a la selección- hizo buena la advertencia de alguien que les aseguró que una semana entera en Atlanta podía hacerse más larga que un día sin pan. Así que hicieron lo que cualquier grupo con ganas de aventura haría al otro lado del Atlántico: alquilaron una autocaravana y decidieron convertir su pasión en un viaje inolvidable.

Rubén, Arturo, Alberto y Pablo, con Rafael Louzán (presidente de la RFEF) en Atlanta.

El itinerario tiene aroma de película de Hollywood. De Atlanta pusieron rumbo a Nueva Orleans, siguieron hacia Memphis, pasaron por Nashville y este sábado se encontraban en Chattanooga, ciudad en la que su paisano Luis de la Fuente mantiene recluida a la selección en busca de su primer triunfo en el Mundial.

De paseo por Nueva Orleans.

Entre partido y partido, la ruta ha convertido el viaje mundialista en una experiencia completa: autopistas interminables, paradas improvisadas, música, bares, camisetas de España y esa sensación de estar viviendo algo que se contará muchas veces cuando todo haya terminado.

El grupo, en plena ruta en su autocaravana.

No son precisamente novatos en esto de seguir a la Selección. El grupo acumula ya un historial considerable en grandes torneos internacionales. La cuadrilla se estrenó en la Eurocopa de 2012, repitió en la de 2016, luego en el Mundial de 2018 y en la Eurocopa de 2024 en Alemania. «Llevamos ya un buen palmarés de asistir a este tipo de torneos», presumen.

Lo de Estados Unidos, sin embargo, tiene un punto distinto: por la distancia, por la caravana y por el componente de viaje total, casi iniciático, a través del sur estadounidense.

El himno, a pleno pulmón

La primera parada futbolera importante fue Atlanta, donde asistieron al estreno de España ante Cabo Verde. También participaron en la inauguración de Casa España, el espacio organizado por la Federación para reunir a aficionados españoles durante el torneo. Allí, entre banderas, camisetas y conversaciones con seguidores llegados desde distintos puntos, los riojanos encontraron un motivo extra para sacar pecho: el vino elegido por la Federación era Ramón Bilbao, tanto en blanco como en tinto. «Estuvimos hablando bastante con la gente de que el vino era ‘nuestro’ y todo el rato decían que muy bien elegido», relatan.

El primer partido dejó además una pequeña dosis de fama inesperada. Durante el himno, las cámaras de Televisión Española enfocaron al grupo cantando en la grada. Al terminar el encuentro, los teléfonos empezaron a echar humo. «Nos escribió muchísima gente desde España, porque claro, durante el himno está todo el mundo viendo la tele», explican entre risas. Lo que para ellos era simplemente vivir el partido acabó convertido en una escena reconocible para familiares, amigos y conocidos que seguían la retransmisión desde casa.

 

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«Tenía que prepararla el de Burgos»

Pero ningún viaje de este tipo está completo sin un contratiempo que, durante unas horas, amenaza con arruinarlo todo. Y ese papel le tocó a Arturo, el burgalés del grupo. «Tenía que ser el de Burgos», bromean sus compañeros. Durante una noche de fiesta en Nashville, por causas que mantendremos bajo una estricta discreción, se le rompió el móvil. El problema no era solo el aparato: era también que en ese teléfono estaban las entradas para el siguiente partido contra Arabia Saudí. Lío. «Estuvimos todo el día intentando recuperarlas, pasarlas a otro móvil de alguna manera… y al final ya las tenemos. Se ha quedado en susto, pero se pasa mal», cuentan.

El episodio fue tan novelesco que incluso lo contaron en la radio. El grupo recibió la llamada de El Partidazo de COPE, donde hablaron con Juanma Castaño para compartir su aventura mundialista, el viaje en caravana y el percance con las entradas. La anécdota resume bien el tono del viaje: mucho fútbol, mucha improvisación y esa capacidad de convertir cualquier problema en un chascarrillo para el resto de la vida.

Dentro del grupo, cada uno aporta su papel. Pablo lleva el acento de Lardero, Rubén el de Nalda, Alberto el de Logroño y Arturo el punto burgalés que, al menos por unas horas, puso en jaque el acceso al estadio. También hay bromas internas con Rubén, que acaba de casarse hace poco. Sus amigos no han tardado en rebautizar la expedición: «Estamos todo el rato diciéndole que este viaje es su despedida de soltero», cuentan. Mundial, caravana y sur de Estados Unidos: no parece una mala manera de celebrar el paso por el altar, aunque llegue con algo de retraso.

Ahora, la ruta sigue con la vista puesta en el segundo partido de España, el de este domingo contra Arabia. Llegarán con kilómetros en el cuerpo, historias acumuladas y la sensación de haber exprimido mucho más que un campeonato. Porque el fútbol, en realidad, solo era el punto de partida. Lo demás lo han puesto ellos: la carretera, la amistad, las ciudades, los sustos, las risas, los mensajes desde España y esa forma tan riojana de aparecer en cualquier sitio del mundo luciendo la roblanvera para acabar hablando del vino.

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