Fue un mes de enero de lo más movido en el centro de la defensa de la UD Logroñés. La derrota ante el Alfaro en Las Gaunas supuso un antes y un después. Aquel día, visto que el equipo no lograba romper el ‘cerocerismo’ inicial, y con la valentía habitual de la que hace gala Unai Mendia, pasó lo que ya se vio en las primeras jornadas del campeonato: el central derecho titular salía del partido para retrasar a Marí al eje de la zaga. Por ahí llegó en el noventa el gol del triunfo alfareño.
Otra vez el talón de Aquiles al descubierto. Como contra el Náxara. En la primera jornada de este curso jugado en Las Gaunas. Marí acabó como central derecho en la búsqueda de una remontada que llegó. Andoni Ugarte fue al banquillo y la grada pronto sospechó que ahí había un problema: pronto se empezaban con los encajes de bolillos para solventar déficits en la conformación de la plantilla. Con Bobadilla y Ugarte por debajo del rendimiento ofrecido por ambos en cursos anteriores, Mendia inventaba soluciones hasta que en Mutilva tomó una decisión definitiva: Eder Larrea, del Promesas, sería el central titular junto a Cabetas.

El central vasco en el partido contra la SDL. FOTO: SDL
¿Pronto? El de Laguardia ya había jugado en Segunda Federación con el filial. Era entonces más joven, y lo sigue siendo. Pero su irrupción en el primer equipo fue un soplo de aire fresco en una posición que sí o sí necesitaba fortalecerse para optar a objetivos más altos. La mejor versión también defensiva del equipo llegó en diciembre, en una racha de resultados perfecta para los riojanos. Pero enero comenzó sin mejoras en los rendimientos individuales de Ugarte y Bobadilla. La derrota ante el Alfaro y los tres goles ante el Utebo con Ugarte en el once titular -aunque aquel día la espalda más endeble fue la de Camacho- constataron lo que se acabó por ver con claridad en La Salera, el equipo hacía aguas en el centro de la zaga.
Cuando se hizo oficial el fichaje de Aritz Muguruza por la UD Logroñés el pasado 29 de enero, la sensación fue de que por fin se había resuelto un déficit que estaba lastrando al equipo durante toda la temporada. Solventada la salida de Pablo Bobadilla, que apenas sumaba cinco minutos en toda la temporada, y vistos los problemas de Andoni Ugarte para superar un partido como el de La Salera, Unai Mendia necesitaba un central contrastado para proteger el talón de Aquiles de este equipo.
El extraordinario potencial ofensivo de los riojanos durante todo el campeonato (muchos goles aunque no siempre bien repartidos) no se estaba traduciendo en todos los puntos que se necesitan para pelear por el título de liga. Tal era la urgencia, que con apenas tres entrenamientos y tras el desastre en Nájera, Muguruza debutó en liga casi sin deshacer la maleta.

Muguruza en un entrenamiento en la Ciudad Deportiva de Valdegastea.
Las bajas por sanción de Cabetas y Eder Larrea para medirse al Basconia aceleraron el proceso. Y junto con Val -con Ugarte en el banquillo- en el centro de la zaga, Muguruza vistió como titular por primera vez la camiseta de la UD Logroñés. Aquel empate a dos se observó como un nuevo tropiezo importante ante un rival entonces en descenso. Ahora se ve como un mal menor en una cita marcada por la expulsión antes del descanso de Otadui con 2-1 en el marcador y un penalti a favor de los vascos nada más iniciarse el segundo tiempo.
Fue el debut de Muguruza en Las Gaunas, después de una primera parte de su temporada en blanco, sin opciones de jugar en su equipo, el Torreense, de la Segunda portuguesa, que aún así confía en el vasco, que a sus 24 años ha sido cedido a Logroño en una gestión muy hábil por parte de Quique García, director deportivo de la entidad riojana.
Muguruza ha bajado hasta la Segunda Federación para jugar en la UD Logroñés, después de que el curso pasado lo hiciera en Primera Federación en el Barakaldo, en donde jugó 16 partidos, once de ellos como central titular. García ha incorporado al equipo un central de nivel superior y el equipo lo está notando.
Tanto que con él en el terreno de juego el equipo no conoce la derrota. Siete partidos, siete titularidades, y tras el fiasco de La Salera, cuatro triunfos y tres empates. Con el central formado en Zubieta, la UD Logroñés ha recuperado la tercera posición en liga y acaba de golear al líder, un Real Unión que se volvió a Irún con cuatro goles encajados, mientras que los riojanos mantuvieron una vez más su portería a cero. Lo que antes parecía imposible, ahora se está convirtiendo en norma, sobre todo cuando Muguruza y Cabetas forman la pareja central titular.

Cabetas y Muguruza forman la pareja de centrales más solvente de la UD Logroñés.
Los datos no engañan. Jugaron juntos por primera vez en Tudela. Empate a uno, en un gol local que llegó tras golpear en el poste y que el balón diera en la espalda de Taliby para superar la línea de meta. Desde entonces, portería a cero ante el Deportivo Aragón (6-0), a cero en Ejea (0-0), a cero ante la SDL (5-0), un gol de penalti ante el Gernika (1-3, por una supuesta mano del propio Muguruza), y a cero ante el Real Unión (4-0). Seis partidos, y tan solo dos goles encajados con esta pareja de centrales.
La mejor versión del equipo ha llegado con Muguruza de central junto a Cabetas. Un defensor solvente, contundente que protege su posición y que encima hace mejor a sus compañeros. La confianza defensiva de la UD Logroñés ha crecido tanto que ya incluso ha dejado de encajar goles a balón parado, aunque La Molineta espera ya a la vuelta de la esquina.


