Los técnicos de Agroseguro recorren desde la pasada semana las viñas de Rioja damnificadas por las tormentas de granizo que desde finales de abril y hasta el momento han golpeado unas 1.400 hectáreas de la denominación en un momento del ciclo fenológico donde los racimos ya son visibles.
Por zonas, en el territorio riojano son 919 hectáreas repartidas en 1.942 parcelas las que han recibido parte por siniestro, mientras que de Rioja Alavesa han comunicado daños en 303 hectáreas (1101 parcelas) y desde el territorio navarro que pertenece a la DOCa son 164 hectáreas en 146 parcelas.
En La Rioja, donde los partes de siniestro superan el millar de hectáreas de cultivos agrícolas (2.149 parcelas), el viñedo es el más afectado, seguido de los herbáceos en extensivo (124 hectáreas), como son cereal, colza y leguminosas.
Los municipios riojanos que en este momento tienen mayor superficie declarada son San Asensio, con cerca de mil parcelas en unas 400 parcelas; El Villar de Arnedo, con unas 300 parcelas en 170 hectáreas, y San Vicente de la Sonsierra, por lo que La Rioja Alta es la zona más afectada con 665 hectáreas (1.513 parcelas), mientras que en La Rioja Baja se han cuantificado hasta la fecha 303 hectáreas de viñedo en unas 500 parcelas.

Daños en una viña de Lapuebla de Labarca tras la tormenta de granizo del pasado 2 de mayo.
Así mismo, en Rioja Alavesa es Lapuebla de Labarca uno de los principales municipios afectados, mientras que desde Navarra el mayor número de siniestros han llegado desde San Adrián y Azagra.
La primera de las tormentas irrumpió el pasado 22 de abril descargando con fuerza en zonas de San Asensio y San Vicente de la Sonsierra, donde hubo viñas que sufrieron un golpe importante. Poco más de una semana después, el 2 de mayo, el granizo llegó a los términos de Lapuebla de Labarca y Fuenmayor y a los dos días lo hizo en El Villar de Arnedo.
«Hemos comenzado la campaña agrícola con una situación similar a la de 2025, con la aparición de siniestros de pedrisco de manera temprana, localmente intensos y que han provocado que comiencen a generarse las primeras declaraciones de siniestro y, en consecuencia, la aparición masiva de visitas a campo de los peritos tasadores», apuntan desde Agroseguro.
Tratamientos en acción
Estas continuas lluvias, sumadas a las heridas que ha dejado la piedra en las parcelas, han acelerado las labores de aplicación de tratamientos sistémicos y preventivos, en el caso de los viñedos en ecológico, con el fin de combatir la aparición del mildiu. Un hongo que, si bien de manera puntual, ya se ha dejado ver en algunas zonas de la región.
El temor entre los viticultores es importante tras un 2025 marcado por una fuerte expansión de la enfermedad fúngica por todo el territorio de la denominación, lo que un año después se plasma en una cantidad importante de esporas en el campo. Es por ello los tratamientos no se hacen esperar, ya sea con los carros atomizadores o bien con las sulfatadoras cargadas a la espalda si el terreno no permite usar el tractor tras las últimas lluvias.


