Sucesos

La portavoz de la plataforma contra la planta de Manjarrés denuncia un ataque a su vivienda

Pese a la reciente renuncia a instalarse en el municipio, las tensiones vinculadas al proyecto de Soprein para instalar su nueva planta de hormigón en Manjarrés van en aumento. Tanto, como que este miércoles la portavoz del movimiento vecinal contra la iniciativa, Laura Velasco, ha denunciado un ataque vandálico en su propio domicilio, que ha amanecido con los cristales de sus ventanas rotos.

El Partido Riojano (PR+) ha sido la primera formación política en condenar estos hechos y rechazar cualquier tipo de violencia, además de subrayar que este tipo de actos buscan «callar y coaccionar» a quienes defienden sus opiniones. «En nuestra sociedad no cabe la violencia y menos por una cuestión de opinar diferente. Nuestra Constitución recoge la libertad de expresión y nadie puede coartarla», ha señalado la presidenta del partido, Rita Beltrán.

El PR+ ha insistido en que tanto Velasco como el resto de vecinos cuentan con su respaldo y ha expresado su deseo de que hechos como este no vuelvan a repetirse.

Rechazo vecinal

Cabe recordar que el plan de Soprein para instalarse en Manjarrés, que fue declarado por el Gobierno de La Rioja como Proyecto de Interés Estratégico Regional (PIER), contemplaba una inversión superior a los 23 millones de euros para la construcción y puesta en marcha de una planta destinada a la fabricación de elementos de hormigón orientados a la construcción industrializada.

Además, incluía el compromiso de crear 47 empleos indefinidos en La Rioja, cifra que podría haberse elevado hasta los 116 trabajadores en el conjunto del centro productivo con la participación de otras empresas del grupo.

Aun así, al presentarse las características del proyecto, un nutrido grupo de vecinos de Manjarrés se organizó en torno a un movimiento social de rechazo a la iniciativa, criticando la falta de información en torno a ella por parte del Ayuntamiento de la localidad.

La inquietud de los vecinos tuvo mucho que ver con la naturaleza del municipio, ya que Manjarrés es un pueblo donde la agricultura y la ganadería siguen siendo las principales actividades económicas. Muchos de los habitantes trabajan en el campo o en explotaciones ganaderas situadas en el entorno del pueblo. Por eso, la posibilidad de instalar una gran planta industrial cerca de las tierras de cultivo despertó serias dudas entre algunos vecinos, preocupados por «cómo puede afectar a la agricultura, a la ganadería o al agua».

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