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La experiencia y la constancia de Artola, últimos escollos para Darío

Foto: Fernando Díaz / Riojapress

Experimentado, en franca progresión durante las últimas campañas y destacado físicamente. Así es Iñaki Artola (Alegría de Oria, 28 de julio de 1994), el rival de Darío en la final por el Manomanista 2026 que este domingo tendrá lugar en el Navarra Arena, en torno a las 18:15 horas. El guipuzcoano, delantero perteneciente a la empresa Baiko Pelota, acumula una larga carrera donde se proclamó campeón del Cuatro y Medio Promoción (2014) con solo 20 años ante Altuna, y desde entonces no ha vuelto a ganar una ‘txapela’. Eso sí, fue doble finalista en 2025, tanto en el Campeonato Manomanista como en el Parejas. Como el pelaire, lucha por su primer campeonato absoluto.

Un manomanista cocinado a fuego lento

Doce años han transcurrido ya desde su debut en el profesionalismo, en el Beotibar de Tolosa (2014). Se coronó pronto en segunda categoría con el citado Cuatro y Medio, pero sus siguientes años fueron más difíciles. En su etapa inicial, el vasco rindió más en el Parejas (semifinales en 2016 o 2017) y en el Manomanista (cuartos en el 2017 y 2018). La categoría más reina fue la que, años más tarde, le reportaría un puesto de finalista en 2021. Aquel año, Artola se deshizo de Aguirre en octavos (22-18), a Urrutikoetxea en cuartos (7-22) y a Rezusta en las semifinales (16-22). Se ganó estar en la final, pero renunció a ella por lesión y por tanto, acabó tercero.

Al colocarse en disposición de pelear por el campeonato, dio un gran paso adelante. Le serviría en futuras ocasiones. Como en 2024, cuando hizo un torneo perfecto hasta semifinales. Así, desbancó a Peña II en octavos (22-16) e hizo pleno en la liguilla de cuartos (22-10 a Ezkurdia y dejó en ocho a Elordi y a Zabala). Con tales argumentos, se plantó en la antesala de la final, ante Altuna III. El mago de Amézqueta detuvo su camino, al superarle por 22-10. Aun así, aquel torneo confirmó con creces que Iñaki Artola podría pelear al máximo nivel. Ese mismo 2024, alcanzó también las semifinales del Parejas.

Y finalmente, 2025 fue, probablemente, su mejor año profesional. Junto a Mariezkurrena II, llegó a la final del Parejas que perdió frente a Ezkurdia-Rezusta (22-20). Y después, en el Manomanista, el de Alegia superó la liguilla de cuartos con dos triunfos, ante Elordi (22-16) y Peio Etxeberria (22-14). Solo cayó ante Laso, al hacer 13 tantos. Así llegó a las semifinales, donde superó a Larrazabal (22-12) y se plantó en el partido por el torneo, donde Altuna III le superó en un partido igualado (22-19). Iba 15-19 arriba, pero se le fue. Son los detalles que separan a los campeones de los muy buenos.

Con credenciales para ganar

Así llegó este 2026 donde Artola se lesionó en el Parejas, pero llegó con buen pie a la presente edición del Manomanista. Inició la liguilla de cuartos con derrota ante Larrazabal (17-22), pero superó a Peña II (22-19) y al riojano Javier Zabala (22-16), en un partido agónico. Al najerino le valía con llegar a diecisiete para avanzar ronda y comenzó con un 0-8 favorable. Sin embargo, se vino abajo, quedándose a un tanto de su objetivo. Con ese desenlace, el guipuzcoano se citó en la semifinal ante Laso y la superó (22-13). Ni mucho menos partía como favorito, pero dio una exhibición inicial (16-2), cimentó su victoria y está en la final.

Foto: ASPE Pelota

En ese choque Artola demostró sus cualidades. En primer lugar, un saque cruzado a pared con el que se anotó cuatro tantos y otros siete más en el remate posterior. Le salió el juego directo, agresivo, con cortadas, dejadas, ganchos y pelotazos atrás que desarbolaron al gran favorito. Pero ojo, porque el vasco tiene otra versión, una más física, aguerrida, capaz de pelear en interminables intercambios y salirse con la suya por puro desgaste. Ha cambiado de preparador físico y ha modificado ciertos aspectos, como reconoce en una entrevista para Deia. Modificaciones que lo han hecho mejorar.

Como Darío, Artola es otro ejemplo de maduración tardía. Mejora con los años, como el vino. El reposo, la experiencia y el aprendizaje lo han convertido en un pelotari muy a tener en cuenta. Es la cuarta final de Serie A a la que llega y la tercera que va a jugar (en 2021 no pudo por lesión). Al igual que el de Ezcaray, ha pasado por malos momentos, por altibajos y su constancia le ha hecho llegar aquí. Será un duelo igualado, una bonita lucha a 22. Ni la cátedra lo tiene claro: 1,76 para Darío y 1,96 para Artola. En lenguaje de frontón: aproximadamente cien a noventa para el ‘pelaire’. Emoción prácticamente asegurada.

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