Repleto de confianza, así llega el seleccionador Luis de la Fuente (Haro, 21 de junio de 1961) a su debut mundialista. Desde su desembarco en el banquillo de la selección española tras el Mundial Qatar 2022, ha ganado la Liga de las Naciones 2023 y la Eurocopa 2024 y solo cayó en penaltis en la final de la Liga de las Naciones 2025 ante Portugal.
Trayectoria intachable la del riojalteño, que acumula treinta partidos sin perder (oficiales y amistosos) y se encuentra a uno solo de la marca establecida por Javier Clemente (31). No cae desde el amistoso ante Colombia, el 22 de marzo de 2024. Si la selección no pierde ante Cabo Verde en el debut (lunes 18:00 horas), igualará esta marca y solo estará delante de los 35 partidos sin perder entre 2007 y 2009, logrados por Luis Aragonés y Vicente del Bosque.
No quedan ahí los récords de esta selección histórica, que acumula asimismo 31 partidos oficiales invicta. La última vez que cayó fue en Escocia, el 28 de marzo de 2023. Ya han pasado más de tres años y nadie pudo vencer a esta selección, salvo la tanda de penaltis (computa como empate). Brasil, con 35 partidos sin perder entre 1993 y 1996, es el próximo reto para esta generación que se ha ganado, por méritos propios, partir como favorita ante este Mundial de Canadá, Estados Unidos y México 2026. Gracias al talento de los Lamine Yamal, Nico Williams, Rodri Hernández o Pedri, De La Fuente tiene mucho donde elegir.
Fue el jarrero precisamente quien, en una histórica Eurocopa 2024 ganada con siete triunfos en siete partidos ante todos los campeones del Mundo europeos, apostó por Lamine Yamal a los 16 años y por Rodri Hernández. Ya les conocía de unas categorías inferiores donde fue cosechando éxito tras éxito: Europeo 2015 y Juegos Mediterráneos del 2018 con la sub-19, el Europeo sub-21 en 2019 y la plata olímpica en Tokio. Tras sus discretos resultados como técnico en clubes, demostró que lo suyo era la selección. Quemó etapa por etapa hasta llegar a la absoluta y después, a la gloria. Con mano izquierda, sin histrionismos, con la naturalidad como base. No deja grandes titulares, apenas pisa charcos. No lo necesita.

Foto: Federación Española de Fútbol
El fútbol es su pasión y lo fue desde su más tierna infancia. Formado en el Haro Deportivo, cuyo estadio lleva su nombre, engrosó las filas del Athletic Club, conjunto con el que disputó 206 encuentros como lateral izquierdo. Le captó Piru Gainza e influyeron las raíces de su padre, bilbaíno. En cualquier caso, ganó dos Ligas (1983 y 1984), las últimas del Athletic, además de una Copa y una Supercopa (1984). De tantos partidos en San Mamés aprendió, aunque su imagen era bien distinta, bigote incluido. Tras su retirada, él mismo explicó en el ABC que ha atravesado un proceso de mejora. Tanto física (está como un auténtico toro a sus casi 65 años), como de formación.
«No me reconocía hace 20 años. Qué falta de preparación, qué falta de conocimiento tenía», explicaba en ese mismo medio. Así pues, el de Haro se dedicó a reunir experiencia, a encontrar su momento. Por tanto, la oportunidad como seleccionador le llegó en el momento justo. Punto de cocción para el momento de la verdad, para luchar por su segunda estrella. Casi cuatro años han pasado desde que el riojano tomara el mando en lugar de Luis Enrique. De las dudas iniciales se ha pasado a un ciclo de absoluta gloria, con un fútbol vertical y valiente que ha asombrado al mundo.

FOTO: @SEFutbol (Twitter).
España parte como favorita junto a Francia en los principales pronósticos, pero hay otros aspirantes. Portugal, Brasil, la vigente campeona Argentina de Scaloni, amigo y alumno de Luis de la Fuente, incluso Alemania, Países Bajos… Estamos ante una de las competiciones más abiertas de la historia.
El primer Mundial con 48 equipos, distancias, tormentas y geopolítica
La España de Luis de la Fuente afronta un Mundial con 48 equipos, el primero en tres países (Canadá, Estados Unidos y México), con unas distancias de miles de kilómetros. Los factores climáticos, como los huracanes, los ciclones y las tormentas eléctricas. Estas últimas influyen de lo lindo: en EE.UU, los partidos se suspenden media hora si hay rayos a ocho millas (13 kilómetros). La altitud, el clima extremo (posibles olas de calor) y también la geopolítica, con el siempre incendiario Donald Trump en el centro. En fin, la pelota lleva manchada demasiados lustros y cada vez es más difícil disfrutar del puro deporte. Pero a eso tratará de dedicarse la selección.
Porque futbolísticamente, es difícil encontrar un equipo que juegue mejor. Tendrá que demostrarlo, claro. ‘La Roja’ forma parte de un Grupo H con Cabo Verde, Arabia Saudí y Uruguay como compañeros de viaje. El debut será frente a Cabo Verde este lunes 15 de junio (18:00 horas) y seguidamente, Arabia Saudí será el segundo rival (18:00 horas). Por último, la fase de grupos acabará con un choque frente a Uruguay (sábado 27 a las 2:00 de la mañana).
Es casi imposible que ninguna selección grande pueda quedarse fuera de las eliminatorias. Sin embargo, un mejor o peor cruce sí marca el camino a seguir y en ese sentido, el Uruguay-España guarda una importancia clave. El primero del Grupo J, previsiblemente Argentina, se cruzará con el segundo del Grupo H, así que charrúas y españoles deben evitar el segundo puesto. En cambio, al líder del Grupo H le toca el segundo del Grupo J, presumiblemente Austria. Hay bastante diferencia en el camino.
Por primera vez en la historia, la selección campeona deberá superar hasta cinco cruces en el Mundial (dieciseisavos, octavos, cuartos, semifinal y final). Y en este punto, los precedentes no acompañan a España, que no avanza una sola ronda desde Sudáfrica 2010. Cayó en fase de grupos en 2014, en octavos en Rusia 2018 y en Qatar 2022. Claro está que las estadísticas están para romperse. Y hay un hecho importante, siempre que España ha ganado un Mundial había un riojano en la plantilla. Fernando Llorente deja paso a Luis de la Fuente, el patrón de La Roja, el principal entrenador español, que debuta en la Copa del Mundo y lo hace con un sello muy personal: máxima exigencia competitiva desde la más absoluta normalidad.


