La Rioja

Sosiego y pertenencia: «En ningún momento nos planteamos vivir en Logroño»

Raúl Moracia y Beatriz Pascual son dos de los jóvenes beneficiarios del Plan Revive para asentarse en Nalda

Fotos: Leire Díez

Con vistas al León Dormido, a las peñas de Viguera y, sobre todo, al castillo de Nalda Señorío de Los Cameros. Desde la casa de Raúl Moracia y Beatriz Pascual se atisba una gran panorámica del valle del Iregua, el área metropolitana y el entorno de la capital riojana. Pero las vistas no son inmejorables por los paisajes que rodean la vivienda, sino porque lo que desde aquí se ve es “la esencia de un pueblo”. Tranquilidad, sosiego, naturaleza y un sentimiento de pertenencia.

Moracia tenía claro que Nalda iba a seguir siendo su hogar una vez se independizara de casa de sus padres. En esta localidad ha pasado su infancia y su juventud y ahora también vivirá una nueva etapa. Junto a él, su pareja tampoco dudó del destino. Natural de la vecina Albelda de Iregua, Pascual buscaba un municipio más pequeño que el suyo para vivir: “Albelda se está convirtiendo cada vez más en una ciudad dormitorio, como ocurre con otras localidades de la periferia de Logroño. Incluso ya sales a tomar algo a los bares y no conoces a mucha de la gente que hay. Yo quería vivir en un lugar que fuera más pueblo y en este caso Nalda tenía todo lo que buscaba”.

Ni ella ni Moracia barajaron nunca la posibilidad de buscar vivienda en la capital, pese a que la oferta de pisos pudiera ser mayor. “En ningún momento nos planteamos vivir en Logroño. Teníamos decidido que Nalda sería nuestro lugar de residencia, fuera cuando fuese, pero lo cierto es que apenas nos costó tiempo dar con una vivienda aquí”, relata el joven, quien recuerda que fue su madre quien le comentó acerca del Plan Revive y las ayudas de acceso a la vivienda en municipios rurales para jóvenes riojanos. “Todavía no estaba en busca de una casa, pero cuando me habló de este programa en el medio rural nos pusimos manos a la obra a buscar posibles viviendas. La suerte es que Nalda contaba con varios pisos nuevos y vacíos, así que nos decantamos por uno de ellos, ubicado además muy cerca del centro del pueblo”.

La compra se materializó hace más de un año, pero pese a estar en condiciones más que óptimas para entrar a vivir, la pareja decidió realizar una reforma “para dejarla más acogedora, más a nuestro gusto”. Para ello fue clave también contar con este apoyo económico del Gobierno de La Rioja. “De no haber existido este tipo de ayudas, la compra del piso se habría alargado unos años más y la reforma del mismo tal vez no se hubiera hecho tan rápido. Al final este impulso nos ha ayudado a agilizar todos los procesos”, asegura Pascual.

Aún así, son conscientes de que su situación particular no deja de ser un caso aislado entre la población joven. “Nos sentimos afortunados por haber podido independizarnos tan pronto tal y como está el asunto de la vivienda y sus precios actualmente. Ambos trabajamos, pero nuestros padres también nos han ayudado. Aún y todo, no es la tónica general en nuestras cuadrillas de amigos, porque en muchos casos, aunque quieran, les resulta muy complicado encontrar una vivienda asequible”.

Sus puestos de trabajo tampoco fueron nunca un impedimento para asentar su residencia en Nalda. Moracia trabaja en una empresa en Navarrete, mientras que Pascual es comercial en una editorial y parte de la jornada la realiza con teletrabajo. “Un plus de cara al futuro, cuando toque conciliar la vida laboral con la familiar y el tiempo sea más escaso”, añade con vistas a formar una familia en pleno valle del Iregua, “porque si vienen niños queremos que crezcan y se críen en el pueblo, como hemos hecho nosotros”. “Los horarios que tenemos también ayudan, las cosas como son, porque sí que tenemos algunos amigos que trabajan en Logroño, pero con jornada partida, y eso les limita mucho a la hora de estar desplazándose al pueblo varias veces al día”.

Y así, contra toda tendencia y cifras que evidencian que las urbes y todas las localidades del área metropolitana continúan creciendo en población en detrimento de la despoblación de las zonas rurales, esta pareja de jóvenes representa esa resistencia, ese no dejar morir a los pueblos y esa motivación por rejuvenecerlos. “Nalda está más viva que hace unos años. Hay cuadrillas jóvenes, hay familias con niños pequeños, hay vida social, servicios básicos y una muy buena calidad de vida. Aparte de que para cualquier necesidad que no pueda cubrir este pueblo, contamos con la ventaja de que tenemos Logroño a muy pocos kilómetros de distancia”, recuerdan.

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top