Agricultura

Últimas alcachofas de una cosecha abundante

La alcachofa está ultimando su campaña de recolección de primavera en La Rioja con buenas sensaciones de producción desde el campo gracias a unos calores de abril que han favorecido a la planta. Una evolución positiva que también responde al crecimiento de la superficie plantada (la última campaña contabiliza 468 hectáreas, mientas que en 2023 fueron 176 hectáreas).

En la Cooperativa Frutos del Campo de Aldeanueva de Ebro, que cuenta con unos nueve agricultores que cultivan esta verdura entre socios y colaboradores, continúan recepcionando género y su idea es seguir comercializando al menos todo lo que queda del mes de mayo. «Todo dependerá del agostamiento de las fincas, así como de las fechas de plantación de cuándo se hayan inducido para iniciar la floración», explica el gerente de esta casa, Rodrigo Mauleón, a los micrófonos del podcast La Voz del Agro.

«Con las condiciones que había tras unos meses de enero y febrero muy húmedos, cuando llegó el sol vinieron unas floradas muy buenas. Ahora estamos recogiendo las que se plantaron a última hora, por lo que su cosecha se ha retrasado también, pero el problema fundamental que tenemos es que el mercado sea capaz o no de asumir tanta alcachofa. Al final las fábricas también están limitadas en cuanto a la producción que pueden hacer a diario y eso ha provocado tensiones por acumulaciones en el mercado que han derivado en precios bajos. Pero el colapso se ha producido en ambos mercados porque ha llegado un momento en el que los precios de fresco estaban tan bajos que la gente se pasó a fábrica, pero luego se han topado con que esta tampoco es capaz de absorber tan rápido la oferta.».

Con el fin de ampliar el periodo de temporada de la alcachofa, Mauleón opina que hay que planificar la producción para que haya género durante más tiempo en el mercado y no se concentre todo en unos 40 días: «Hay que hacer distintas plantaciones en distintas fechas, igual plantando a principios de agosto, otras partidas a mitades de agosto, otras a finales y luego tratar de inducir. Es cierto que en este sentido los agricultores no quieren inducir las alcachofas para que empiecen a producir en noviembre, diciembre o en enero porque hay más riesgo de helada. Pero lo cierto es que si todos queremos producir lo mismo en la misma época del año, nos podemos encontrar con que haya mucha producción en un momento muy puntual del año y que los precios lo sufran. Por eso creo que hay que combinar las dos cosas para trabajar todos los mercados».

En esta zona de producción de La Rioja Baja las variedades de alcachofa que abundan cada vez más son las híbridas, como la Green Triumph y la Symphony, frente a la blanca de Tudela que cada vez se pone menos aunque era de las mayoritarias.

«Este año, además, nos hemos topado con la competencia de una variedad, la Green Queen, que se ha plantado mucho en zonas de Murcia, Benicarló y el Prat de Llobregat. Una variedad muy productiva pero que solo vale para el mercado de fresco. Esto ha provocado que este mercado a nivel nacional se haya hundido con tanta producción. ¿Cuál es es la única tabla de salvación? Pues que es alcachofa por ahora no vale para la industria», apunta.

En esa mejora varietal trabajan a día de hoy las empresas del sector en sus departamentos de I+D, investigando nuevas variedades que den kilos y sean válidas para fábrica. Un mercado donde la cooperativa de Aldeanueva destina entre el 60 y el 65 por ciento de su producción de alcachofa, mientras que el resto va al mercado de fresco.

La superficie cultivada en esta sociedad también ha crecido y es que ya el año pasado se consiguieron rendimientos de entre diez y once toneladas por hectárea, refleja Mauleón, lo que animó al sector productor a repetir y ampliar.

El gerente de Frutos del Campo lo explica: «La gente está apostando por la alcachofa por una simple razón y es que en los últimos años los precios que se han manejado la han hecho rentable, lo que se ha movido de boca en boca. La gente que ya la plantaba ha puesto más y la que no, se ha animado a poner como una alternativa de cultivo, algo que se ha visto siempre en la agricultura cuando la demanda es superior a la oferta y los precios suben. Pero esto no dejan de ser dientes de sierra porque luego llega el momento en el que la oferta es superior a la demanda y los precios caen. Por eso yo siempre aconsejo a los agricultores que trabajen con tres o cuatro cultivos para conseguir una media positiva, porque es muy complicado que un mismo producto vaya muy bien todos los años».

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