TRIBUNA

PP y Vox siembran el odio en Logroño

El pasado 5 de marzo el pleno del Ayuntamiento de Logroño dedicó uno de sus debates más bochornosos a un problema que, sencillamente, no existe. Vox llevó al pleno una moción para prohibir el acceso a dependencias municipales a personas con el rostro cubierto. Una propuesta sin sentido legal, sin utilidad práctica y basada en una premisa falsa: que en nuestra ciudad existe un problema de seguridad relacionado con el uso del burka o el niqab. Los datos dicen lo contrario. En Logroño no ha habido ni un solo incidente. Cero.

La moción carecía de sentido legal porque una sentencia firme del Tribunal Supremo ya ha aclarado que los ayuntamientos no tienen potestad para regular esta cuestión en sus ordenanzas. Y era, además, completamente estéril, porque ya existe una Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana que obliga a cualquier persona a identificarse mostrando su rostro cuando sea necesario.

Entonces, ¿qué se pretendía realmente con esta iniciativa? Pues lo que Vox pretende casi siempre: señalar al diferente, al vulnerable; en este caso, a las mujeres musulmanas. Para ello, se escudan en un supuesto problema de seguridad que simplemente no existe. Y no existe porque los datos desmontan el relato.

Pero quizá lo más sorprendente de lo ocurrido no fue la posición de Vox, perfectamente previsible. La sorpresa llegó con el apoyo del Partido Popular de Logroño, que hizo suyo el planteamiento de la ultraderecha y votó a favor de la iniciativa. Para ello presentó una enmienda de modificación que cambiaba las reglas del juego y pretendía instar al Gobierno de España a crear un marco jurídico que avalara esa prohibición. Vox, por supuesto, la aceptó. Y el PP consiguió así lavarse las manos y lanzar el balón al tejado de otros.

Ante la disyuntiva de posicionarse del lado de las mujeres y de la convivencia, el PP eligió arrimarse a Vox. Quizá porque cree que su futuro político será con ellos, o no será.

Y, sin embargo, en medio de este debate oscuro hubo espacio para la luz en el pleno. Nos habló Blanca, vecina de Logroño y musulmana, que desde el corazón nos pidió protección. Nos pidió que dejáramos de señalarlas y de crear un problema donde no lo hay.

“Yo llevo el velo por convicción. Otras mujeres musulmanas no lo llevan y son tan musulmanas como yo. Unas se tapan más y otras menos. Algunas quizá llevan el velo con coacción”. Cada historia es distinta. Y la libertad no se defiende prohibiendo, sino garantizando que cada mujer pueda decidir sin miedo. Porque si una mujer está siendo obligada, ¿qué hacemos impidiéndole entrar a un edificio público? ¿A quién estamos ayudando realmente? Esta prohibición no libera. Aísla”.

El resto de grupos políticos vivimos la situación con asombro y hasta con vergüenza. Estamos aquí para ayudar a los vecinos y vecinas de nuestro municipio, no para crear confrontación donde solo hay convivencia. No deberíamos olvidar que tenemos problemas reales que atender.

Vox es un partido profundamente irresponsable. Y el PP, preso de sus cálculos electoralistas, lo blanquea y claudica ante sus propuestas más radicales. Ha aceptado alimentar los miedos que la extrema derecha quiere imponer. Todo ello en un pleno que comenzó con la lectura de una declaración institucional por el Día Internacional de la Mujer. Qué incoherencia. Qué cobardía.

Han abochornado el nombre de este Ayuntamiento al introducir el racismo institucional en nuestras dependencias municipales.

Solo me queda dar las gracias a doña Blanca Cortés por su valentía y pedir a la ciudadanía que esté por encima de estos discursos de odio y siga demostrando solidaridad y comprensión. Que apoyemos a las mujeres —a todas— para que sean libres como cada una quiera serlo.

Frente al miedo que algunos quieren sembrar, yo seguiré eligiendo siempre el diálogo, la libertad y la convivencia.

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