La Rioja

Las obras claves que aún faltan en la Ronda Sur

Las obras claves que aún faltan para completar la Ronda Sur

La cuenta atrás para transformar definitivamente la AP-68 en la nueva Ronda Sur de Logroño ya está en marcha. Las barreras de peaje de Agoncillo y Logroño tienen los días contados y en menos de seis meses la autopista quedará liberada definitivamente. Sin embargo, la gran obra que pretende convertir la antigua AP-68 en la verdadera circunvalación metropolitana de Logroño todavía tardará algo más en darse por finiquitada. Aunque buena parte de las conexiones ya son visibles y algunos enlaces funcionan parcialmente, aún quedan trabajos importantes pendientes en prácticamente todos los accesos previstos. El objetivo final es “permeabilizar” la autopista, integrarla mejor en el área metropolitana y convertirla en una alternativa real a la saturada LO-20 y a la N-232.

Enlace de Fuenmayor: el más complejo y el más caro

El enlace de Navarrete-Fuenmayor es probablemente el símbolo más visible de toda la transformación. No solo porque es el más costoso -más de 30 millones de euros-, sino porque además conecta tres autovías y dos carreteras nacionales en un mismo punto. Parte de la infraestructura ya funciona parcialmente desde hace apenas unos días, aunque todavía faltan conexiones definitivas.

En dirección Bilbao, el nuevo ramal permitirá acceder directamente desde la A-12 a la futura A-68, facilitando además la entrada hacia Fuenmayor y Navarrete sin necesidad de rodeos por el polígono Lentiscares. En sentido Zaragoza, la conexión ya funciona prácticamente sin obras, aunque todavía queda pendiente habilitar definitivamente una nueva salida hacia la futura A-68.

Además, los cuatro kilómetros completamente nuevos que descuelgan la autovía hacia Fuenmayor están ya terminados desde hace tiempo, aunque todavía no han podido entrar en servicio.

Enlace con la N-111: el gran acceso sur a Logroño

Uno de los puntos donde todavía queda más trabajo visible es el acceso desde la N-111 hacia Logroño y Lardero. Aquí desaparecerá completamente el antiguo peaje de Logroño y todo el entorno cambiará de aspecto durante los próximos meses.

El proyecto contempla una gran glorieta que permitirá conectar la futura A-68 tanto con Logroño como con la carretera hacia Madrid y Soria. Además, el actual acceso de la AP-68 desaparecerá tal y como se conoce hoy y quedará únicamente como salida hacia la N-111.

Las obras más delicadas comenzarán precisamente cuando se liberen definitivamente los peajes. Hasta entonces, el Ministerio reconoce que muchos trabajos son incompatibles con una autopista todavía en concesión. Por eso, la demolición de barreras, las nuevas conexiones y la reorganización completa del tráfico se concentrarán a partir del próximo otoño.

Enlace con la LR-250: conexión directa con el Hospital San Pedro

Otro de los grandes cambios llegará en el entorno de Villamediana y la LR-250. El nuevo enlace permitirá acceder mucho más rápido desde la futura A-68 al Hospital San Pedro, al polígono La Portalada y a toda la zona este de Logroño.

Aquí ya pueden verse dos nuevas glorietas que reorganizarán completamente los movimientos de entrada y salida hacia Villamediana. La intención es evitar parte del tráfico que actualmente se concentra en la LO-20 y mejorar las conexiones metropolitanas entre Logroño y los municipios del Iregua.

Este enlace es uno de los considerados completamente nuevos dentro del proyecto y forma parte de la estrategia de convertir la antigua autopista en una vía mucho más integrada con el entorno urbano y metropolitano.

Enlace de Recajo: eliminar la rotonda actual

En Recajo también continúan los trabajos para reorganizar los accesos actuales. Hasta ahora, buena parte de los movimientos hacia la AP-68 obligaban a atravesar la rotonda existente, una situación que genera frecuentes retenciones en horas punta.

Con la nueva configuración, quienes accedan desde la LO-20 podrán incorporarse directamente a la futura A-68 sin necesidad de atravesar la rotonda actual. En cambio, quienes lleguen desde Recajo tendrán que abandonar la N-232 y atravesar dos glorietas antes de incorporarse a la vía principal.

La infraestructura ya es visible prácticamente al completo, aunque todavía quedan pendientes las conexiones finales y buena parte de la señalización definitiva.

Enlace de Agoncillo: adiós al peaje

Agoncillo es uno de los puntos donde más cambiará el paisaje. El actual peaje desaparecerá por completo y en su lugar se construirán dos grandes glorietas para redistribuir el tráfico hacia el municipio, el polígono de El Sequero y las salidas hacia Zaragoza y Logroño.

Precisamente aquí es donde siguen pendientes algunos de los trabajos más complejos de toda la actuación. El Ministerio reconoce que no puede intervenir todavía plenamente en la actual playa de peaje mientras la concesión continúe activa. Por eso, aunque parte del entorno ya está prácticamente preparado, el enlace no podrá finalizarse completamente hasta después de la liberación definitiva de la autopista.

Enlace de Arrúbal: una rotonda todavía cerrada

En Arrúbal la situación es muy parecida a la de Ausejo. La gran rotonda construida junto a la central de ciclo combinado ya puede verse perfectamente terminada, aunque por ahora solo permite acceder al municipio. El resto de salidas permanecen todavía cerradas.

La futura conexión permitirá enlazar la A-68 con el polígono industrial y con la N-232 mediante un sistema parcialmente soterrado. La intención es facilitar la movilidad de toda esta zona industrial y mejorar los accesos hacia Logroño sin depender tanto de la nacional.

En total, la futura Ronda Sur tendrá 29 kilómetros de longitud, de los cuales 25 aprovecharán el trazado actual de la AP-68 y cuatro serán completamente nuevos. El proyecto incluye además 30 estructuras, nuevos pasos superiores e inferiores, caminos agrícolas, reposición del Camino de Santiago y una renovación integral de firmes, señalización y sistemas de seguridad.

La gran incógnita ahora ya no es si la Ronda Sur será una realidad, sino cuándo quedará completamente terminada. Porque aunque las barreras del peaje desaparecerán este año, las grandes conexiones metropolitanas todavía necesitarán bastantes más meses de obras.

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