Cosas del fútbol. Justo un año después la UD Logroñés tendrá este domingo a partir de las cinco de la tarde la posibilidad de cobrarse una revancha deportiva. Regresa justo un año más tarde al mismo lugar en el que protagonizó un funeral deportivo inesperado, con tres goles que supusieron los tres clavos que le faltaban al ataúd del segundo proyecto de Carlos Lasheras -con Sergio Rodríguez en el banquillo- en el club riojano.
El estadio Luchán de Ejea de los Caballeros ya ha pasado a formar parte de la historia de la entidad blanquirroja. Cuando se escriba el relato de estos últimos años habrá que detenerse en ese día, que fue cuando la UD Logroñés se mostró como lo que es a día de hoy, un club de Segunda Federación a todos los efectos. Todo lo que pasó a continuación fue un despropósito tras otro de un club que ardió durante unos meses al verse que no le alcanzaba para lograr el mínimo objetivo deportivo posible: jugar los playoffs por el ascenso. Llegó Yayo, inesperadamente. Salió Yayo, inesperadamente. Llegó Lasheras, al banquillo, claro, inexplicablemente…
Y la historia se repite. Al menos en la situación previa a visitar este espacio deportivo de infausto recuerdo. Aquellos tres goles encajados en el lapso de tiempo de siete minutos, del 11 al 18 de encuentro, provocaron un terremoto que deberían evitar los nuevos técnicos blanquirrojos. De Lasheras/Rodríguez a Quique/Unai. Y con el equipo fuera de los puestos de playoffs de ascenso, Luchán espera con el riesgo de que todo vuelva a saltar por los aires si el equipo no logra un triunfo a domicilio que le permita ir saliendo de la crisis de resultados de este inicio de 2026.
De aquel 16 de febrero de 2025 a este 22 de febrero de 2026. Un año y una semana después para digerir un funeral inesperado. Con el riesgo de que se repita la misma historia, es decir, pinchar contra un rival que ahora mismo pelea por no bajar a Tercera, como el Alfaro, el Náxara… Un rival al que se superó con mucha comodidad el pasado mes de diciembre, en Las Gaunas, con ese 4-1 que sirvió para despedir con una ovación a Manex Rezola.
Pero una cosa es lo que pasa en Las Gaunas y otra lo que puede suceder en Luchán. Y es un partido muy importante. Tanto que el propio director deportivo, Quique García, subió un mensaje a ‘X’ (antiguo Twitter): «Semana importante por delante. ¡Vamos!». Con una foto de la celebración de unos de los goles de la semana pasada ante el Deportivo Aragón. Un 6-0 sobre el que anclar la recuperación de un equipo que necesita superar el examen de Luchán para recuperar el tiempo perdido.
Unai Mendia se volverá a sentar en el banquillo tras cumplir los dos partidos de sanción, y Otadui podrá entrar de nuevo en la convocatoria por la misma razón. De las buenas sensaciones en Tudela no se vive, sí de goleadas como la de la última cita en Las Gaunas. Sin embargo, el equipo sigue demostrando una preocupante inconsistencia en defensa. Encajó en la primera que tuvo el Tudelano, y el Deportivo Aragón pudo haberlo hecho en un primer cuarto de hora de partido muy malo de los riojanos. Aquellos tres goles en siete minutos de hace justo año en el mismo lugar que se jugará este domingo deberían servir de recordatorio de que las cosas se pueden complicar en muy poco tiempo para retorcer si cabe más una temporada marcada por la irregularidad de este equipo.
Capaz de lo mejor y también de lo peor, lo único cierto es que la UD Logroñés se encuentra fuera de los puestos de playoffs de ascenso, y con la primera plaza a una distancia que ya parece inalcanzable. Ganar en Luchán es una obligación deportiva necesaria -que nada tiene que ver con la dificultad de hacerlo en una categoría tan igualada- para afrontar un mes de marzo decisivo por los duelos ante rivales directos que va a jugar este equipo, no hacer bien las cosas este domingo situaría a esta plantilla al límite de lo soportable y como se demostró el curso pasado, el norte en este club se puede perder de forma inesperada y de un día para el otro al calor de los malos resultados.


