El calendario de los viticultores y técnicos lleva semanas trastocado por los altibajos meteorológicos que vienen marcando la primavera y comienzos de verano y que, sin lugar a dudas, ya evidencian un adelanto de quince días de media en la evolución fenológica del viñedo. Independientemente de la zona de producción de Rioja en la que se ponga el foco, la vendimia está más cerca que nunca.
Si el año pasado las primeras uvas de la denominación entraron en bodega un 13 de agosto en Alfaro, esta campaña las fechas apuntan hacia una sola dirección: se va a vendimiar antes que ningún año. La última muestra de ello es un envero madrugador que ya tiñe racimos en Alfaro, Aldeanueva, Ausejo, pero también en Cenicero, Elciego y Baños de Ebro.
En la Cooperativa Viñedos de Aldeanueva, una de las primeras bodegas en cruzar la línea de salida de la cosecha en Rioja, ya están organizando los equipos de campo y de bodega para empezar a meter uva, previsiblemente, el 10 de agosto, lo que viene a ser en torno a una semana antes del año pasado. «Los primeros racimos empezaron a enverar la semana pasada en Alfaro, pero esta semana ya está más generalizado y ya se dice que desde el inicio de envero suelen ser unos 40 días hasta que empiezan las vendimias. Es más, la bodega de tinto la vamos a dejar preparada para empezar a coger uva en torno al 20 de agosto», apunta el director general de la cooperativa, Abel Torres.

Un racimo con inicio de envero en Aldeanueva.
En cuanto a las expectativas de producción, incide en que «los tempranillos tienen algo de ‘millerandage’ (corrimiento) y están muy sueltos. No viene tanta cosecha porque el cuajado tampoco fue espectacular, por lo que el campo tiene muy buena pinta». Eso sí, mira con preocupación el calendario de la próxima semana y el nuevo subidón de temperaturas que se avecina, también durante la noche: «Eso puede acelerar todavía más el envero y ya no nos interesa porque lo ideal es que todo vaya a partir de ahora a fuego lento».
Este adelanto también se palpa al otro lado del río Ebro y bajo la sombra de la Sonsierra. David González, director técnico de Viña Salceda, calcula que para el 25 de agosto podrán estar vendimiando los tempranillos tintos al vaso en Elciego, que ya están en inicio de envero. «Esto es lo más adelantado que tenemos, en torno a unos diez días respecto al año pasado, y luego cogeremos el tempranillo blanco de Valpierre y la viura del Alto Najerilla y la Sonsierra, pero yo creo que podemos estar ante la cosecha más temprana de todos los tiempos».
El enólogo reconoce que tras los episodios de altas temperaturas teme que los tempranillos puedan sufrir estrés hídrico. «Ha llovido de manera irregular y, aunque se necesitaba agua, tampoco tanto como ha caído en algunos sitios. Ya se empezaba a notar ese estrés porque llevamos muchos días seguidos de calor, con una integral térmica acumulada espectacular. Aún así el viñedo va bien y con muy buenas condiciones sanitarias», añade.

Un racimo con inicio de envero en Elciego. | Foto: Miguel Mato.
Así mismo, incide en que hay «producciones altas en general, con racimos muy alargados y laxos por el crecimiento a gran velocidad de las primeras etapas vegetativas, y eso es bueno, pero habrá que ajustar la producción en prácticamente todas las parcelas, lo que va a ser fundamental este año».
Desde Marqués de Cáceres también han visto principio de envero en varias de las zonas que controlan en Rioja Alta y Rioja Alavesa, concretamente en Cenicero y Lapuebla de Labarca. Su responsable de Viticultura, José Antonio García, calcula que el adelanto es de unos 15 días, pudiendo empezar a cortar los primeros racimos de chardonnay hacia el 25 de agosto, cuando el año pasado inauguraron vendimias un 8 de septiembre y lo habitual era hacerlo a mediados de ese mes.
«Yo no recuerdo tener la viña hecha un 30 de junio en la vida. Es que tenemos la sensación de que es 30 de julio tal y como está el ciclo, pero todavía tenemos por delante todo el verano y todo apunta a que va a ser cálido y con tormentas». Con optimismo, destaca que «puede ser un año de muy buena calidad»: «Hay menos producción de la que se pensaba en un principio. Los calores de junio hicieron que los racimos se corriesen bastante, quedando unos tempranillos sueltos, como cascabeles, como les gustan a los enólogos. Aunque esto se puede torcer mañana».
Racimos corridos como los que tienen también en la zona de Tudelilla, aunque aquí abundan más las garnachas. Allí la directora de Finca Vistahermosa, Clara Herrero, achaca esta situación al contraste térmico: «Aquí había cuajado bien, había muestra y la fertilidad era alta, pero al pasar de mucho calor al fresco y luego otra vez a la ola de calor, los racimos ya están más corridos y no va a haber bastante producción como se esperaba». Su calendario de previsiones fija a principios de septiembre la fecha de inicio de vendimia, cuando un año normal era a finales de mes, aunque en los últimos cuatro años ya habían notado cierto adelanto.
Una buena sanidad generalizada
La ausencia de focos de mildiu y oídio es algo que se extiende a lo largo y ancho de la denominación, por lo que muchos profesionales han decidido cambiar sus operaciones de cultivo. «Nosotros este año creo que no vamos a deshojar porque con estas altas temperaturas no creo que sea práctico, aparte de que no es necesario en cuestión de ventilación para evitar enfermedades. Además, el último granizo que hemos tenido nos ha salvado más por tener más vegetación», apunta la directora de Finca Vistahermosa.

Un racimo de tempranillo en Badarán.
Igualmente han actuado en David Moreno. Su enólogo, Alberto Anguiano, ha aplicado prácticas propias de zonas de Rioja Oriental y no de Badarán: «Es algo que nunca me había pasado. No hemos deshojado los garnachos viejos porque estos calores te folian todo y no queremos que se queme el racimo ni perder hojas. Otros años lo hacíamos para controlar el mildiu y oídio, pero este año tenemos problemas propios de otras cotas, no de humedad que es lo habitual aquí. Es más, tenemos todo en ecológico y creo que no hemos perdido ni un racimo ni hemos visto manchas».
Aquí la viña, con «un adelanto en el ciclo de unas tres semanas aproximadamente», empezará a enverar a finales de julio y «es probable que se vendimie algo la segunda semana de septiembre, sobre todo las viuras viejas que están poco cargadas, así como las garnachas».


