La mañana de este domingo se ha saldado con un muy interesante tentadero a modo de segunda semifinal del Bolsín Taurino de La Rioja en la finca Río Bravo, propiedad de la familia Lumbreras.
Si bien la lluvia ha sido el factor más relevante de la prueba, la bravura de tres eralas de los hermanos Álvaro y Pablo Lumbreras ha sido lo más importante de lo sucedido durante la mañana junto con las formas y el buen concepto en distintas versiones de los novilleros Manuel León, Cristian Restrepo y Gitano Rey.
Permitieron las inclemencias meteorológicas que Manuel León pudiera mostrar sus buenas maneras y su mucho oficio ante una erala brava en el caballo y noble, de enorme fijeza y mayor duración en la muleta. El temple, el sentido de las distancias y las alturas y la ligazón fueron las principales virtudes de León, novillero cacereño de gran proyección y no pocas facultades toreras. Su trasteo, siempre aseado, medido y muy solvente le debería servir para ganarse un puesto en la final de este certamen.

La lluvia y la salida de la segunda erala al ruedo de la placita de tientas de la familia Lumbreras llegaron al unísono. Fue esta la vaca más deslucida y la labor de Rodrigo Cobo quedó un tanto desangelada.
A partir de ahí, la lluvia condicionó la prueba haciendo impracticable parte del piso. Que las eralas no marcaran querencias fue otra virtud de los animales que facilitó la labor de los novilleros que pudieron llevárselas a aquellas zonas menos resbaladizas de la plaza.
Importante fue también el animal corrido en tercer lugar, con la prontitud, la humillación, el ritmo y la repetición como principales virtudes. Tales bondades de la erala de Álvaro y Pablo Lumbreras lució el colombiano Cristian Restrepo en un trasteo cimentado en el clasicismo y en la búsqueda del buen toreo. Pese a que Restrepo no presentó los engaños con total sinceridad, dibujó pasajes de buen trazo y, en ocasiones, también de una más que notable cadencia.
El recibo por faroles de Gitano Rey anunciaron que el madrileño había llegado a Villamediana de Iregua con la intención meridiana de hacerse con un puesto en la final a celebrarse el próximo 4 de julio en Lardero. Fue esta otra erala muy brava en el caballo, arrancándose alegre desde la distancia y empleándose siempre humillada bajo el peto.

El inicio de rodillas de Gitano Rey volvió a evidenciar la predisposición de un novillero que alternó pasajes pausados, templados y de mano baja con otros un tanto acelerados. Aquellas intenciones fueron refrendadas con otro final de hinojos ante una erala de excepcional calidad, humillación y ritmo. No sería extraño que las intenciones del novillero madrileño por estar en la final se materializasen.
La sexta erala fue el garbanzo negro del tan interesante y buen encierro de los riojanos Álvaro y Pablo Lumbreras. Fue esta una vaca que siempre salió distraída y suelta de los engaños. El mejicano Javier Spínola no terminó de sujetar a su oponente hasta bien avanzado su trasteo, aunque, cuando lo consiguió, robó dos series de notable mando y mayor mérito.
Nuevamente, la labor del riojano Jorge Martínez ‘Ramitos’ a caballo fue clave y determinante para dirimir la importante bravura de las eralas tentadas.


