TRIBUNA

Internet no puede ser territorio hostil para las mujeres

Como cada 8 de marzo, recordamos que la igualdad entre hombres y mujeres todavía no es real. La brecha salarial, la desigual distribución de los cuidados o la violencia machista siguen abriendo informativos, ocupando titulares, siguen siendo noticia. Mientras las desigualdades más asumidas (por algunos) «alzan» la voz entre la sociedad, existe un espacio silencioso que en muchas ocasiones pasa desapercibido y es el que ocupa la violencia digital.

Internet se creó y creció como un espacio libre de participación y de acceso a la información. En muchos casos, sobre todo para las mujeres, lejos ha quedado ese espacio “seguro” donde informarse y también donde poder expresarse, para convertirse en un escenario de hostigamiento, amenazas y control. Desde el insulto hasta la difamación, pasando por imágenes íntimas cuya difusión no ha sido consentida, suplantación de identidad o la llamada “vigilancia” digital por parte de parejas o exparejas, están hoy más vivas que nunca en la red.

La violencia virtual tiene unas consecuencias totalmente reales afectando a la salud mental, a la libertad de expresión e invitando a las mujeres a abandonar los espacios públicos, en este caso digitales. Son una inmensidad las mujeres que a diario reciben ataques que buscan silenciarlas, intentando así expulsar a la mujer del debate público, ahora también en la red.

A través del algoritmo, se amplifican los mensajes de odio facilitando además el anonimato a los agresores. Las denuncias interpuestas a cualquier tipo de plataforma virtual se ralentizan en el tiempo, llevando a la víctima también a ralentizar su dolor o su miedo antes insultos y amenazas de una manera casi continua. Conviene recordar que siete de cada diez mujeres jóvenes en España han sufrido violencia en las diferentes plataformas
No podemos percibir la tecnología como el problema, ya que el problema es social. Vivimos en una sociedad en la que el patriarcado sigue muy presente hoy en día, y la violencia digital no es más que la extensión de la ya conocida violencia machista que ahora también, campa a sus “anchas” en la red. Nace de estructuras ancestrales que siempre han pretendido silenciar la voz de las mujeres, única y exclusivamente por el mero hecho de serlo.

Creo ahora más que nunca que, con el devenir de los últimos acontecimientos, este 8 de marzo debemos poner la mirada en el futuro, más presente que nunca, con una hoja de ruta que marque el mundo digital como prioridad. Urge legislar a marchas forzadas, urge exigir una mayor responsabilidad a todas y cada una de las plataformas tecnológicas que “controlan” el mundo, y muy en especial promover la cultura del respeto y la educación poniendo en el centro la igualdad, en todos los ámbitos de la vida, también en e digital.

Y el PSOE estará ahí, donde ha estado siempre, a la vanguardia de los avances en igualdad y derechos.

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