En Manjarrés, la tranquilidad habitual del pueblo se ha visto alterada en los últimos días por un proyecto industrial que podría transformar el entorno del valle del Yalde. Se trata de la construcción de una planta de prefabricados de hormigón, una iniciativa impulsada por la empresa Soluciones en Prefabricados Industriales (SOPREIN) y declarada recientemente Proyecto de Interés Estratégico Regional (PIER) por el Gobierno de La Rioja.
Ante la falta de información directa sobre el proyecto, los vecinos han comenzado a organizarse para pedir explicaciones. Este mismo domingo, cerca de sesenta personas se concentraron en la plaza del municipio para visibilizar su preocupación y reclamar que se les informe con claridad sobre lo que se pretende construir en su entorno.
La movilización incluyó la formación de un círculo humano, un minuto de silencio simbólico y el sonido de silbatos para hacerse oír. En un municipio con menos de un centenar de habitantes, la participación fue notable. «Estamos sin saber nada, nos enteramos de todo por la prensa», explica Laura Velasco, agricultora en Manjarrés y una de las vecinas que ha participado en la organización de la movilización.

Según relata, los habitantes del pueblo han conocido la existencia del proyecto principalmente a través de medios de comunicación y de publicaciones difundidas por colectivos como Amigos de la Tierra La Rioja. «Del Ayuntamiento o del Gobierno nadie nos ha informado directamente», asegura.
La variante despertó las primeras preguntas
Las primeras dudas surgieron cuando los vecinos supieron que se estaba proyectando una variante de carretera en el entorno del municipio. La noticia sorprendió a muchos habitantes, que aseguran que nunca habían reclamado una infraestructura de ese tipo.
«Nadie en el pueblo ha pedido una variante», explica Velasco. Manjarrés es un municipio alargado atravesado por una carretera local, pero hasta ahora el tráfico no había sido considerado un problema que justificara una actuación de ese tipo.
Ante la incertidumbre, los vecinos comenzaron a recoger firmas para pedir información sobre la obra tanto en la carretera como de la la planta. En pocos días lograron reunir más de sesenta firmas, prácticamente la mayoría de los residentes habituales del pueblo. Poco después comenzaron a conocer más detalles sobre el proyecto industrial vinculado a esa infraestructura. «A los pocos días de presentar las firmas nos dicen que el proyecto se declara de interés regional”, recuerda Velasco.
La inquietud de los vecinos tiene mucho que ver con la naturaleza del municipio. Manjarrés es un pueblo donde la agricultura y la ganadería siguen siendo las principales actividades económicas. Muchos de los habitantes trabajan en el campo o en explotaciones ganaderas situadas en el entorno del pueblo. Por eso, la posibilidad de instalar una gran planta industrial cerca de las tierras de cultivo ha despertado dudas entre algunos vecinos. «Nos preocupa cómo puede afectar a la agricultura, a la ganadería o al agua», señala Velasco.

La zona donde se plantea la instalación se encuentra cerca de terrenos agrícolas y junto a una explotación de porcino situada en el entorno. Algunos vecinos temen que el tráfico de camiones o la actividad industrial puedan alterar la tranquilidad de la zona. Además, la construcción de la variante necesaria para facilitar el acceso a la planta podría implicar la expropiación de parcelas agrícolas. «Son tierras que llevan generaciones trabajando los vecinos», explica.
Otra de las cuestiones que se plantea en el pueblo tiene que ver con el impacto que el proyecto podría tener en el empleo local. Manjarrés es hoy un municipio envejecido, como ocurre en muchos pueblos del medio rural. La escuela cerró hace décadas y la mayoría de los residentes actuales son personas mayores o agricultores que mantienen sus explotaciones. «Dicen que traerá trabajo, pero aquí apenas hay jóvenes y los que hay ya tienen trabajo», comenta Velasco. Muchos vecinos creen que los posibles empleos podrían beneficiar sobre todo a municipios cercanos con mayor población.
El proyecto industrial
El pasado 10 de marzo, el Consejo de Gobierno de La Rioja aprobó la declaración como Proyecto de Interés Estratégico Regional (PIER) del proyecto presentado por la empresa SOPREIN para construir una planta de prefabricados de hormigón en Manjarrés.
La iniciativa contempla la construcción de un nuevo centro productivo destinado a fabricar elementos de hormigón para construcción industrializada, un sistema que produce componentes estructurales en fábrica para su posterior montaje en obra.
La empresa prevé realizar una inversión de 23 millones de euros en la adquisición de suelo, instalaciones y maquinaria, con el objetivo de poner en marcha la actividad antes de finales de 2032.

El proyecto incluye la creación de 47 empleos indefinidos, que podrían ampliarse hasta 116 trabajadores si se tienen en cuenta otras empresas del grupo vinculadas a la actividad. Además, se estima que la instalación podría generar 22 puestos de trabajo indirectos relacionados con suministros y servicios.
La planta ocuparía una superficie de más de 280.000 metros cuadrados y, según la información facilitada por el Gobierno regional, incorporará sistemas para reciclar el agua utilizada en el proceso productivo, reducir el ruido mediante materiales aislantes y evitar emisiones de polvo mediante silos cerrados.
La declaración como PIER implica que el proyecto tendrá tramitación preferente y urgente, lo que permite agilizar los procedimientos administrativos. «Eso nos preocupa porque tenemos que no nos van a tener que informar de nada», intuyen los vecinos.
Apoyos políticos y sociales
La movilización vecinal ha recibido el apoyo de Izquierda Unida de La Rioja, que ha mostrado su oposición a la declaración del proyecto como PIER y ha registrado 22 preguntas parlamentarias para pedir explicaciones al Gobierno regional.
Por su parte, Amigos de la Tierra La Rioja ha criticado la iniciativa al considerar que podría alterar de forma significativa el paisaje del valle del Yalde y ha cuestionado que el proyecto se impulse antes de que finalice el plazo de alegaciones de la variante prevista para facilitar el acceso a la planta.


