Agricultura

Sin manguera y con chísel: los otros ‘efectivos’ contraincendios

Los agricultores que colaboraron en la extinción de los últimos incendios forestales en La Rioja destacan la importancia de tener «precaución» y «ser rápidos»

Los agricultores colaboran con sus tractores en la extinción del incendio originado en Ribafrecha el pasado 21 de junio.

Bomberos de Logroño, efectivos de Medio Natural, medios aéreos y también tractores. Todos estos medios colaboraron el pasado 21 de junio en la extinción del incendio originado en Ribafrecha y que se extendió hacia la zona de La Unión y Clavijo, un fuego que llegó a reactivarse hasta en dos ocasiones y que no fue extinguido hasta el día 25 de junio. Quienes primero llegaron al lugar de las llamas fueron los agricultores, juntándose allí unos 25 tractores para actuar de manera coordinada aunque sin una organización previa para lograr el resultado esperado. Porque aquí la profesionalidad de las gentes del campo va de la mano de la profesionalidad de los efectivos de extinción.

«Estaba comiendo y me llamó otro agricultor de La Unión, Ismael, diciendo que veía el fuego desde su casa. Me fui corriendo al pabellón, enganché el chísel y empezamos a llegar todos en fila hasta el lugar del incendio, juntándonos ahí con los tractores que llegaban de Ribafrecha. En total estaríamos esa tarde unos 25 tractores», relata el agricultor de La Unión Samuel Muro en los micrófonos del podcast La Voz del Agro de la mano de la organización agraria ARAG-ASAJA.

La comunicación entre unos y otros, apunta, la realizaban por los móviles y a través de las emisoras de radio. «Así podíamos avisar de que unos fueran a un sitio si hacía falta más ayuda porque a veces estábamos haciendo cortafuegos en una zona y con el humo no veíamos que el aire había cambiado y el fuego iba para otro lado. Así que estábamos todo el rato en continua comunicación, unos cortando por un sitio; otros, por otro. Moviéndonos todo el rato porque el aire era muy intenso y cambiaba, así que había que estar pendiente de no cometer fallos. Luego tuvimos que pasar a una ladera de pinos que sube hacia La Unión porque teníamos miedo que se quemara toda, ya que está justo debajo del pueblo. Sabíamos lo que teníamos que hacer y mientras unos actuaban en la zona crítica, otros iban a otros puntos antes de que pudiera hacer falta para por si acaso, para prevenir».

Los tractores colaboran en la extinción del incendio originado en Ribafrecha el pasado 21 de junio.

Una labor que después fue reconocida por los bomberos y demás efectivos de extinción. «Ese domingo, ya nos dijeron que si no hubiera sido por los tractores, habría sido imposible frenar el fuego con el aire que hacía. Antes de que se reactivara el fuego por la noche les preguntamos a los bomberos si íbamos a por los tractores y uno nos dijo que no, que estuviéramos tranquilos, que no hacía falta, pero otro nos pidió que los trajéramos porque podían hacer falta. Y finalmente sí hicieron. Está claro que si no es por nosotros no cortan el fuego», recalca Muro.

Y todo ello, además, teniendo en cuenta el riesgo que hay para los tractores por el hecho de estar tan cerca de las llamas. «Los neumáticos se pueden quemar, pero no es solo eso porque mientras labras también le puedes dar un golpe con una piedra grande al depósito de gasoil y eso arde como la pólvora. Si eso pasa, se hubiera preparado gorda», reconoce.

Tiene 27 años y lleva prácticamente diez dedicados a la agricultura, pero hasta ahora nunca se había enfrentado a una situación adversa de este tipo. «Tampoco piensas. Tú ves el fuego y vas. Sí que es cierto que al ser el primero estás nervioso y no sabes muy bien cómo reaccionar, pero te sale solo el coger el tractor y actuar. Llegamos allá y dos se fueron a un lado, cinco para otro, cortando aquí y allá. Seguramente nadie sabía cómo actuar exactamente porque creo que de los que estábamos allí ninguno había vivido un fuego así con los tractores, pero en ese momento fue todo muy fluido. Actúas sobre la marcha, y esta vez salió bien».

Los tractores colaboran en la extinción del incendio originado en Ribafrecha el pasado 21 de junio.

Días después del incendio Muro ha pasado por la zona calcinada atendiendo a la dimensión del suceso. «Da pena ver cómo se quema todo, verlo tan negro… Al final, en todos los lados pasa y esta vez nos ha tocado, aunque creo que en esta zona nunca había ocurrido un incendio así».

Apenas dos días después los agricultores del entorno de Casalarreina tuvieron que actuar también en otro fuego, aunque en este caso fue originado en una finca lleca de unos 14.000 metros cuadrados en el casco urbano de este municipio. Fue declarado el pasado 23 de junio y el agricultor Álvaro Barahona fue el primero en llegar con su tractor al lugar de las llamas. «En estos casos lo imprescindible es actuar con rapidez y eficacia. En esta época siempre tengo un tractor con el chísel enganchado ya porque sé que en cualquier momento lo puedo necesitar y así ahorro tiempo que es, precisamente, lo que menos tenemos en situaciones así», apunta.

El agricultor Álvaro Barahona trabaja con su tractor en la extinción del incendio del pasado 23 de junio en Casalarreina

En su caso, el aviso del fuego le pilló acabando la jornada de cosecha de cereal: «Justo coincidió que nos enviaron los avisos de prohibición para cosechar por las temperaturas extremas y paramos. Estábamos a pocos metros del pueblo y conforme llegábamos vimos salir el humo. Me llamó un amigo diciendo que había fuego en la finca Varela, como se la conoce en Casalarreina, así que en cuanto llegué al pabellón, cogí el tractor y fui para allí. Me puse pues a a labrar y hacer cortafuegos porque estaba el peligro de las viviendas colindantes que hay ahí».

El agricultor Álvaro Barahona trabaja con su tractor en la extinción del incendio del pasado 23 de junio en Casalarreina

Al poco tiempo llegaron dos compañeros más con sus tractores y también los bomberos, controlando el fuego para que no fuera a más. «No pasó nada por la rapidez de actuación. Además, había riesgo porque hay arbolado y arbustos que rodean las casas y que ya estaban empezando a arder. Dejamos toda la finca bien labrada y los propios bomberos nos dijeron que en muchos casos hacemos mucha más labor nosotros con los tractores que ellos con las mangueras».

No es el primer incendio en el que actúa con su tractor y sabe que no será el último. «Es cierto que cuando estás en el momento de las llamas y las ves ahí a dos metros es peligroso y te entra un poco de miedo y nervios. Por eso hay que tener precaución y saber dónde te metes sin apurar mucho, sobre todo cuando el humo no te deja ver. En este caso fue en un terreno limitado donde podíamos actuar de forma más fácil que si el fuego se produce en campo abierto, donde es más complicado frenarlo

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