La temporada de piscinas acaba de arrancar y algunos ayuntamientos ya tienen que hacer frente a una de las prácticas más desagradables, incívicas y peligrosas de los últimos veranos: la aparición de heces en el agua como consecuencia de un reto viral que obliga a desalojar instalaciones, cerrar vasos, activar protocolos sanitarios y dejar sin baño a decenas de usuarios por la irresponsabilidad de unos pocos.
El último caso se ha producido en Agoncillo, donde el Ayuntamiento ha tenido que desalojar de nuevo la piscina municipal tras detectar heces en el agua. No es un episodio aislado. Según ha denunciado la alcaldesa, Encarna Fuertes, es la tercera vez que ocurre en menos de quince días, una situación que ha llevado al Consistorio a lanzar un duro mensaje contra los autores de estos actos.
«Las gracias de mal gusto están a la orden del día en nuestro municipio y no tenéis límite», ha lamentado Fuertes, visiblemente molesta por una conducta que va mucho más allá de una gamberrada. «Os lo digo a vosotros, pedazo de sinvergüenzas que, en vez de estar haciendo algo de provecho en vuestra vida, os dedicáis a fastidiar la de los demás».
La alcaldesa ha recordado que defecar en las piscinas municipales «es una práctica tan incívica como peligrosa», ya que obliga a cerrar las instalaciones, activar los protocolos sanitarios correspondientes y privar del baño a familias, niños y usuarios que nada tienen que ver con estos comportamientos. “Hoy ha vuelto a suceder. Es la tercera vez que tenemos que desalojar la piscina por esta razón en menos de quince días”, ha señalado.
El problema no es únicamente la interrupción del servicio. La presencia de heces en el agua puede suponer un riesgo para la salud de los bañistas, especialmente si alguien traga agua contaminada. Entre las posibles consecuencias figuran gastroenteritis, diarreas, vómitos o infecciones provocadas por bacterias y otros microorganismos. Por ello, los ayuntamientos están obligados a actuar de inmediato, cerrar el vaso afectado, limpiar, desinfectar y esperar a que los controles garanticen de nuevo la seguridad del agua.
Fuertes ha apelado también a la responsabilidad personal de quienes protagonizan este tipo de actos. «Supongo que tenéis padres, madres, hermanos… que utilizan las piscinas. Bueno, pues ya que no os preocupa la salud de los demás, preocupaos por la de los vuestros», ha añadido en su mensaje.
El Ayuntamiento de Agoncillo ha lamentado las molestias ocasionadas a los usuarios por estos comportamientos y ha asegurado que intentará restablecer el servicio lo antes posible, una vez completadas las labores necesarias para garantizar la seguridad sanitaria de la instalación.
Más ‘OFNIS’
El caso de Agoncillo llega apenas unos días después de otro episodio similar en Oyón, a un paso de Logroño, donde la piscina grande de las instalaciones deportivas tuvo que cerrar temporalmente tras detectarse en el agua otro ‘OFNI’ (Objeto Flotante No Identificado). La instalación reabrió este miércoles, 1 de julio, después de que las analíticas confirmaran que el agua volvía a estar en condiciones sanitarias adecuadas. Durante los días de cierre se realizaron tareas de limpieza, desinfección y control del vaso afectado.
La repetición de estos episodios vuelve a poner sobre la mesa un problema que en los últimos veranos trae de cabeza a ayuntamientos y comunidades de vecinos. Lo que algunos presentan como una broma o un reto viral acaba convertido en cierres, gastos extraordinarios, molestias para todos los usuarios y riesgos sanitarios evitables. En plena temporada de baño, los consistorios insisten en el mismo mensaje: civismo, respeto a las instalaciones y responsabilidad para no convertir las piscinas en el escenario de una gracia de muy mal gusto.


