El Día del Donante de Sangre, que se celebra este martes, es una fecha importante porque recuerda la importancia de una de las acciones más altruistas. Un parto por cesárea necesita cerca de cinco bolsas de sangre; una cirugía cardíaca, unas ocho; y un trasplante, más de 20 unidades sanguíneas.
Por ello, muchos riojanos lo tienen claro y no dudan ni un instante. Ejemplo de ello son Sara, Saray y Verónica, de 27 años; y Rubén, de 24. Como si de una tradición se tratara, en la tarde de este lunes han vuelto a donar sangre una vez más. Estos cuatro pradejoneros han alcanzado las 43 donaciones conjuntas a lo largo de sus vidas, coincidiendo con la visita de la unidad móvil del Banco de Sangre a su municipio.

Rubén asegura que este gesto es ya como «una costumbre en su grupo». «Cada vez que vemos el camión en nuestro pueblo no nos lo pensamos y bajamos muchos de la cuadrilla a donar”, explica. Fruto de este ritual, Rubén es quien más donaciones suma de los cuatro, pese a ser el más joven, con un total de 17. Le siguen Saray, con 15 donaciones, y Sara, con ocho extracciones a sus espaldas.
Sin embargo, siempre hay una primera vez para todo el mundo, y nunca es tarde si la dicha es buena. Para Verónica, esta ha sido la primera vez que ha conseguido donar sangre. «Tenía miedo por si me echaban para atrás, como ya me pasó en una ocasión anterior. Esta vez sí he podido donar. Ha sido la primera, pero no la última», asegura esta joven, que se suma así a la ‘tradición’ de sus amigos.
Sara es estudiante de Medicina y, a la vez, ejerce como enfermera en La Rioja. Por ello, conoce a la perfección el valor de esos 400 mililitros de sangre porque ha tenido que administrar alguna vez una bolsa a un paciente que la necesitaba. «Cuando te ha tocado suministrar esas bolsas de donantes te das cuenta de la importancia que tienen estas acciones para salvar una vida. Esto no es palabrería, es la realidad», afirma, de forma contundente y segura.
Una vez realizado el proceso, lo mejor de todo llega después. «La sensación cuando sabes que ya has donado es de satisfacción. Te sientes muy bien y, si como yo, lo haces con amigos, es un rato que se pasa rápido», asegura Rubén.
Fácil y cómodo
La donación es accesible gracias a que Rioja Salud proporciona dos puntos distintos para realizarla. Por un lado, el punto fijo del Hospital San Pedro y, por otro, la unidad móvil, que permite a vecinos de pueblos, institutos y barrios donar prácticamente debajo de sus casas. «Cada vez que vienen nos mandan un SMS al móvil o nos enteramos por el Ayuntamiento, así que es muy fácil», sostiene Sara.

El proceso no lleva más de media hora y, como recuerda la primeriza en esta experiencia, «solo hay que cumplir unos requisitos básicos, cumplimentar un cuestionario y soportar un pinchazo muy discreto». Todos lo tienen claro: «Seguiremos donando porque nunca sabemos cuándo nos tocará necesitarla». Mientras tanto, animan a jóvenes de todos los grupos sanguíneos y edades a donar para «ayudar a alguien que lo necesite». «Y si lo pueden hacer como nosotros, entre amigos, el disfrute está garantizado», concluye orgullosa esta cuadrilla.
El mes pasado, el Banco de Sangre de La Rioja recogió un total de 700 bolsas de sangre, que han sido destinadas a salvar vidas en departamentos como Oncología, Urgencias o Hematología en la comunidad. Un gesto tan simple como subirse a un autobús y regalar media hora de tu tiempo y 400 mililitros de tu sangre hace posible que, como ocurrió el año pasado en La Rioja, se puedan salvar un total de 3.000 vidas de personas que necesitaban una transfusión urgente de hematíes.


