Comenzar una cata con un tinto gran reserva con diez años de historia no suele ser lo habitual cuando en el repertorio aguardan un blanco e incluso un rosado, más allá de otros tintos con menos guarda. Pero lo que se ha catado este miércoles en la cuarta cita del VII ciclo de Catas Underground organizado por NueveCuatroUno y Calado by Criteria, de la mano de Argraf, Cartonajes Santorroman, Cork Supply, Ramondin e Intranox y con los pinchos de Delicious Gastronomía como maridaje, es un recorrido de ida y vuelta en la línea del tiempo de Ramón Bilbao. Desde el estilo más clásico característico de sus orígenes a las elaboraciones más afrutadas, pasando por los vinos de finca y algunos de los límites de esta bodega jarrera. Pero siempre velando por mantener la frescura.

El Gran Reserva 2016 sirvió para mostrar esa historia de la bodega jarrera desde la primera cata. Un tempranillo tinto acompañado de mazuelo y graciano que ha sabido aguantar en el tiempo gracias, apunta la directora técnica de esta firma jarrera, Rosana Lisa, al uso de barrica de roble americano y a ese ‘blend’ varietal.

Un salto en el tiempo, y de copa, situó al público en la añada 2022 de Límite Norte, un blanco de altura que combina la variedad blanca más antigua cultivada en Rioja con la más reciente, la maturana blanca (o rivadavia) con el tempranillo blanco. Todo ello desde el término de Cuzcurrita de Río Tirón, aunque la singularidad mayor viene desde la parte de la elaboración. «Usamos hormigón, ánfora y barrica. Primero fermenta todo en hormigón a diferentes temperaturas y después se hace una crianza sobre lías finas en tres fases: un tercio lo hace en hormigón, otro tercio, en ánfora, y el resto en barrica. Seguido, se vuelve a unir todo para pasar seis meses de envejecimiento en barrica para lograr la clasificación de ‘Reserva’. Usamos tres materiales diferentes porque cada uno aporta una cosa diferente, desde la porosidad y la autenticidad, a la complejidad y el volumen», describe.

Algo similar a lo que ocurre con Límite Sur 2022, aunque en este caso el factor varietal recae en una única protagonista: la garnacha tinta. Eso sí, procedente de zonas tan dispares como el Alto Najerilla, Tudelilla, sierra de Yerga y zona de la ribera de Rioja Oriental.
Una garnacha que también triunfó en la cuarta copa pero en su versión rosado. Finca Lalinde 2025 fermenta en hormigón en busca de un vino «más puro, fresco y sincero, que hable de su origen y a la vez del tiempo». Ramón Bilbao ha probado con diferentes estilos y métodos de elaboración, «pero esta es la forma en la que más brilla la variedad».

El broche de oro de la velada sirvió para volver unos diez años atrás en el tiempo. Fue una auténtica sorpresa para el público y es que Lisa descorchó algunas de las 2.000 botellas del Garnacha 100 Meses de Hormigón 2015 que la bodega conserva en ediciones limitadas y sin venta al público. Una referencia exclusiva que ha pasado cien meses en hormigón y que la directora técnica define como «la evolución de la DOCa y de Ramón Bilbao». Procedente de una finca de garnacha de la sierra de Yerga, se presentó hace dos años con motivo del centenario de la bodega, celebrado en 2024, junto al Gran Reserva 2001 (un clásico coupage de tempranillo, graciano y mazuelo).
* Aquí puedes ver todas las imágenes de la cita con Ramón Bilbao en las Catas Underground


