España ha perdido el estatus de país libre de sarampión otorgado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) tras más de un año de transmisión continuada del virus. El incremento progresivo de casos desde 2024 y la aparición de varios brotes en diferentes comunidades autónomas han llevado al organismo internacional a retirar ese reconocimiento, que certificaba la ausencia de circulación endémica de la enfermedad. En ese escenario de repunte, La Rioja se mantiene por ahora al margen de la tendencia nacional, con apenas casos registrados en los últimos años.
Los datos del Ministerio de Sanidad reflejan con claridad el cambio de tendencia en el conjunto del país. En 2024 se confirmaron 227 casos de sarampión en España, mientras que en 2025 la cifra ascendió a 397, casi el doble en apenas un año. Buena parte de los contagios se detectaron en personas no vacunadas o con pautas incompletas, lo que ha vuelto a poner sobre la mesa la importancia de mantener altas coberturas vacunales para evitar la reaparición de enfermedades que durante años parecían controladas.
Frente a esta evolución, La Rioja presenta una situación muy diferente. Según los últimos registros epidemiológicos, solo se notificó un caso de sarampión en 2025, mientras que en lo que va de 2026 no se ha detectado ninguno. Son cifras muy bajas que reflejan, al menos de momento, una circulación prácticamente inexistente del virus en la comunidad.
Detrás de esta diferencia se encuentran en gran medida los niveles de vacunación. En 2024, la cobertura de la primera dosis de la vacuna triple vírica —que protege frente a sarampión, rubéola y parotiditis— alcanzó en La Rioja el 95,82 por ciento, superando el umbral del 95 por ciento que recomiendan los organismos internacionales para mantener eliminada la enfermedad. La segunda dosis, sin embargo, se situó en el 91,84 por ciento, una cifra elevada pero todavía por debajo del nivel considerado óptimo para garantizar la inmunidad colectiva.
Los especialistas advierten de que el sarampión es una de las enfermedades más contagiosas que existen y que pequeñas caídas en la vacunación pueden favorecer su reaparición. En paralelo, el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría recomienda desde 2025 adelantar la segunda dosis de la vacuna triple vírica a los 24 meses, con el objetivo de reforzar la protección en edades tempranas y mejorar la cobertura completa. Los expertos insisten en un mensaje sencillo pero clave: mantener la vacunación es la mejor garantía para evitar nuevos brotes, porque cuando las coberturas bajan, el virus vuelve a encontrar la puerta abierta.


